Opinión

El mercado de deuda y sus riesgos

Dentro del mercado financiero, existe el mercado de deuda en el cual se facilita la transferencia de fondos requeridos, tanto para las empresas, así como para los gobiernos, lo cual los proveen quienes tienen un excedente de liquidez, como mecanismo de inversión.

Estos inversionistas están de manera permanente vigilando a quienes tienen déficit de liquidez y con ello ofrecer los diferentes instrumentos por los cuales se van a canalizar el fondeo.

Este patrón dinámico de financiación constituye un vínculo financiero muy activo entre los proveedores y demandantes de recursos a corto plazo, con vencimiento no mayor a un año. Es así como las personas físicas, las personas jurídicas, las instituciones financieras y los gobiernos pueden hacer uso de fondos inactivos que están disponibles para motorizar las actividades económicas, creando de esa manera un circuito de financiación mediante el uso de los diferentes activos financieros que para tales fines se hayan podido construir.

El tamaño del mercado de deuda es inmenso a nivel global, se transan monto de más de US$13.1 billones semanal en los mercados internacionales de capitales y definen la tendencia de los mercados financieros globales, lo que establece lo insólito que se torna el mercado de deuda en el mundo.

Es por tales razones que el mercado de deuda mantiene expectativas sobre la politica de tasa de interés que trazan los bancos centrales del mundo, pues las enormes sumas de capitales que a diario se inyectan en los mercados han creado un flujo financiero sin precedentes en la historia financiera.

Dada la dinámica generada por los flujos financieros a nivel global, se entiende mejor la cantidad de instrumentos de deuda que se han creado para impulsar este mercado y, a su vez, la alta dependencia que las empresas y los gobiernos del mundo tienen del mismo para motorizar sus actividades económico financiero.

Es tal realidad que explica en una alta proporción el auge de las bolsas de valores, el mercado de divisas y la intermediación financiera global, lo que viene a justificar la sostenibilidad con que se ha impulsado la desregulación financiera a escala planetaria sin obstáculos.

Pero resulta que el mercado de deuda, tambien conocido como de renta fija, se refiere a las emisiones de deudas realizadas por los Estados, mediante bonos soberanos, y las empresas dirigidos a un amplio mercado. Generalmente estos instrumentos de deudas comercializados son emitidos por los gobiernos y entes corporativos de gran capacidad financiera en cantidades definidas que conllevan una fecha de expiración, básicamente de títulos como bonos u obligaciones negociables, que se caracterizan por tener menos volatilidad que otros instrumentos.

Es importante destacar que estas emisiones de deuda que efectúan los Estados y las empresas están orientadas a un mercado diverso, lo que de manera concreta se convierte en una diversificación de los riesgos y su mitigación.

Por igual, estos instrumentos de deuda son emitidos por los entes corporativos y gobiernos con capacidad financiera en una cierta fecha de expiración y una cantidad definida, lo cual va a incidir en la variación en la tipología de interés y en el riesgo crediticio de las empresas que provoca oscilaciones en el valor de las obligaciones.

Pero es que el riesgo de oscilación del precio existe, donde el inversor puede optar por mantener la deuda hasta su vencimiento, recibiendo la rentabilidad acordada en la emisión.

Por igual, este se caracteriza por ser un mercado menos volátil, sobre todo en instrumentos de corto plazo, aunque no se puede decir que invertir en el mercado de deuda esté libre de riesgos y uno de ellos puede ser el impago por parte del emisor, además de cambios abruptos en la economía o en las tasas de interés.

Un elemento a destacar en el mercado de deuda es que el emisor asume el compromiso de devolver a los compradores de sus títulos, bajo cualquier circunstancia, tanto el capital principal que invirtieron, así como el monto generado por la tasa de interés, que es su rentabilidad. Los instrumentos de deuda al emitirse tienen términos de vencimientos de corto, mediano y largo plazo, que por su naturaleza son títulos de renta fija y que funcionan exactamente igual que un préstamo bancario: A cambio de proporcionar su capital, los inversionistas reciben una rentabilidad cada determinado tiempo con la ventaja de que el instrumento se podrá ofrecer a un precio más elevado. En realidad, esta decisión de invertir en activos financieros, al igual que la mayoría de las decisiones económicas presenta la disyuntiva de la confrontación de costos y beneficios, lo cual se torna complejo en virtud de que eso implica la presencia del riesgo como variable a ponderar.

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