Opinión

Importancia de las estructuras motivacionales en el mundo de la gestión escolar

El 16 de agosto, el Presidente de la República, Licenciado Danilo Medina Sánchez puntualizó acerca de la formación de los profesores y habló de la importancia de la calidad de la gestión educativa.

Hacía falta esa invocación al mejoramiento del producto que egresa de la escuela, que tiene aproximadamente cinco decenios saliendo con deficiencias, en detrimento de la sociedad. Pareciera que el sistema democrático ha fracasado en la construcción de una escuela capaz de egresar ciudadanos a la altura de las circunstancias democráticas y socioeconómicas; y algunos pretenden crear la percepción, de que el dictador pudo construir una escuela eficaz a sus propósitos ideológicos y de mayor calidad científica.

No vamos a entrar en juicios de valor al respecto, pero lo que sí debemos destacar, es que la dedicación, como instrumento inspirador de la gestión escolar, ha estado muy por debajo de lo pertinente en los últimos lustros.

El presidente ha propiciado con sus palabras motivadoras, una gran oportunidad para trabajar sobre la actitud del “equipo” de actores que protagonizan las acciones escolares en todo el trayecto de los procesos situaciones que viven la escuela en cada año escolar. Hay que trabajar la motivación de los talentos humanos, que convertidos en capital humano, se van desenvolviendo en los procesos en que se involucra el sistema en cada jornada de trabajo. Hay que desarrollar estructuras motivacionales en el sistema educativo, capaces de mover pertinentemente a los actores, hacia la búsqueda incesante de mejores prácticas administrativas, docentes, de comunicación interna, de relaciones interpersonales, de integración y de comunicación externa.

¿Qué son las estructuras motivacionales? Ricardo Solana, en su texto, Administración de Organizaciones, nos cuenta que “la motivación es -en síntesis- lo que hace que un individuo actúe y se comporte de una determinada manera.” Y a seguidas puntualiza, que se trata de “una combinación de procesos intelectuales, fisiológicos y psicológicos que decide, en una situación dada, con qué vigor se actúa y en qué dirección se encauza la energía.»

Y nosotros decimos, que la motivación está entre los factores que ocasionan, canalizan y sustentan la conducta humana en un sentido particular y comprometido. De esa manera, coincidimos con autores como Stoner, James; Freeman, R. Edward y Gilbert Jr., Daniel R. En ese sentido, nosotros creemos que las estructuras motivacionales se arman en factores, que hacen de la empresa escolar, un lugar para cumplir realizaciones particulares de los que trabajan en ella, no solo institucionales, estatales, sociales o gubernamentales.

Por lo que expresamos en el párrafo anterior, estamos convencidos de que las relaciones respetuosas, el respeto mutuo, los incentivos morales, los incentivos culturales que se puedan desarrollar, los incentivos de salud, los de recreación y los incentivos económicos, son motivaciones factoriales intrínsecas de una buena gestión escolar. En cuanto a los incentivos económicos, es bueno enfatizar, que no deben ser colocados en forma general, sino por un régimen de resultados que midan comportamientos, para de esa manera, tomar decisiones consecuentes.

En la Teoría de las tres necesidades del autor John W. Atkínson, se propone, que las personas motivadas tienen tres impulsos, el primero se encuentra en la necesidad del Logro. Esta tiene cierta relación con el grado de motivación que poseen las personas, para ejecutar sus tareas laborales. La segunda se cifra en la necesidad del Poder. Esta necesidad de poder se refiere al grado de control que la persona quiere tener sobre su situación particular y el medio que le rodea. Y la tercera se refiere, a la necesidad de Afiliación. No es más que aquella, en la cual las personas buscan una estrecha asociación con los demás; en ese orden, no debemos olvidar, que el individuo humano es un ser gregario, y que por esa condición genética, tiene ese imperativo.

En sentido general, de la dedicación debe ser un tema que ocupe en forma transversal, todo proceso del sistema educativo, porque la dedicación, naciendo del latín “dedicare”, que nos induce al significado de “actitud de ser firme en alcanzar un objetivo,” debe mover al gerente de plantel y de aula, a invertir el tiempo necesario para puntualizar “lo que quiere” que los que les acompañan en los procesos, hagan.

Esto es así, porque las ideas por sí solas no traen éxito enlatado, deben ser sistematizadas en actividades y tareas, armándolas en el marco lógico de la misión.

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