Opinión

Tiempo de reflexión

Apropósito de este mes de Mayo, fecha en que allá por el año 1965, la dignidad recorría las calles de Santo Domingo, en una oleada enorme de individuos de diferentes extractos sociales que decidieron rebobinar la historia y tratar de reconstruirla a golpes de unas decisiones tardíamente tomadas, pero regocijantes para el recobro del honor y del decoro olvidados por aquellos que un mal día decidieron casarse con el oprobio y así abrieron la puerta a la ignominia de persecuciones, destierros y muerte de algunos de los dominicanos pensantes y decididos a no soportar la humillación del servilismos que inicio en 1930 y no terminaba todavía en 1965.

El laureado poeta Pablo Neruda en el mes de Febrero del año 1966 escribió versainograma a Santo Domingo, un regalo invaluable desde los ámbitos de la historia y de la moral de la nación dominicana, olvidado conveniente y lastimosamente en la memoria de una parte de nuestra intelectualidad.

El olvido a conveniencia por parte de algunos de los actores políticos es entendible, desde el punto de vista de los intereses que envuelve la textura de los versos en que el poeta deja sus huellas como candentes llamaradas de marcas imborrables en el ámbito de las ideas y la toma de decisiones.

En verdad son unos versos para patriotas con ideas de un cambio social, pero se convierten en lacerante para otros patriotas que conviven con negociaciones saludables a sus intereses. Pero todas las posiciones ideológicas o de cualquier índoles, son defendidas por grupos que buscan también el bienestar común, por lo que debemos dejar atrás intransigencias, con el objeto de buscar una media entre las distintas posiciones para arribar definitivamente al propósito de acercar los criterios sobre políticas públicas racionales, que vayan hacia la construcción de un sistema con mayores oportunidades para los que hoy viven en la marginación social.

Perdonen si les digo unas locuras
en esta dulce tarde de febrero
y si se va mi corazón cantando
hacia Santo Domingo, compañeros.
Vamos a recordar lo que ha pasado
desde que don Cristóbal marinero
puso los pies y descubrió la isla.
¡Ay mejor no la hubiera descubierto!
porque ha sufrido tanto desde entonces
que parece que el Diablo y no Jesús
se entendió con Colón en este aspecto.
Estos conquistadores españoles
que llegaron desde España con lo puesto
buscaban oro y lo buscaban tanto,
como si le sirviese de alimento.

Esta triada hermosa de versos merece un monumento para ser colocadas como arco moral, elevado triunfante hacia la infinidad al ego patricio de unos cada vez menos dominicanos.

Enarbolando a Cristo con su cruz
los garrotazos fueron argumentos
tan poderosos que los indios vivos
se convirtieron en cristianos muertos.
Aunque hace mucho de esta historia amarga
por amarga y por vieja se las cuento
porque las cosas no se aclaran nunca
con el olvido ni con el silencio.
Y hay tanta iniquidad sin comentario
en la América hirsuta que nos dieron
que si hasta los poetas nos callamos
no hablan los otros porque tienen miedo.

Debemos poner atención a estos versos, porque nos ayudan en el necesario reconocimiento de rediseñar la enseñanza de la historia en las aulas, como un proceso cognitivo de una conciencia construida a través del análisis, la reflexión y el empoderamiento consciente de nuestro deber como ciudadanos dominicanos, dignos de disfrutar el gentilicio y capaces de ser inteligentes como para sacar lo mejor de las circunstancias que nos toca vivir de generación en generación. Este debiera ser un compromiso social de cada uno de nosotros.

Ya se sabe que un día declaramos
la independencia azul de nuestros pueblos
uva por uva América Latina
se derramó como un racimo negro
de nacionalidades diminutas
con mucha facha y con poco dinero.
(Andamos con orgullo y sin zapatos
y nos creemos todos caballeros.)
Cuando tuvimos pantalones largos
nos escogimos pésimos gobiernos
(rivalizamos mucho en este asunto:
Santo Domingo se sacó los premios.)

La calificación de pésimos gobiernos tiene hoy día muchas aristas en la percepción, sabiendo esto, es necesario trabajar al respecto de la comunicación no solo al nivel macro sino al nivel micro, con el objeto de dinamizar los canales de comunicación, ante un conglomerado social saturado con noticias negativas producidas por disimiles intereses, entre los que cuenta la desinformación que aprovechan los que nos adversan para tratar de construir sus verdades, sobre el cadáver de nuestros logros.

Hay que entender, que en estos días de la cultura de la posverdad que nos imponen a través de las nuevas y viejas tecnologías y de la comunicación, se hace necesario que exista una comunicación efectiva entre los usuarios de los servicios del gobierno y las entidades que las brindan. Pero se hace también urgentemente necesario que los servidores públicos se empoderen de los derechos que poseen los individuos que asisten a sus lugares de trabajo, los cuales deben ser reconocidos como ciudadanos con derechos legítimos, por los servidores públicos.

Lo que sucede en los servicios públicos y no alcanza los niveles de satisfacción pública, es comunicado con fiereza por la bulla mediática, mientras que lo bueno que sucede todos los días no es comunicado al todo social en la magnitud de aquellos que construyen noticias alarmistas y llenas de morbosidad para vender a través de sus rating de una popularidad sustentada en supuestos.

Tuvo presidentes singulares
déspotas sanos, déspotas enfermos,
tiranos tontos y tiranos ricos,
mandones locos y mandones viejos.
En esta variedad un tanto triste
tuvieron a Trujillo sempiterno
que gracias a un balazo se enfermó
después de cuarenta años de gobierno.
Podríamos decir de este Trujillo
(a juzgar por las cosas que sabemos)
que fue el hombre más malo de este mundo
(si no existiese Johnson por supuesto).
(Se sabrá quien ha sido más malvado
Cuando los dos estén en el infierno).

Con esa panorámica del pasado histórico dominicano, con los saldos negativos y positivos de los gobiernos regidos por el Partido Reformista, luego reformulado en el Reformista Social Cristiano desde 1966 hasta el año1978 y con el fracaso de los gobiernos del PRD 1978-1986 que trajo como consecuencia la vuelta al gobierno del PRSC y su nuevo estilo, pero con las mañas viejas de la imposición fraudulenta evidenciada en los acuerdos del año 1994, no tengo más que sentirme orgulloso de los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana.

Durante los doce años del gobierno de Balaguer, la posguerra le obligó a tener manos de hierro contra toda sospecha comunista, entendiéndose por comunismo las variables dictadas por la embajada norteamericana, plasmada en todo intento de reclamo de los derechos fundamentales del individuo humanos. Luego el saldo de los gobiernos del PRD, dicho saldo puede ser calificado de triste, un presidente suicidado y otro condenado por supuestos actos de corrupción. Ambos ciclos históricos no reivindican lo expuesto por los cantos al estilo de versos producido por la inspiración del poeta chileno.

En la vida política democrática vivimos buscando vivir el proceso ideal de los derechos y los deberes, el proceso ideal de la igualdad y la equidad, el proceso ideal del cumplimiento de los procesos éticos y de la vida moral. Pero, ese conjunto de procesos ideales se enfrenta al mundo real, para convertir esos precisos procesos en reales.

Se vive entonces una realidad diferente al ideal, los retos se encuentran en ir acercando lo ideal a lo realmente posible, con la suficiente inteligencia, como para lograr mantener en su lugar, la espera necesaria por parte de la población en sentido global.
Los gobiernos del PLD han sido el producto de lo que la realidad ha dejado hacer, pero ante el panorama que precede a la historia de nuestros gobiernos, tenemos pasada la asignatura en sobresaliente. ¿Por qué entonces la militancia peledeísta está de capa caída?

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