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Salvador Benavides, dirigente peledeísta y sindicalista de amplia trayectoria

NUEVA YORK.- Los Comités de Amigos del Partido de la Liberación Dominicana se constituyeron durante una importante etapa en la puerta de entrada a la organización, específicamente, en su fase de crecimiento, tras el arduo proceso de construcción que arrancara desde aquel memorable 15 de diciembre de 1973.

No necesariamente, los aspirantes a miembros del PLD entraban por los círculos de estudios, que contrario a Comités de Amigos, formaban parte de la estructura orgánica, subordinados a los Comités de Bases, que nucleados en torno a una Dirección Media componían los Comités Intermedios.

Así es como, para 1978, Salvador Benavides se acerca a la entidad política fundada por Juan Bosch, cuando era un joven sindicalista que seguía las orientaciones del militante boschista y dirigente laboral, Juan Minyetti.

Benavides trabajaba en Textiles de la Zona Industrial de Herrera, donde se destacaba por su activismo sindical. Recordemos que el gobierno del presidente Antonio Guzmán, iniciado en agosto de 1978, había prometido hacer valer los derechos sindicales. Sin embargo, no fue así.

Fue por ello que los obreros textiles de Herrera se fueron a la huelga ese mismo año, en reclamo de mejores condiciones de trabajo y libertades sindicales. Esa manifestación fue dirigida por el peledeísta Juan Minyetti y fue reprimida duramente por gobierno y empresarios.

La huelga tuvo un alto costo para los obreros, decenas fueron despedidos, incluso dirigentes del sindicato, y aunque no se logró su reposición, los capitalistas se vieron compelidos a pagarles sus compensaciones laborales.

Por esa incidencia y el aura indiscutible de Juan Bosch, el PLD comienza a prender como la organización política de mayor influencia y crecimiento en la demarcación eminentemente obrera de Herrera, en particular, en barriadas como El Libertador, La Altagracia, El Abanico y Buenos Aires.

Para 1980, todavía no existía una estructura intermedia en la zona, sino que los dos comités de base de Herrera, y uno de Manganagua pertenecían al Comité Intermedio Enriquillo, con sede en el Ensanche Quisqueya, que abarcaba casi toda el área occidental alta de la Capital.

Las estructuras de Herrera y Manganagua eran enlazadas por el dirigente medio del Comité Enriquillo, Diomedes Cristofer, y además de Minyetti y Benavides, quien era ya miembro del Partido, destacaban entre sus integrantes: Teotiste Sánchez, Odalis Roa, Miriam Sánchez, Clodomiro Chávez, José Ureña, Lucilo Polanco, Carlos Sánchez y el emblemático Abraham López Mora (Brache), del equipo de la seguridad del Profesor Juan Bosch.

“En Herrera, la gente reaccionaba de manera positiva, acogían el mensaje de Juan Bosch”, recuerda Benavides en la entrevista que le realizamos en New York.

Producto de su perseverancia y consistencia en las tareas prácticas, aprendizaje teórico y apego a los métodos, Salvador Benavides fue recomendado para trabajar asignado a la Secretaria General del Partido, que entonces ocupaba Rafael Alburquerque.

De ahí pasa a ser chofer del Presidente del Partido, Juan Bosch, es decir, que compartía funciones con el también emblemático Juan Pichardo y tenía asiento en la Casa Nacional, donde nuestro fundador despachaba cada día.

Además de que el PLD estaba a la vanguardia sindical y por ello su gran incidencia en Herrera y zonas aledañas, su influencia se consolida sobre la base del prestigio alcanzado al organizar de manera efectiva a los damnificados del Ciclón David, en 1979, para garantizar un reparto justo de las ayudas recabadas.

Ese crecimiento se verificaba en la capacidad de movilización de masas en las actividades del PLD, y en el crecimiento geométrico de la votación en cada proceso electoral a partir de 1978 hasta el 1990, cuando Juan Bosch gana las elecciones y el triunfo es conculcado mediante un fraude.

Cacique y la “Embajada” en NY

En 1985, Benavides llega a Nueva York como inmigrante, y es referido al legendario combatiente constitucionalista, dirigente peledeísta y miembro de la Seguridad de Juan Bosch, Pedro Pablo Reyes –Cacique-, como se reconocía desde sus tiempos de luchador profesional bajo la identidad de “Cacique Mara”.

Reyes era regente (súper) de un edificio de apartamentos en el condado del Bronx, específicamente en Pheland Place, donde residía junto a su esposa la también dirigente peledeísta Ondina Reyes (Edita).

Benavides arriba a Nueva York junto Bienvenido Pérez, quien militaba en Santiago de los Caballeros. Cacique era quien por lo regular acogía a los peledeísta que llegaban a la urbe, por lo que el apartamento que compartía con su familia era conocido como “la Embajada”.

Tanto Benavides como Pérez se integraron de inmediato a los trabajos en el comité intermedio Coronel Juan María Lora Fernández, de la Seccional de Nueva York.

Los peledeísta en el exterior asumían una gran responsabilidad en la captación de fondos para cubrir las actividades y gastos regulares del partido. Nuestro entrevistado recuerda las rifas de apartamentos construidos en el Residencial Los Héroes, en Las Caobas, diseñados por Eduardo Selman.

Pero una de las actividades más memorables de recreación, fianzas y al mismo tiempo de difusión de las ideas boschistas fue la Gran Gira a Canadá, donde las estructuras de Nueva York llenaron más de 30 autobuses que partieron hacia el país norteamericano decoradas con los colores y emblemas del partido.

Llevar a Juan Bosch a Estados Unidos

Cuando el PLD se perfilaba para ganar las elecciones de 1990, se hizo patente la necesidad de que su líder viajara a la llamada Capital del Mundo y se reuniera con la diáspora y sectores de avanzada de la política estadounidense.

No obstante, existía el inconveniente de que Don Juan no tenía la visa correspondiente, ya que durante décadas se mantuvo distante del imperio, sobre todo, tras el golpe que le depuso en 1963.

El hoy presidente del PLD, Leonel Fernández, encabezó el equipo que junto a los compañeros de Nueva York elaboró la agenda que sirvió de base para la solicitud del visado al profesor Juan Bosch.

La llegada de Juan Bosch a Nueva York y el contacto con aquella comunidad de dominicanos que le admiraban y seguían fue de alta significación en la historia política de nuestro país.

Marcha con Leonel en NY, otro hito

Una vez desarrollado el proceso interno de 1995 que llevó a los precandidatos Euclides Gutiérrez Félix, Norge Botello y Leonel Fernández a todo el país y a las seccionales del exterior y que dejó al último como candidato presidencial oficial del PLD, las estructuras se unificaron como de costumbre en la tarea de ganar las elecciones.

Salvador Benavides recuerda el gran impacto de la marcha realizada en Manhattan para promover al entonces no tan conocido Leonel Fernández, pero que por la gran incidencia del PLD resultó todo un éxito.

Fue allí donde Leonel Fernández prometió conceder a nuestros compatriotas inmigrantes la doble nacionalidad, de manera que al hacerse ciudadanos de los Estados Unidos, donde residían, no perdieran sus derechos como nativos de la República Dominicana y también pudieran ejercer el sufragio en los comicios nacionales.

Fernández, quien ganara las elecciones de 1996 en una segunda ronda y se convirtiera en el primer presidente peledeísta, aconsejaba a los dominicanos renuentes a nacionalizarse como estadounidenses, que debían hacerlo para consolidar sus derechos en los Estados Unidos.

Destaca labor gubernamental

Salvador Benavides resalta que incitativas gubernamentales como Quisqueya aprende Contigo, para alfabetizar a los dominicanos residentes en Estados Unidos que así lo necesitaban, e igualmente, otras acciones a favor de la diáspora, fortalecen la imagen del PLD y su gobierno entre la diáspora.

Asimismo, refiere que la inversión en el metro de Santo Domingo, cuyas dos primeras líneas construyera la gestión del presidente Leonel Fernández, representa uno de los principales activos para concitar apoyo de los dominicanos en el extranjero.

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