Opinión

Un hola y adiós ¡La visita de Pepe Mujica!

Hace apenas unas horas que arribó a República Dominicana el presidente 40 del hermano país de Uruguay. Gobernó esa nación desde el 2010 hasta 2015. Su nombre completo es José Alberto Mujica Cordano, nacido en Montevideo, un 20 de mayo de 1935. Popularmente es conocido como Pepe Mujica.

Su forma de ser, austera, humilde y cercana con los suyos y hasta con quienes le adversaron en su momento y hasta estos días, le han granjeado el título de “El líder de América”. Desprendido como el que más, donó una gran parte de su salario a personas que necesitaban de el. En la historia de Uruguay y el mundo tiene un importante espacio ganado, las grandes reformas puestas en marcha durante su mandato lograron colocar a Uruguay a la altura del siglo XXI.

Sin duda alguna, Mujica, con su ejemplo de vida personal y política y su transparente accionar, se convirtió en un referente moral y ético para todas las sociedades del mundo.

El solo anuncio de su venida a República Dominicana llenaba de emoción pasillos, salones, oficinas y calles de universidades del país. Grandes expectativas en organizaciones políticas y de sociedad civil se crearon. Ansioso, el pueblo esperaba….

Era alrededor del medio día y ya en las Redes Sociales se anunciaba el arribo del ex presidente al país. En apenas minutos, ya era tendencia en twitter y las fotos se viralizaban en facebook e instagram como pan caliente acabado de salir del horno en una panadería llena de gente a la espera por comprar la compaña del rico y tradicional chocolate de agua del desayuno dominicano, por fin había llegado el momento y nadie se esperaba, que para cada parada, Mujica tenía un caramelo.

Todo comenzó en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), el gran Pepe llegaba a la más vieja de América, allí recibía el título de “Doctor Honoris Causa” por su desempeño democrático y transparente durante sus funciones como primer mandatario de Uruguay. El aula magna de la UASD habría quedado pequeña, las sillas en las afueras faltaron, dentro de la algarabía y emotividad, un poco de desorden, pero su voz retumbó.

El caramelo a la UASD fue dulce, muy dulce. Durante sus palabras afirmó que “el verdadero dirigente no es el que más cosas hace, sino el que mejor legado deja a las futuras generaciones”. Sin duda, podría afirmar que, para una institución que lucha por tanto dinero y que vive en la sociedad de la jeepetocracia, eso de que “he aprendido a vivir con pocas cosas materiales, no necesito de gran cantidad de plata para alcanzar la felicidad, porque la felicidad está dentro del ser y lo importante es dar por uno mismo” le tocó el corazón a muchos… O al menos, eso espero.

La agenda continuó, Pepe Mujica fue llevado a la UNPHU, allí le fue entregado, previo a sus palabras, un reconocimiento como visitante distinguido de la academia privada. Una vez más los que estuvieron fuera del auditorio fueron más que los que la oportunidad de estar dentro tuvieron. Fue igual de emotivo que el de la UASD este encuentro, la desesperación por no poder acceder al salón llevó al desorden, pero la voz de Pepe volvió a alzar su vuelo y retumbó. Mujica allá también habló.

Decía Pepe en la UNPHU que “La masificación de la corrupción es una consecuencia de esta cultura, que pone a la riqueza como el gran valor, cuando el gran valor es la vida”. Y para los que criticaron a los del desorden fuera por la desesperación de no poder ver bien a quien encarna todo lo que quisieran que muchos de nuestros políticos fueran, vuelvo y les cito a pepe: “La democracia es la mejor porquería que hemos podido inventar, pero con sus defectos, es lo mejor que hay. Hay que defender la democracia criticando sus defectos, pues las dictaduras terminan siendo más corruptas».

Pepe también visitó el Palacio y el Congreso Nacional, y que bueno que fuera así. Es bueno que políticos de la altura, grandeza y madurez de Pepe Mujica se ponga en contacto con la clase que nos gobierna, lo que nos apena es que en su visita, todo quedara pequeño para el público y que las organizaciones políticas y sociales que buscan ascender al poder no estuvieran del todo presente en cada uno de esos espacios en los que participó el ex mandatario de Uruguay.

Pepe vino y se fue. Nos invitó a levantarnos cuando perdamos un trabajo, una causa política. Nos deja como lección, y sobre todo a los más jóvenes, el gran mensaje de que los únicos derrotados son los que no luchan.

A pepe debimos tenerlo en un espacio abierto, inmenso como el. Un lugar en donde todos pudiéramos, aunque un poco de lejos verle y escucharle, un centro de convenciones quizás. A Pepe Mujica debimos llevarlo a un lugar en donde todos pudiéramos verlo, aunque de lejitos. Respirar el mismo aire que respiró, dejarnos ser testigos y partícipes de cada reconocimiento, escuchar de su voz cada palabra.

A muchos nos dolió no poder verte Pepe, eran espacios pequeños para una gente tan grande, que mal. Mientras tanto, solo nos queda recordar que “los que pudieron” se tomaron fotos con Pepe. Nos queda la interrogante de cuantos serán los que, más allá de sus fotos, escucharan bien sus palabras y seguirán su ejemplo.

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