Hablan los hechos

Alzas del petróleo y el colapso del acuerdo nuclear: Una bomba global

En mundo se tiene presente que durante la campaña electoral de 2016, Donald Trump criticó en repetidas ocasiones el Plan de Acción Conjunto y Completo y declaró que este no beneficiaba a EE.UU. Pero resulta que tras convertirse en presidente, este pasó rápidamente de las palabras a los hechos al anunciar que su país abandona el acuerdo nuclear con Irán, firmado en 2015 y cuyo objetivo es impedir durante al menos un decenio el acceso iraní a la bomba atómica, a cambio de levantar las sanciones económicas que asfixiaban al régimen.

El colapso y ruptura del acuerdo nuclear y la salida de EE.UU. del Plan de acción conjunto y completo sobre el programa nuclear de Irán se puede interpretar que va a contribuir a fomentar nuevas crisis en Oriente Medio.

Se recuerda que el pacto nuclear con Irán implicó que este país limitara sensiblemente su programa de energía atómica a cambio de que Occidente levantara las sanciones contra Teherán. Trump había expresado su rechazo al acuerdo desde antes de llegar a la Casa Blanca, pero su decisión de abandonarlo y restablecer las sanciones de EE.UU. contra Irán ha inquietado hasta a sus aliados europeos, como son Francia, Alemania y Reino Unido lamentan la decisión estadounidense.

El colapso y ruptura del acuerdo nuclear y la salida de EE.UU. del Plan de acción conjunto y completo sobre el programa nuclear de Irán se puede interpretar que va a contribuir a fomentar nuevas crisis en Oriente Medio. La casa blanca justificó su decisión en que si se mantuviera el acuerdo «pronto habría una carrera nuclear de armas en Oriente Medio” y que se trata de «un acuerdo horrible, que sólo beneficiaba a una parte y que nunca, jamás, debió firmarse».

Para los analistas más acreditados en esta temática, esa decisión significa abrazar el aislacionismo al recurrir a fracturar a Occidente y abrir una era de inestabilidad en la región más explosiva del planeta, pues con ello se trata de alimentar el voto radical y destruir el legado de Obama.

El Presidente de EE.UU, Donald Trump, fue más enfático cuando añadió que volverán a imponer «el nivel más alto de sanciones económicas», advirtiendo de que cualquier nación que ayude a Irán en su búsqueda de armas nucleares «podría ser también duramente sancionado por EE.UU». Para los analistas más acreditados en esta temática, esa decisión significa abrazar el aislacionismo al recurrir a fracturar a Occidente y abrir una era de inestabilidad en la región más explosiva del planeta, pues con ello se trata de alimentar el voto radical y destruir el legado de Obama.

Esta decisión del rompimiento del acuerdo nuclear con Irán más bien completa la ecuación que responde al cumplimiento de la riesgosa doctrina del “América Primero”, antes que mantener la sintonía internacional. Pues lo sucedido se suma a la salida del pacto del pacto contra el cambio climático, al acuerdo transpacífico, el deshielo con Cuba y al veto a los Musulmanes.

Lo más trascendente de ese acuerdo era que demostraba que dos enemigos acérrimos, después de 35 años de heridas, podían darse la mano y reducir la tensión nuclear, lo cual fue avalado por cinco potencias, China, Rusia, Francia, Reino Unido y Alemania, los cuales actuaban como un estabilizador.

A partir del colapso del acuerdo nuclear no se tiene claro cuál será la próxima decisión emanada de la administración Trump, pero si se sabe que se está ante la presencia de una bomba global fruto de que se la ruptura se justifica en que “el acuerdo descansaba en una gigantesca ficción: que un régimen asesino deseaba solo un programa nuclear pacífico. Si no hacíamos nada, el mayor patrocinador mundial del terrorismo iba a obtener en poco tiempo la más peligrosa de las armas”.

No se trata de una decisión bilateral, si no que la misma tiene una sacudida a escala planetaria, en virtud de que el acuerdo colapsado, alcanzado el 14 de Junio del 2015 en Viena se concretizó luego de dos años de negociación y cuyo objetivo inmediato era desactivar durante al menos un decenio el acceso iraní a la bomba atómica, a cambio de levantar las sanciones económicas que asfixiaban al régimen, aunque en el largo plazo suponía un paso mucho más importante. Lo más trascendente de ese acuerdo era que demostraba que dos enemigos acérrimos, después de 35 años de heridas, podían darse la mano y reducir la tensión nuclear, lo cual fue avalado por cinco potencias, China, Rusia, Francia, Reino Unido y Alemania, los cuales actuaban como un estabilizador.

Hay que resaltar que para implementar el acuerdo nuclear entre EE.UU-Irán implicó una duración de dos años de negociaciones con cinco potencias como testigos, sin embargo, en apenas 11 minutos, Trump anunció su ruptura, siendo lo más relevante y arriesgada de política exterior como presidente de USA.

Hay que resaltar que para implementar el acuerdo nuclear entre EE.UU-Irán implicó una duración de dos años de negociaciones con cinco potencias como testigos, sin embargo, en apenas 11 minutos, Trump anunció su ruptura, siendo lo más relevante y arriesgada de política exterior como presidente de USA. Pues se trata de una decisión de consecuencias potencialmente globales, que irían desde Medio Oriente hasta Asia Oriental y dejan una brecha creciente entre Europa y su viejo aliado Washington.

Desde la óptica económica, el daño es muy amplio, y los perdedores son muchos ya que tal decisión posterga la aspiración de alcanzar una recuperación económica global que permita recobrar el patrón de crecimiento del PIB de las grandes economías con efectos positivos en las emergentes. Esto así ya que la ruptura del acuerdo no puede obviar que Irán es el tercer mayor exportador de crudo de la OPEP, con 2,6 millones de barriles al día, al tiempo que al romper el acuerdo, se establece un plazo de seis meses a las empresas estadounidenses que compran petróleo iraní para que dejen de hacerlo o se arriesgarán a ser sancionadas.

El impacto inmediato del colapso del acuerdo nuclear ha sido que el barril de petróleo de calidad Brent, de referencia para Europa, superaba los 76 dólares, lo que no se registraba desde el segundo semestre del 2014, con un salto semanal alrededor del 3%.

Es relevante destacar que desde la aplicación del acuerdo con las grandes potencias, las exportaciones iraníes de petróleo pasaron de un millón de barriles diarios a 2,5 millones y las sanciones podrían reducir las exportaciones iraníes de esta materia prima, principal recurso financiero de Irán, terminando por afectar al bolsillo de los consumidores. El impacto inmediato del colapso del acuerdo nuclear ha sido que el barril de petróleo de calidad Brent, de referencia para Europa, superaba los 76 dólares, lo que no se registraba desde el segundo semestre del 2014, con un salto semanal alrededor del 3%.

Posterior al anuncio de la ruptura del acuerdo nuclear, de manera unilateral por parte de USA, el crudo no ha descansado en su escalada hacia nuevas elevaciones históricas donde el precio del barril de petróleo se apuntala una cotización cercana a 80 dólares, subida rodeada por las dudas sobre el futuro de la petrolera rusa Yukos y las interrupciones del suministro en Irak. La única esperanza atenuante que evite la escalada alcista del petróleo está cifrada en que Arabia Saudí, primer exportador mundial de petróleo y enemigo declarado de Irán, asuma las medidas necesarias para que no haya problemas de abastecimiento de crudo, pues actualmente este país extrae 10 millones de barriles diarios y puede elevar su producción hasta los 12 millones de barriles.

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