La red vial dominicana, en los últimos 5 años tiene una historia de prosperidad, pero también MILES de víctimas de hechos trágicos.
Un saldo de 44,171 son registradas en los libros oficiales, de donde se desprenden 9,975 fatalidades, sin contar los decesos después del incidente de tránsito.
La tasa de mortalidad proporcional, aplicada a los afectados en percances durante el desplazamiento humano, nos indica la situación de las políticas de salud en término cualitativo en la República Dominicana, y los resultados de nuestras estimaciones no son nada halagadores pese a la implementación del nuevo sistema de Emergencia 9-1-1.
Pues, un 23% promedio en este período se aleja de lo que se certifica en los países desarrollados, que está entre un 80 y un 90 porciento la mortalidad proporcional.
Hemos querido introducir este tema con el objetivo de crear opinión de parte de los organismos que se desenvuelven en materia de salubridad y se puedan despejar las dudas al respecto.
El índice de Swarrop, como también se le denomina a este indicador, trazaría ciertas pautas para planificar y desarrollar programas en el futuro inmediato que tiendan a mejorar los servicios hospitalarios y, consecuentemente, a salvar más vidas de víctimas en siniestros de tránsito.
Ello también nos da una idea de la proporción de los heridos de gravedad por esta misma causa, cuyos fallecimientos, al final de cuenta, deben sumarse a las víctimas mortales in situ, lo cual no ocurre en la realidad por deficiencia en el sistema de recogida de las informaciones e incomprensión del fenómeno.
Es sumamente importante resolver esta cuestión, una vez se quiera implantar un Plan Nacional de Seguridad Vial, ya que habría que trazar una línea basal para fines de su evaluación y progreso.
Es otra tarea pendiente para el Estado Dominicano y un nuevo desafío para los legisladores, que no deberían poner la “Iglesia en manos de Lutero”, ni los corderos a cuidar los lobos.
Para que se entienda mejor: el Observatorio de Datos no puede estar bajo la subordinación del INTRANT, pues haciendo un paralelismo, sería como poner la Cámara de Cuentas en manos de la Liga Municipal Dominicana, o de cualquier otro organismo sujeto a supervisión, por así decirlo.