Opinión

Agua, salud y vida

El llamado de atención al cuidado y buen uso del agua que hemos recibido desde hace décadas, no ha logrado generar en nosotros una actitud en consonancia con la gravedad de la problemática. Lamentablemente, no se ha generado la alarma suficiente, que nos conmine a trabajar con denuedo haciendo del asunto del agua un componente primordial de la agenda de prioridades nacionales.

Con el paso de los años, la incidencia negativa del cambio climático y otros factores como la desforestación y la destrucción de acuíferos han agravado la situación del agua, esto unido a la acelerada y caótica urbanización, deben movernos a actuar de inmediato en procura de conservar este preciado recurso.

El agua es el elemento principal para nuestra existencia. Sin ella no es posible la vida, ni animal ni vegetal. Es el componente mayoritario en la estructura y procesos metabólicos de los seres vivos.

El agua es uno de los elementos esenciales para la salud, tanto del planeta, como de los animales que la habitan. Resulta fundamental en la supervivencia del ser humano.

Casi tres cuartas parte del planeta está formado por agua. A su vez, el ser humano y los animales están constituidos por un 70 por ciento de agua; nuestras células contienen igual proporción del líquido.

En los seres, humanos el agua, actúa como disolvente, es un vehículo que transporta vitaminas y nutrientes esenciales de los alimentos a las células. Además, nuestros cuerpos también utilizan este recurso para eliminar toxinas, regular la temperatura y ayudar al metabolismo. Una de las funciones del agua es limpiar y mantener los tejidos sanos. Por medio de la sudoración se disipa el calor en nuestros cuerpos.

En los ecosistemas, regula la temperatura ambiental.

Necesitamos agua todos los días, para varias funciones, especialmente en sus actividades rutinarias y de vida cotidiana, como por ejemplo: aseo personal, labores domésticas y sobre todo, su ingesta.

El año pasado, como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU (ODS), la comunidad internacional se comprometió a “garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos”.

El acceso al agua potable una necesidad básica del ser humano y vital tanto desde el punto de vista de la salud, social y económico.

Se calcula que en el mundo en desarrollo, el agua no apta para el consumo y las malas condiciones de saneamiento causan el 80% de las enfermedades.

El agua dulce es un bien escaso e insustituible y también el fundamento de la vida en el planeta. Es indispensable su protección y conservación para todos y para mantener el equilibrio de los ecosistemas.

Los recursos hídricos no son inagotables, por lo que debe ser parte de la tarea colectiva y permanente crear conciencia en la población sobre la importancia de hacer buen uso del agua potable y velar porque todas las personas tengan acceso a este recurso.

Al ser el agua un componente tan importante para nuestra fisiología, debemos tener en cuenta tanto la cantidad como la calidad del agua que tomamos. El agua debe ser siempre potable, limpia y libre de contaminantes.

La contaminación del agua ocasiona múltiples transmisión de enfermedades, con gran incidencia en la mortalidad infantil, adultos mayores y personas delicadas de salud. Garantizar la disponibilidad del agua conlleva a no alterar negativamente su ciclo y a cuidar y preservar las fuentes de abastecimiento.

El ciclo del agua, se denomina al proceso compuesto por la evaporación: el agua de la superficie terrestre pasa a la atmósfera; donde se produce la condensación que luego se precipita de nuevo a la superficie de la tierra.

En este proceso las plantas y los bosques desarrollan un rol importante, mediante la transpiración purifican el agua, ayudan en la infiltración de la lluvia y los bosques actúan como una esponja para absorberla.

República Dominicana tiene serios desafíos relacionados con la conservación, producción y buen uso del agua. El principal reto de las autoridades es suplir en forma adecuada y suficiente el líquido para el consumo humano, las labores agrícolas, uso industrial y generación de energía.

Sin bosques no habrá agua, se hace necesario proteger los bosques, evitando la degradación y pérdida de capa boscosa.

Debemos implementar planes inmediatos para contrarrestar el deterioro progresivo de las cuencas hidrográficas del país. Es perentorio cuidar y proteger nuestros ríos, los cuales han perdido más del 50% de su caudal en los últimos años, debido a la contaminación ambiental y la deforestación.

Tenemos que restablecer la integridad ecológica de aguas subterráneas y superficiales, ríos, lagos, humedales y zonas costeras, víctimas de la contaminación por vertidos industriales, aguas residuales y grandes cantidades de desechos sólidos domésticos. Los ayuntamientos que son los responsables del aseo de las comunidades, deben evitar que la gente utilice los arroyos y cañadas para tirar basura, un alto porcentaje de basura tiene como destino las fuentes acuíferas.

El problema del agua es complejo y la necesidad de acción cada vez más evidente y apremiante; lo que nos compromete a ser cuidadosos con el gasto del agua, tanto a nivel individual como colectivo. Clave para el bienestar humano y sólo funciona como recurso renovable si está bien gestionada. Hay que tomar conciencia para que este bien, no se desperdicie. Estamos llamados a la utilización racional del agua. Con una gestión eficiente y sostenible.

Todos los días deben ser días de trabajar juntos para gestionar el recurso más importante del planeta.

Cuidemos el agua, y estaremos cuidando la vida, ya que la vida… es AGUA.

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