Cuando concluya el actual año 2016, la economia dominicana habrá alcanzando un crecimiento del PIB de un 6.1%, según se establece en el último informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL, lo que expresa un ritmo más acorde con el producto potencial del país que sustenta tal expansión. Este crecimiento está explicado en una alta proporción por el moderado ritmo de crecimiento del sector de la construcción, que es el de mayor incidencia en la expansión de la economía, así como algunos factores endógenos favorables como son la expectativa de un buen desempeño de la actividad económica en los Estados Unidos, la persistencia de los bajos precios de los combustibles y el dinamismo de los sectores de turismo y minería.
Este crecimiento del 6.1% es una expresión de un patrón de crecimiento del PIB que se ha construido y consolidado en la economia dominicana a partir del 2006, año este en el cual se mostraba la superación a la crisis bancaria del 2003 cuya destrucción de la economia se expresó con la contracción del PIB por el orden del -1.9%.
En el año 2005, la economia dominicana exhibió los signos de la recuperación, pero del 2006 en adelante se inicia el periodo más largo de crecimiento sostenido con estabilidad macroeconómica sin precedente en la historia económica dominicana y que no ha interrumpido su crecimiento.
La importancia del crecimiento del PIB de la economia dominicana es que se produce en un contexto en que para el 2016 se espera una contracción económica en 4 países de la región y dos de la subregión del Caribe, como son : Argentina, Brasil, Ecuador y la República Bolivariana de Venezuela, y Suriname y Trinidad y Tabago. En adición, está el hecho de que no se espera un repunte revelador de crecimiento de la economía mundial, ya que mantendrá los bajos niveles de crecimiento que ha mostrado en los últimos años, con una tasa alrededor del 2,4%, muy similar a la de 2015, en tanto, las economías desarrolladas se desacelerarán levemente en torno a un -1,8%, mientras que el ritmo de crecimiento de las economías emergentes se mantendrá en niveles similares a los de 2015 con un 3,8%.
Hay que destacar que el crecimiento del PIB de la economia dominicana durante una década, ha permitido reorientar la economia, fruto de mantener en ese periodo una política económica coherente e invariable, con una armónica y coordinación de las políticas fiscales y monetarias, razon por la cual se ha logrado establecer un programa de consolidación fiscal, el cual prevé que el déficit del gobierno central sea de un 2,3% del PIB al término de 2016, lo que implicaría un superávit primario cercano al 0,6% del PIB. Este resultado estará en línea con la tendencia a la baja que se ha observado del déficit de las cuentas públicas desde 2010, y como consecuencia, el déficit de la cuenta corriente se debería mantener en torno al 2,0% del PIB al cierre de 2016, al interpretar el informe de la CEPAL.
En cuanto a la política monetaria, se destaca que el banco central adoptó una política monetaria de corte flexible en el 2015, cuya expresión se concretizó con la adopción de una tasa de política monetaria que se redujo en tres ocasiones durante los mese de marzo y mayo, pasando de 6,25% a 5,00%, al tiempo que la entidad emisora autorizó la liberación de hasta 10.000 millones de pesos dominicanos del encaje legal para los bancos comerciales, bajo la condición de que aumentaran los préstamos destinados a la construcción y a las hipotecas para vivienda. En relación a las tasas de interés en el sistema financiero, la disminución en la tasa de política monetaria durante el primer semestre de 2015 se vio reflejada en una tendencia a la baja de las tasas nominales, tanto activa como pasiva.
En relación a la deuda pública, sabemos que con la crisis bancaria del 2003 se generaron y multiplicaron los pasivos del Estado, provocándose un déficit presupuestario, fruto de un costo fiscal del 20% del PIB, el cual lanzó al país a tocar las puertas del FMI, situacion que provocó permanecer con un acuerdo Stand By hasta marzo del 2011, lo que obligó a mantener una política de ajuste bastante incómoda para el gobierno. No fue tarea fácil desmontar el coeficiente deuda-PIB de un 48.1%, en el 2004, a un 37.9%, en el 2010, como deuda consolidada, permitiendo la disciplina de honrar los compromisos financieros con el FMI.
Es en ese contexto que se interpreta mejor el hecho de que la deuda pública, al cierre de 2015 era equivalente al 35,9% del PIB, inferior al 37,2% del PIB en 2014, de este monto, 66,4% correspondía a la deuda externa, y 33,6% a la interna, disminución del nivel de deuda que obedeció principalmente al ahorro generado por la operación de recompra de deuda con Petrocaribe, parcialmente contrarrestada por la emisión de bonos en los mercados internacionales por un valor de USS$ 3,500 millones de dólares y el saldo deficitario de las operaciones regulares del gobierno central.
Sin lugar a dudas, que la situación financiera del sector público se vieron reflejados en la mejora de las calificaciones de crédito soberanas del país por parte de la agencia calificadora Standard and Poor’s, de B+ a BB-, mientras Fitch Ratings establece que la perspectiva de la calificación del país pasa de estable a positiva, dado el manejo razonable de la deuda pública que alcanzó un monto de 25.391,3 millones de dólares en mayo de 2016, representando un aumento de US$1,236,7 millones de dólares con respecto al monto registrado al cierre de 2015, razon que explica el cumplimiento final de los pagos establecido con el FMI, en tanto, que la inflación interanual mantiene su nivel de un digito, por debajo del límite inferior del rango meta del Banco Central, desde el 2006.