Daris Javier Cuevas
La mejor manera de interpretar las acciones de un banco central es entender que este se expresa atraves de la política monetaria que son las decisiones tomadas por la autoridad monetaria de una economía relativas al control de una serie de variables financieras como la cantidad de dinero en circulación y los tipos de interés. Pero a su vez, en cada país el Banco Central es la autoridad responsable de definir y ejecutar la política monetaria en función de sus objetivos.
Pero es que en el marco de una política económica, la politica monetaria se ejecuta orientada para usar ciertas cantidades de dinero como variable de control, para asegurar y mantener la estabilidad económica de un país. Para tales fines, las autoridades monetarias utilizan mecanismos como la variación de la tasa de interés y participación en el mercado del dinero, de tal suerte que cuando se aumenta la cantidad de dinero en la economía, se llama política monetaria expansiva y, en caso contrario, política monetaria restrictiva.
Cuando el Banco Central lleva a cabo una política monetaria expansiva, se produce un incremento de la oferta monetaria. Este tipo de políticas producen, además, un efecto expansivo sobre el nivel de producción y empleo ya que provocan una disminución del tipo de interés del mercado favoreciendo la inversión privada y, consecuentemente, el nivel de producción y empleo.
Por igual, cuando el Banco Central lleva a cabo una política monetaria contractiva, se produce una disminución de la oferta monetaria, produciendo, en este caso, un aumento del tipo de interés, lo que reduce la inversión privada y, por tanto, el nivel de producción y empleo. En ambos casos, la politica monetaria descansa en tres instrumentos fundamentales como son las operaciones de mercado abierto, el encaje legal y los descuentos.
Establecido esos criterios, en la ejecución de la politica monetaria se plantean objetivos concretos a perseguir tales como mantener la estabilidad del valor de la moneda local, lograr altas tasas de crecimiento económico, mantener la mayor cantidad de empleos posibles, evitar desequilibrios en la Balanza de Pagos, mantener un tipo de cambio estable y tener una protección cuidadosa de las reservas internacionales.
Para lograr esos objetivos, los diseñadores y ejecutores de la politica monetaria recurren a múltiples mecanismos que se llevan a cabo mediante cambios en el tipo de interés: aumentar o disminuir las tasas, variación del coeficiente de encaje legal bancario y realizar operaciones del mercado abierto. Es así como al ejecutar la politica monetaria, el Banco Central puede comprar o vender instrumentos financieros, en esta operación se tiende a reducir o aumentar la cantidad de un instrumento en el mercado por lo que tiende a subir su precio o a reducir su rendimiento.
Ese es el marco operativo de la politica monetaria el cual tiene su plataforma en la teoría económica y cuyo enfoque de aplicación ha de ser una decisión de la autoridad en función del ciclo económico. Es por tales razones que hay que analizar de manera detenida si recurrir a cualquier tipología de politica responde a una desaceleración o aceleración del crecimiento económico.
Es en tal contexto que hay que ponderar la decisión del Banco Central de la República Dominicana al anunciar a los agentes económicos que la Junta Monetaria mediante la Primera Resolución del 27 de julio de 2017, decidió asumir medidas de flexibilización monetaria. Para ello se recurrió a la liberación de recursos del encaje legal para que los mismos sean canalizados a los sectores productivos, de exportación, agropecuario, comercio, adquisición de viviendas, las MYPIMES, así como el consumo. El objetivo primario de esta medida está orientado a dinamizar la economía, a través del aumento del crédito bancario.
Con tal decisión se procura que el sector privado logre incrementar la inversión, cuya finalidad es provocar un impacto positivo en la producción nacional, así como en el sector exportador mediante la generación de empleos productivos y el consumo. Esta dinámica es muy frecuente que los bancos centrales recurran a la misma, según la coyuntura económica.
Hay que recordar que un banco central es la entidad que tiene la autoridad legal para emitir dinero; además de contar con esta facultad tan importante, esta entidad tiene entre sus funciones regular otros elementos fundamentales para el funcionamiento de la economía, así como controlar la cantidad de dinero que circula en la economía, regula la disponibilidad y el costo del crédito, y es el coordinador del sistema de pagos. Estas funciones coordinadas con las atribuciones establecidas en el espíritu del artículo 9 de la ley 183-02 a la Junta Monetaria se convierte en el resguardo de la economía.