El martes 16 de agosto de 2016 ha quedado registrado en la historia dominicana como un gran día, en la fecha del 153 aniversario de la Restauración de la República juró como jefe de Estado y de gobierno, Danilo Medina, el presidente número 54, que desde su independencia, ha tenido el país.
Un acto solemne con la presencia de representaciones de las diferentes instancias del Estado, el cuerpo diplomático y consular acreditado en el país, empresarios e invitados especiales y doce Jefes de Estado y de gobierno de naciones hermanas.
Un día lleno de actividades que iniciaron con la instalación de las dos cámaras del Congreso Nacional, Diputados y el Senado de la República, que continuaron con la ceremonia de juramentación de Danilo Medina, prosiguieron con la designación y juramentación del gabinete de gobierno, el tradicional Te Deum en la Catedral Primada de América, la Ofrenda Floral a los Padres de la Patria y una recepción en el Palacio Nacional en horas de la noche.
Posterior al memorable discurso del juramentado Jefe de Estado para un segundo periodo, se produjo un encuentro en el palacio del Congreso Nacional con los gobernantes que se trasladaron hacia esta media isla caribeña, para ser testigos de las ceremonias, que confirman el carácter democrático de nuestras instituciones.
La fórmula ganadora de la competencia electoral del 15 de mayo del cursante año, con el 62 por ciento de los votos emitidos, asume su mandato para un nuevo cuatrienio con grandes expectativas y con un pueblo, que le apoyó sin reparo alguno, esperanzado que se continuará la línea de progreso de los gobiernos dirigidos por el Partido de la Liberación Dominicana.
El Presidente Danilo Medina en su discurso adelantó lo que se ha propuesto realizar y que ya plasmó en el programa de gobierno presentado a los electores por el Partido de la Liberación Dominicana, organización política que encabezó la más grande coalición de fuerzas en la historia electoral dominicana, que en esta oportunidad revalidó su condición de principal fuerza política del país al obtener una votación superior al 50 por ciento de los votos emitidos, con lo que por sí solo hubiese obtenido el triunfo en la primera vuelta de los comicios.
Los forjadores de opinión coincidieron en calificar el discurso de realista y también esperanzador por los compromisos asumidos en la lectura de un texto leído con propiedad y seguridad, porque se fundamenta en un anterior periodo de gobierno en el cual se cumplió con lo prometido.
Las suspicacias y dudas de que se cumpla con lo que se ha prometido, proveniente de la oposición política y sectores mediáticos, no son más que expresiones politiqueras, sustentadas en explicaciones inválidas.
La militancia del Partido de la Liberación Dominicana ha quedado satisfecha de las expresiones de su dirigente, Danilo Medina, a quien le ha visto jugar roles estelares en las filas partidarias y que lo ha hecho muy bien en su responsabilidad de jefe de Estado y del gobierno.
Destacar sus orígenes humildes y su formación bochista le reconfirman al PLD como una organización creada para servir: “Yo nunca olvido de dónde vengo” dijo Danilo Medina en su discurso, para más adelante ratificar su condición de estudiante proveniente de la escuela pública y discípulo del líder histórico del Partido de la Liberación Dominicana.
“Nací en una familia sencilla del campo dominicano, fui alumno de nuestras escuelas públicas y discípulo del profesor Juan Bosch. Los valores inculcados por mis padres me han protegido siempre de los malos pasos y mi deseo de servir a este país me ha llevado, no sin sufrimiento, al lugar en que me ven hoy”, dijo el presidente en sus palabras con las que cientos de miles de ciudadanos se identifican y han hecho suya.
Muy por el contrario al PLD, el discurso del presidente Danilo Medina, abriendo un nuevo mandato no fue aceptado por la oposición y su soporte en los medios de comunicación desde donde se ha presentado un comportamiento hostil al gobierno y al Partido de gobierno, desde la misma campaña electoral.
El retiro de la bancada opositora, que finalmente no se notó, del salón de la Asamblea Nacional y la negativa del presidente del Bufete de Edad de la Cámara de Diputados a juramentar a Lucia Medina, presidenta del hemiciclo, dan una clara señal de una abierta confrontación para lo cual el PLD tiene que prepararse.
Esta más que clara la confrontación política que nos viene y que se ha manifestado en los cuestionamientos al proceso electoral y los intentos de tratar ilegitimar un triunfo en buena lid, pasando por el oportunismo manifiesto en la conformación de los Bufetes Directivos de los Consejos de Regidores y el comportamiento el pasado 16 de agosto, ya citado.
Apostaron a deslucir un acto solemne que contaba con la asistencia de 12 Jefes de Estado y de gobierno y fracasaron. Apostaron a dilatar el acto y dejar en suspenso la Presidencia de la Cámara de Diputados, sin duda, la más reciente de una serie de acciones incoherentes e insensatas del denominado PRM y sus cómplices.
La bancada peledeísta en la cámara baja, cogió la seña y rápidamente consiguió el diputado sustituto para juramentar a Lucia Medina, acorde a las ordenanzas del Reglamento que rige la cámara baja.
Gregorio Reyes Castillo (Goyo) un veterano dirigente del PLD y legislador con varios periodos en la cámara, tomó el Juramento a la nueva Presidenta de la Cámara de Diputados, dejando con la cara larga a los opositores quienes apostaron deslucir la solemne ceremonia de Toma de Posesión.
Poner como excusa que ese acto era la sepultura de la democracia dominicana y que era inconstitucional juramentar a Lucia Medina, cae en lo ridículo.
Todas esas acciones develan el propósito de poner frenos o impedir el curso de la agenda de un gobierno progresista, con un consolidado respaldado popular, ante lo cual el Partido de la Liberación Dominicana debe seguir consolidándose.
En la aplicación de las resoluciones del VIII Congreso Ordinario Comandante Norge Botello, está la clave para consolidar al PLD como organización política que ha estado y estará en primera fila para defender su gestión de gobierno y el accionar de sus dirigentes.