Hablan los hechos

Economía, migración irregular y una frontera

La década de los años setenta del siglo XX representó el fin del modelo de desarrollo capitalista que se había puesto en marcha después de la II Guerra Mundial. Durante este período se hizo evidente que la inmigración no era un proceso coyuntural, sino que existen razones multifactoriales que explican este fenómeno socioeconómico.

Se tiene cuantificado que durante el 2016 un total de 32,5 millones emigraron de la región de América Latina y el Caribe y casi el 85% de ellos vive en países de economía desarrollada.

La precisión causal del fenómeno migratorio han hecho que los Estados fronterizado adopten políticas restrictivas y selectivas de inmigración en función de sus intereses económicos y demográficos. Ante la insuficiencia de las medidas de control de fronteras algunos gobiernos han tenido que referirse a esta situación tomando acciones sobre las causas de orden estructurales de las migraciones.

Se trata de un fenómeno complejo y donde los patrones de migración atienden a variables históricas, geográficas, políticas y económicas. Se trata de que los flujos migratorios también sean determinados por la buena condición económica de los países destino ya que la inmigración se produce fundamentalmente por cuestiones laborales y de familia.

Desde principios de este siglo XXI, en el mundo existían 173 millones de inmigrantes, mientras que en 2016 la cifra ascendió a 254 millones, incluyendo a los 20 millones de refugiados existentes. En el caso de América Latina, los flujos migratorios poseen una creciente importancia económica, social y cultural fruto de que la migración intrarregional representan una cuarta parte de toda la emigración registrada en la región y que involucra a unos cuatro millones de personas, con un ritmo de crecimiento de 17% anual.
Se tiene cuantificado que durante el 2016 un total de 32,5 millones emigraron de la región de América Latina y el Caribe y casi el 85% de ellos vive en países de economía desarrollada. Esto permitió que la región recibiera un total de US$ 67, 000 millones en remesas en ese año, en tanto que, salieron de ella US$ 6, 000 millones.

En el caso dominicano, el predominio de la inmigración es de procedencia haitiana hacia la zona fronteriza, la cual es de larga data, sobre todo desde que, a inicios del siglo XX, los consorcios azucareros de capital estadounidense comenzaron a importar miles de braceros haitianos para abaratar los costos laborales de los azucareros.

Entre los principales países de origen de los emigrantes fueron México, Colombia, Brasil, Costa Rica y Ecuador, pero en sentido inverso, la región recibió 4,2 millones de migrantes, en particular desde la propia región. Los países mayores receptores de migración incluyen México, República Dominicana, Brasil, Costa Rica y Ecuador.

En el caso dominicano, el predominio de la inmigración es de procedencia haitiana hacia la zona fronteriza, la cual es de larga data, sobre todo desde que, a inicios del siglo XX, los consorcios azucareros de capital estadounidense comenzaron a importar miles de braceros haitianos para abaratar los costos laborales de los azucareros. Más recientemente, el terremoto de 2010 y la crisis económica y social que vino posterior provocaron un aumento de los flujos migratorios hasta el punto que, para el 2013, en República Dominicana ya residían 524.600 inmigrantes, de los que el 87,3% son haitianos, situación que explica el por que para el 2015 el Estado decidió poner en práctica un plan de regularización de extranjeros.

Las diferentes teorías del desarrollo económico, establecen que los países de economía emergente, son los que no tienen un nivel mínimo de bienestar para su población y que no controlan sus recursos naturales, donde existen bajos ingresos por habitante equivalente a dos dólares al mes. Pero resulta que esa triste realidad solo se puede revertir con una transformación económica profunda que mitigue la pobreza y promueva el desarrollo sostenible, mejorando los medios de subsistencia, aprovechar la innovación tecnológica.

Pero resulta que los inmigrantes haitianos en República Dominicana el 88% envía remesa de manera informal ya que su país origen no los ha dotado de la documentación civil, pues en un 90% recurren a la confianza entre amigos que se encargan del servicio de hacerlo llegar a sus destinatarios.

En los países Subdesarrollados viven 1300 millones de personas por debajo de la línea de pobreza, más de 100 millones de personas viven en estas condiciones en los países industrializados y 120 millones en Europa Oriental y Asia Central. En América Latina y el Caribe, el número de personas pobres llega a 200 millones, lo que provoca que miles de estos en el mundo inventen innumerables acciones para salir de la miseria, siendo este un estimulante perfecto en los movimientos migratorios internacionales.

A la luz de la razón, es que se encuentra una explicación objetiva al fenómeno de la migración irregular que supera los 220 millones en el mundo, la cual se da cuando una persona ingresa, o vive, en un país del cual no es ciudadano o ciudadana, violentando sus leyes y regulaciones de inmigración. Sin embargo, una enorme proporción de estos, entran a un país legalmente, pero se tornan irregulares al quedarse más de lo permitido o al trabajar sin permiso.

Un aspecto interesante es la relación entre migración irregular y lo que se ha dado en llamar la “economía criminal”, es decir, una compraventa que tiene como epicentro el tráfico de seres humanos, donde el mecanismo de traslado para el migrante indocumentado implica pagar un determinado precio a bandas organizadas que operan al margen del Estado y de las leyes migratorias En el caso de la migración irregular en la Rep. Dominicana esta es la única en el mundo que no recibe deportaciones atropellante ni discriminatoria, como ocurre en los grandes países, por lo que, no puede admitirse que Haití, escudado en su pobreza, se abrogue el derecho de lanzar a miles de ciudadanos por encima de sus fronteras y luego exigirle a su vecino que se haga cargo, criterio externado por el ex presidente José María Sanguinetti.

En Haití esa multiplicidad de malestar combinado con la ausencia de institucionalidad han hecho que las élites gobernantes y económicas no contribuyan con el desarrollo humano de esa nación, y que han sembrado la semilla de su destrucción, expresado en que tan sólo un 35% de la población puede leer y escribir, carencia de agua potable y energía eléctrica.

Bajo ese enfoque es que explica que los gobiernos de Haití han mostrado incapacidad para lograr el bienestar de la población, y para controlar la ira de esta, han recurrido al descrédito internacional de la Rep. Dom. e incrustando en la mentalidad de sus nacionales que su desgracia histórica se debe al supuesto apartheid que ha promovido por este país. En esa dirección es que representantes de organismos internacionales han llegado a creer tales criterios, reproducida por los grupos gobernantes y la élite económica de Haití, obviando, que estos son los verdaderos sepultureros del progreso del pueblo haitiano y de su economía.
La migración haitiana tiene su origen en la existencia de una pobreza extrema y un desorden institucional fruto de una economía que se acostumbró a depender de la cooperación internacional, reflejada en que el presupuesto de esa nación se nutre en un 85% de la contribución de organismos internacionales y de las remesas de sus exiliados económicos. Pero resulta que los inmigrantes haitianos en República dominicana el 88% envía remesa de manera informal ya que su país origen no los ha dotado de la documentación civil, pues en un 90% recurren a la confianza entre amigos que se encargan del servicio de hacerlo llegar a sus destinatarios.

En Haití predomina un modelo económico y social inadecuado para la época actual fruto de ser dirigido por incapaces que no han logrado mirar más allá de su afán por alcanzar privilegios y acumular fortuna de origen dudosos, cuyos resultados han sido la reproducción de la miseria generalizada. En Haití esa multiplicidad de malestar combinado con la ausencia de institucionalidad han hecho que las élites gobernantes y económicas no contribuyan con el desarrollo humano de esa nación, y que han sembrado la semilla de su destrucción, expresado en que tan sólo un 35% de la población puede leer y escribir, carencia de agua potable y energía eléctrica, así como la mitad de la población está desnutrida, la esperanza de vida al nacer está por debajo de los 50 años y la economía no produce los alimentos requeridos para su población, razón por la cual el 90% de estos son importados desde la Rep. Dom.

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