Opinión

Dos elementos perturbadores

Es innegable que en la República Dominicana en las últimas semanas han ocurrido acontecimientos sociales y políticos que han copado la atención de todos y todas.

Esos acontecimientos van desde secuestro a empresarios, violación y muerte de niños indefensos, cambios en el Gobierno, así como el envío a comisión finalmente del proyecto de Ley de Partidos Políticos.

Mientras eso ocurre en el país, la cotización del dólar en relación a la moneda dominicana sigue subiendo de manera lenta, pero sostenida y los precios del petróleo en los mercados internacionales hacen lo propio.

Pienso que las autoridades correspondientes deben ponerle atención al comportamiento de esos dos fenómenos dado el hecho de que los mismos podrían provocar o acelerar perturbaciones a la salud económica, social e institucional del país.

No se puede estar dejando transcurrir esto como quien ve llover, es un asunto muy serio que está impactando de manera directa la economía doméstica o de bolsillo de los ciudadanos dominicanos.

En la actual coyuntura es menester plantear y poner en marcha medidas y estrategias creativas urgentes que detengan o minimicen los efectos que pudieren seguirse generando por ese descontrol de variables.

Las autoridades dominicanas no pueden estar pensando y actuando como que lo que acontece es algo pasajero, momentáneo; no, eso hay que verlo como un fenómeno creciente que podría en cualquier momento hacer colapsar la estabilidad macroeconómica.

Si hay algo en estos momentos en que, el actual Gobierno del Presidente Danilo Medina, el equipo estratégico y sectores sensatos de la sociedad dominicana deben concentrarse, es en la construcción de ideas innovadoras y preventivas para encarar cualquier eventualidad en ese sentido.

Hay que dejarse de politiquerías, show mediáticos, rebatiñas partidarias, egos personales y grupales, vanidades absurdas y ponerle atención a esta bomba de tiempo que se viene formando.

Es momento de reunir y preparar a los “salomones” de la República Dominicana sin importar su credo político o religioso, para que aporten y visualicen una salida precautoria ante una situación tan delicada como la que estamos planteando.

No soy pesimista, no estoy alarmando, simplemente estoy mirando que entre los actores sociales y políticos hay una tendencia peligrosa hacia la distracción en otros temas y esto podría costar bien caro.

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