Los gestores universitarios deben convertirse en buscadores de lo infinito, situados en los puntos de vista que impulsan la construcción histórica de su quehacer. Convertirse en verdaderos constructores de procesos históricos, a través de su toma de decisiones. De ahí la razón histórica como razón vital; de la que habla Ortega & Gasset, cuando decía que el hombre se va haciendo a costa de sus fracasos y éxitos y se manifiesta como el único ser de la naturaleza que se niega a permanecer como ente acabado o terminado, por ello para este ilustre filósofo, “el hombre no tiene naturaleza, tiene historia.” En ese orden, la universidad debe cartografiar mapas de extensión cualitativa, para marcar el rumbo de los cambios de la nación, desde el punto de vista de la técnica y la lógica, no puede seguir de espaldas a los procesos sociales, económicos, ambientales y políticos.
La gestión universitaria debe alzar su voz sobre las políticas públicas presupuestarias, sobre la de salud, educación, medioambiente, e infraestructurales, entre otros, para de ese modo ayudar a gobernantes y gobernados en el sentido de la equidad.
Desde la gestión de universidades se debe trabajar para accionar los aspectos dinámicos de la administración, no solo a lo interno de las instituciones académicas, sino de los sectores sociales inclusive. Los elementos Mecánicos de la Administración que se dirigen a la estructuración del organismo social son; la previsión, la planeación y la organización, según ha establecido el pensamiento clásico. Pero, cada uno de estos elementos es de vital importancia para ejecutar con éxito los proyectos de una institución, específicamente en el ámbito educativo. En cambio, según este conocimiento, existen tres elementos que hacen operar la estructura administrativa de una organización. Se trata de la integración, la dirección y el control, denominados elementos dinámicos del proceso administrativo.
La gestión administrativa funciona a través de equipos de trabajo calificados por áreas de desempeños, por ello, para autores como Stoner, un equipo se define como dos o más personas que interaccionan y se influyen entre sí para lograr un objetivo común.
En ese orden, el equipo holístico de una empresa académica, puede y debe tener claro y enfatizados sus elementos organizativos, como son los de prever situaciones, los de elaborar una panificación coherente y la consiguiente estructura de un sistema de organización efectivo. Lo que acabamos de decir, trata los aspectos de la integración, claves para una gerencia exitosa en cualquier empresa humana, siendo éste el primero de los elementos dinámico del proceso de gestión.
Pero, al dirigir, algunos definen su autoridad como la “facultad o derecho de mandar y la obligación correlativa de ser obedecido por otros.” Desde el punto de vista administrativo de la gestión, esta definición directiva es estrecha, pues no comprende ni explica muchos fenómenos que se dan en la empresa como institución organizada sobre el todo social.
Lo que plantea el párrafo anterior acerca del accionar o praxis liderazgo directivo, más bien podría definirse como, “la facultad para tomar decisiones que produzcan efecto.” Y en ese sentido, el mando puede ser definido, como el ejercicio de la autoridad respecto de cada función determinada. Entonces y solo entonces, puede considerarse como la autoridad puesta en acción. Podemos afirmar en este punto, que “el poder de mandar” necesariamente incluye tres elementos diversos, a nuestro juicio estos son; determinar lo que debe hacerse; establecer cómo debe hacerse y convertirse en vigía, para coordinar que se haga, lo que debe hacerse, en el tiempo que se ha presupuestado. Como el control en su praxis ha sido un elemento de conflicto en nuestros lares, construyéndose una cultura de rechazo hacia él, entonces el control debe realizarse -en nuestro contexto- lo más sutil que se pueda y durante el mayor tiempo posible, dentro del proceso situación llamado proceso de la gestión administrativa.
El control en ese orden, debe transitar la supervisión, el monitoreo, la inspección, la evaluación y estar dotado, como previsión, de una meta control, la que debe estar fundamentada en esos cuatro pilares ya citados.