Opinión

El juego de las ideas y el PLD

La puesta en común de los diferentes puntos vistas enarbolados por los actores en los espacios públicos y en escenarios privados, es un camino viable a la solución de las problemáticas que se presentan en los procesos sociales y que necesitan ser tratadas en forma transparente, como una manera de legitimación social muy válida en el presente Siglo.

Ese laboratorio social reducido al dialogo o al debate sobre variables organizacionales e institucionales, forma parte de las soluciones a corto, mediano y largo plazo de los conflictos que aparecen en forma constante en los procesos de gestión, sea esta administrativa, social, cultural, partidaria o de índole política en el sentido estatal. Creemos que debe ser así, debido al cúmulo de retos socioeconómicos y políticos que se han ido acumulando en forma sostenida, por falta de dialogo o de válvulas de desahogo que permitan dilucidar soluciones por vía de propuestas nacidas desde las entrañas mismas de los sectores afectados por la inercia de las instituciones públicas, privadas o mixtas.

Todo escenario de foro, en donde las ideas se exponen y reciben argumentaciones que la contradicen, la secundan o la modifican, se convierte en cimiento de la democracia y la gobernabilidad.

No olvidemos que las ideas son el producto que ha cambiado el mundo del hombre, desde que inició su estadía en esta tierra, porque es la idea la llave que abre las vías de otras formas de ver las cosas que nos desafían y nos retan en lo cotidiano. Para encontrar ideas buenas para solucionar o enfrentar problemas, debemos discutir y estar dispuestos a recibir discursos que contradicen nuestras posiciones. El método de trabajo que dialoga y construye posiciones disimiles, acaba planteando escenarios distintos como soluciones a los retos que debemos enfrentar. Esta es una forma eficaz de llegar a verdaderas oportunidades de éxito en común.

Lo que acabamos de decir sirve a las instituciones para la construcción de una visión puntual del entorno en que vivimos y deseamos modificar. Si logramos arribar a ese método, entonces seremos capaces de identificar con mayor claridad que en lo individual o reunidos con personas afines, las verdaderas necesidades que afectan efectivamente las relaciones personales, institucionales u organizacionales. Los intereses se identifican dialogando entre interesados en forma inteligente y sobre la sobriedad del sosiego individual.

En estas discusiones es necesario trabajar sobre lo empírico, lo científico, respetando sobre todo las competencias de los que argumentan y exponen sus conocimientos, como herramientas para convencer. En esta etapa debemos cuidarnos del pragmatismo. Recordemos que las ideas se producen en el cerebro, en la “mente” de los actores y que las oportunidades llegan a través de los procesos situaciones externos, esto sin menoscabo de que las ideas por sí solas, las que pueden llegar a la creación de oportunidades.

En el orden que estamos dilucidando, es bueno colegir, que no es fácil arribar a buenas ideas, a valiosas ideas creadoras de oportunidades para tener éxito. Es por ello tan importante crear espacios para el debate de las ideas, es el mejor acicate para llevar a buen camino cualquier proyecto.

Para encontrar el camino a las soluciones de los conflictos del Partido de la liberación Dominicana, las autoridades del partido tienen que abrir espacios para debatir ideas en forma democrática y sincera, olvidándose de que unos saben más que otros, pretendiendo manipular resultantes de soluciones aparcadas en los intereses particulares o coyunturales, que traen sosiego momentáneo impuesto mecánicamente.

Por otro lado, no podemos seguir con la idea “oportuna” que consiste en hacer lo mismo, pero en forma diferente, dejando a un lado la innovación, la autenticidad, la oportunidad de oro de conseguir estadio de unificación verdadera.

En el PLD las ideas han sido el origen de todo y su búsqueda a través de la reflexión y el análisis fue en un pasado no tan remoto, la vía de construcción de todo proceso como antelación a su ejecución.

Todavía tenemos tiempo para rescatar el juego de las ideas, para que estas regresen como portaestandarte e iniciemos un nuevo camino de mejoramiento en torno a las relaciones de poder, para mejorar nuestro entorno partidario y la forma en que nos vemos nosotros mismo y en la que vemos a los compañeros de nuestro ecosistema.

Creo que sería una forma de volver a desencadenar la motivación del peledeísta común.

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