Cultura

Cinematosfera dominicana 2018

Los manuales de procedimiento aconsejan hacer un análisis sectorial cada cierto tiempo para tener una idea de cómo se desenvuelven los planes y ejecutorias en el terreno de los hechos. Procedamos entonces con un recorrido a vuelo de pájaro sobre ese fenómeno artístico-industrial llamado cine dominicano.

El reto al que se enfrenta una industria en proceso de construcción como la de nuestro país, viene desde la misma interioridad, del cómo y cuándo se hace, con qué recursos, con quienes debemos contar, quién nos enfrenta o no cree en la necesidad de apoyar el esfuerzo. Quizás va llegando la hora de escuchar a todos y cada uno de aquellos que hacen críticas constructivas, porque de halagos está lleno el camino al fracaso.

El panorama que vemos es positivo si tomamos en cuenta que las películas dominicanas llenan las salas, producimos más que nunca, los galardones se van acumulando, se habla del cine dominicano en el exterior, incluso algunos países miran nuestra Ley como referencia. Todo esto nos satisface, pero también son visibles los indicios de acomodamiento, lo cual no es saludable.

La iniciativa de la Dirección General de Cine (DGCINE), de celebrar el II Congreso Nacional de Cine que ya está próximo a iniciar su segunda versión, es el ágora ideal para mirarnos, criticarnos y pasar balance a las estructuras, poniendo atención a lo que se dice estemos o no de acuerdo, porque son opiniones de los practicantes sumergidos en esa realidad llamada cine dominicano.

En ese complejo creativo conviven quienes son los hacedores de imágenes en movimiento, los inversionistas, las instituciones estatales, los críticos y el destinatario final y patrocinador grado diamante: el público o más bien, los públicos. Todos y cada uno de estos componentes deben estar en equilibrio para evitar el calentamiento estructural de las audiencias, lo que perjudicaría la sostenibilidad de la industria.

Estructura y autocrítica

Los guiones y su concepción pasan a formar parte de los elementos a mejorar al observarse una notoria endeblez en los personajes, en la motivación de sus acciones y en la perniciosa insistencia en verbalizarlo como si de una sitcom se tratase, maltratando ostensiblemente el lenguaje visual. Las pausas y transiciones para que la narración respire, dándole oportunidad al silencio como elemento estético, solo son visibles en obras como La Familia Reina, Cocote, Azul Magia o El Hombre que Cuida, pero como podemos darnos cuenta, esos ejemplos son contados.

El guionista necesita un mayor espacio de tiempo para construir su texto, ya que si bien se puede escribir un guion en días como lo hizo Darren Aronofsky en Mother!, o en tres meses como ha pasado aquí, esa no debe ser la norma si hablamos de un producto artístico-industrial de buena factura y no de imitaciones baratas inspiradas en el método de Roger Corman.

Los tiempos para construir una obra cinematográfica en este país son muy acelerados, como hacía notar el productor y director español Gerardo Herrero, reflexionando a partir de su experiencia de filmación de 7 Muertes. Herrero reclamaba un estilo de preparación y rodaje más pausado, y como testigo experto en los ambientes españoles o latinoamericanos, le da mucho peso a sus observaciones.

Se ha avanzado una enormidad en el mercadeo y la publicidad, pues ya no se limita al tráiler, el media tour o el patrocinio de algún producto como en tiempos pasados. La estrategia de Colao marcará un antes y un después por la extensión y complejidad de lo articulado en ella. Para poner algunos ejemplos: el uso inteligente de personajes que representaban diferentes capas sociales y regionales, los policy tráilers o el soundtrack por el librito.

En la parte Estatal, la Dirección General de Cine -DGCINE-, ha ido haciendo sus deberes, se le pueden hacer reclamaciones pero ha ido cumpliendo sus tareas. Organismos como el Ministerio de Hacienda, la DGII o la ONDA deben ahondar en los esfuerzos de integrar a sus instituciones más personal experto en el campo cinematográfico. No basta analizar un guion desde el punto de vista legal o fiscalizar un presupuesto usando los métodos económicos y financieros. Es necesario entender la mecánica del cine y su lenguaje estético para tener una idea clara del conjunto.

La formación da pasos firmes, pero aún quedan espacios por cubrir con personal dominicano en cantidad y calidad. Disponer de conocedores de los procesos de negociación y distribución es una prioridad importante y es obligatorio contar con una cantera criolla de donde sacar material humano que nos garantice seguir ampliando los horizontes económicos de nuestra industria.

El tiempo, el implacable, el que pasó

Construir contenidos como los de la industria del cine requiere de una planificación y unas metodologías que privilegien el análisis a profundidad del producto a crear y eso a su vez necesita unos tiempos que no deben ser demasiado exiguos, so pena de entregar obras con defectos de origen.

El guion como parte fundamental del esqueleto fílmico y el rodaje como inicio de la concreción de una obra, requieren un espacio para ser escaneados por la mirada analítica del creador que detecte fisuras o proceda a incorporar modificaciones que mejoren los contenidos y asegure la calidad en la construcción. El mundo no se hizo en un día y creemos que una película tampoco.

últimas Noticias

Noticias Relacionadas