Economía

Nubes grises pasan sobre la economía mexicana

El gran fantasma de la economía mexicana, la inflación, dio un ligero acelerón en el último mes según los datos conocidos. La inflación interanual de México creció en noviembre a su mayor nivel en casi dos años y los precios al consumidor aumentaron 0.78 %, por lo que la tasa anual subió a un 3.31 %, la más alta desde que en diciembre de 2014 llegó al 4.08%.

La inflación interanual de México creció en noviembre a su mayor nivel en casi dos años y los precios al consumidor aumentaron 0.78 %, por lo que la tasa anual subió a un 3.31 %, la más alta desde que en diciembre de 2014 llegó al 4.08%.

Con estos datos aumenta la probabilidad de una nueva subida de las tasas de interés la próxima semana en medio de una profunda depreciación del peso respecto al dólar. En la misma línea, también el índice subyacente, considerado por los expertos un dato más preciso para medir la inflación porque elimina algunos productos de alta volatilidad, subió a un 3.29% a tasa interanual, su mayor nivel también desde noviembre del 2014.

Según las cifras del Instituto Nacional de Estadística el alza del último mes se debe, sobre todo, a la subida de las tarifas eléctricas tras el fin del programa de subsidio de verano en varias ciudades del país, así como a aumentos en el precio del jitomate y de servicios turísticos. Estos rubros fueron parcialmente compensados por disminuciones en algunos productos agropecuarios.

A mediados de noviembre, el Banco Central de México elevó por cuarta vez en el año la tasa de interés de referencia en 50 puntos base después de que la moneda alcanzó un nuevo mínimo histórico. El objetivo diseñado por el Banco Central de México es mantener la inflación en un 3 % por ciento, con un rango de tolerancia de más o menos un punto porcentual.

Poco antes de anunciar su adiós al Banxico, Agustín Carstens, gobernador del Banco Central, declaró que la inflación podría acelerarse más, pero confió en que se mantendrá dentro del objetivo de la entidad monetaria. “Sí, podemos ver un poquito más de inflación, pero yo confío en que la podamos mantener claramente por debajo del límite superior de nuestro intervalo de 4 %”, dijo Carstens.

La noticia de la inflación, sin embargo, se suma a una larga lista de nubes grises que se ciernen sobre la economía mexicana.

Los malos pronósticos sobre el crecimiento de México, el aumento de la inflación, la depreciación del peso y la victoria de Donald Trump con la consiguiente renegociación del Tratado de Libre Comercio han obligado al Banxico a rebajar sus expectativas de crecimiento hasta situarlas entre el 1.5 y el 2.5% para 2017. Con estos ingredientes, a estas alturas cada vez son más los economistas que temen la llegada de la recesión. Todo ello, traducido a la calle, significa que casi un 10 % más de mexicanos consideran que su situación económica el próximo año será peor.

Los mexicanos no confían en la economía

Los datos del último Índice de Confianza del Consumidor, elaborado por el Banco de México y el Instituto Nacional de Estadística, reflejan las pocas esperanzas en que la situación económica del país vaya a mejor en un año. Y la ligan a la suya propia: lo que esperan de la situación de sus hogares de cara a los próximos 12 meses no es mucho mejor. En términos numéricos, la confianza se ha desplomado un 9% respecto a noviembre del año pasado y esto significa la mayor caída en tres años.

Los malos pronósticos sobre el crecimiento de México, el probable aumento de la inflación para 2017, la traumática depreciación de la moneda, la victoria de Donald Trump y una posible recesión, son algunos de los factores que explican el desencanto nacional.

Los malos pronósticos sobre el crecimiento de México, el probable aumento de la inflación para 2017, la traumática depreciación de la moneda, la victoria de Donald Trump y una posible recesión, son algunos de los factores que explican el desencanto nacional.

Pero la situación, por el momento, no parece tan cruda como la perciben los consumidores. Los economistas sostienen que: “La confianza de los consumidores es un verdadero enigma, porque el consumo privado de los hogares crece a un 3%, entonces es interesante observar cómo el índice de confianza cae, pero no se reduce el poder adquisitivo de las familias”. Y añade: “En cuanto a expectativas, está claro que en México existe un pesimismo generalizado respecto al futuro de la economía nacional”.

Y esto es lo que influye en el desplome del Índice de Confianza, la falta de esperanzas en que a México le vaya mejor en un año: esta opción cae un 15,4% respecto a la opinión que daban los consumidores en noviembre de 2015.

La confianza en las posibilidades que los compradores tienen en adquirir bienes duraderos, como una televisión, un vehículo o una lavadora también se reducen: el estudio registra un 5,3% menos que el año pasado.

Los mexicanos observan además con temor la depreciación cambiaria, en caída libre frente al dólar, que muchos asumen traumáticamente después de lo vivido en 1994: “Todavía la generación de mexicanos de 40 años tienen esta memoria fresca de los noventas donde el peso se depreciaba de manera frecuente. En la piel del mexicano existe todavía esta asociación entre devaluación del peso y una gran crisis, porque es lo que ha ocurrido en el pasado y esto, por supuesto, afecta a su ánimo”. Además, todo indica a que para 2017 la inflación puede casi duplicarse hasta alcanzar el 4%, una subida fuerte si se tiene en cuenta que el 2016 arrancó con 2,3%.

Pocos dudan en México de que el 2017 será el año de la gran tormenta. Con la victoria de Donald Trump y si cumple su programa, hay analistas que apuntan a una recesión histórica. Hasta el ex gobernador del Banco de México, que dimitió el pasado 2 de diciembre, rebajó el pronóstico de crecimiento del PIB hasta situarlo entre 1.5% y 2.5%, Un cálculo que muchos expertos consideran muy optimista.

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