Daris Javier Cuevas
A raíz de que el primer ministro británico, David Cameron, planteó en 2013 el referéndum sobre la permanencia de Reino Unido en la Unión Europea, lo primero a analizar era el riesgo que podía implicar que la separación podía materializarse. De inmediato hice una retrospectiva al período en que en las aulas universitarias era obligatorio que los alumnos de los cursos de historia económica mundial y pensamiento económico, en el cual había que estudiar el libro de John Maynard Keynes sobre las consecuencias económicas de la paz, publicado en 1919.
Como se sabe, Keynes fue un economista británico, el cual produjo críticas muy duras al tratado de Versalles, pero a su vez, refuta los argumentos a favor de la paz impuesta a los alemanes tras la I Guerra Mundial, ya que ellos no tuvieron oportunidad de negociar dicha paz. En adición, Keynes formó parte en las negociaciones de paz e intentó mostrar al mundo las consecuencias que iba a tener ese tratado de paz, con la intención de que se rectificara a tiempo, y se realizara otro tratado más digno para el bando dominado.
En los apuntes extraídos del libro en cuestión, se observa que Keynes alegaba que la paz que se había llevado a cabo no perjudicaría únicamente a Alemania sino que esta paz sería catastrófica para toda Europa, razones por la que siempre estuvo convencido que Europa como un todo, al intentar ahogar a Alemania, se hacía daño al futuro europeo, al tiempo que era muy crítico con la postura revanchista de Francia, y con la actitud británica que tildaba de indiferente y desentendida. A lo largo del libro, Keynes descalifica de diferentes formas el tratado, pero sobre todo se centra en las cláusulas económicas, ya que creía que estas inducirían al mundo hacia una fase crítica desconocida. Keynes, demostró que la paz debería ayudar a la reconstrucción económica de Europa, ayudar a la recuperación de los países afectados en la guerra, tranquilizar la tensión entre países, y crear un futuro esperanzador que cerrara las heridas de la guerra, lo cual sería posible a través de la Sociedad de Naciones. Aunque en el tratado que se llevó a cabo no se vio reflejado ninguno de estos aspectos sino que, todo lo contrario, por lo que Keynes escribió su libro para abrir los ojos a las generaciones futuras, el tiempo demostraría que tenía razón, ya que el hundimiento económico en el que cayó Alemania para pagar las reparaciones de guerra fue una de las claves que explican la repetición de la guerra mundial.
Guardando la distancia y el contexto en que Keynes escribió las consecuencias de la paz, hace 97 años, las advertencias de la época son válidas para interpretar hoy lo ocurrido con la salida del Reino Unido de la Unión Europea, a lo que se ha denominado Brexit, es decir, Bristish Exit, o salida británica, lo cual era una bandera de lucha por actores políticos y los grupos de presión de la sociedad para abandonar a la Unión Europea, logrado mediante un referéndum el 23 de junio del 2016, cuya votación fue de 51,9% para la salida y de 48.1% para la permanencia. En realidad, esto ha sido una situacion muy controvertida desde que gran Bretaña se incorporó a la Comunidad Económica Europea, en enero de 1973, ya que de manera recurrente se han generado debates para la salida.
En virtud de que los resultados del Brexit no han sido uniforme en todo el Reino Unido, expresado en que a favor de este estuvo Inglaterra y Gales y para mantener la permanencia estuvieron Escocia, Irlanda del Norte y Gibraltar, esto puede implicar una división de consecuencias tal que deja las dudas sobre la posibilidad de una ruptura dentro del propio Reino Unido. De inmediato las consecuencias políticas han sido la salida de David Cameron, quien estuvo a favor de la permanencia del Reino Unido en la UE, y la llegada de Teresa May como primera ministro del Reino Unido, lo que implica una reorientación política de esa nación y nueva conformación de los ministros; y en lo económico, la consecuencia inmediata ha sido la caída del rendimiento de los bonos británicos hasta el mínimo desde 1703, en tanto la libra esterlina se hundió al nivel de 1985.
Es importante destacar que el resultado del referéndum no es vinculante, dado que para iniciar el proceso de salida de la Unión Europea, obligaría al parlamento del Reino Unido a anular múltiples leyes, como es el caso de la European Communities Act de 1972, por lo que la cámara de los lores y la cámara de los comunes están facultadas para paralizar tales pretensiones en este sentido. Es esos mecanismos institucionales y la realidad política derivadas del referéndum que han generado incertidumbre en el mercado financiero británico y en el entorno de la zona Euro.
Es en ese contexto que sería muy prematuro predecir consecuencias económicas catastróficas para la economía mundial, así como, en particular, para las economías emergentes sin importar los términos de intercambio comercial o cualquier incertidumbre derivada del comportamiento de los mercados de divisas. Esta decisión de los británicos hay que interpretarla en el marco del desempeño de la economía, los procesos migratorios y el ámbito de la geopolítica de la zona, y ese es el riesgo del Brexit.