Opinión

El cine dominicano tiene rostro de mujer

En el acto de premiación del Festival de Mujeres en Corto -FEMUJER 2018-, expresé que el cine dominicano tenía rostro de mujer y quizás alguien en la audiencia pudo pensar que estaba en un evento en donde se premiaba a las realizadoras por sus trabajos y que esto era una cortesía de mi parte, y no lo fue, es un convencimiento emanado de mis análisis de la industria cinematográfica local.

La cantidad de puestos ejecutivos ocupados, las directoras, las actrices, las productoras, editoras, maquillistas, directoras artísticas, castings, vestuaristas y otras áreas más, son el retrato real de una presencia ganada a pulso por la calidad de sus trabajos, por la persistencia, el don de mando y la competencia, es decir, los resultados hablan.

Acercarse a los trabajos de Lía Lockhart, Isabella Breton, Mary Helen Ferreira, entre otras novísimas directoras, es descubrir los caminos futuros de este cine nuestro de todos los días al compás de Dolore, Esta Bien Llorar Alicia o A la Carta, cortos que permiten mostrar el talento de sus creadoras. Estas no son obras perfectas, pero si llenas de una intencionalidad estética con aspiraciones al perfeccionamiento.

Si revisamos las fichas técnicas de las películas dominicanas que pasan por las salas, saltarán a la vista nombres como el de Caroll Herrera, Lorena Reyes, Mariluz Acosta, Gina Terc, Giselle Jiménez, Valerie Hernández Oloffson, Giselle Madera o Margaret Tapia, que son parte de la legión de mujeres en todas las áreas técnicas mencionadas y quienes hacen posible ese cine nuestro de cada día.

La presencia de la mujer en nuestra industria fílmica es enorme y esto no se ha logrado por cuotas, presión mediática o mecanismos compensatorios de ningún tipo, ellas han llegado y han ocupado un lugar con esfuerzo y talento sin que nadie les haya regalado nada. Este es un fenómeno que debe ser analizado y estudiado a profundidad.

Amazonas y creadoras

Los festivales, premiaciones u organizaciones, cuentan desde hace años con el factor femenino, y así como el antes mencionado FEMUJER, tenemos a la Asociación de Mujeres de Cine -AMUCINE-, los Premios Iris, Concurso de Cortos de AMUCINE o la Muestra 8-8, Festival de Cortos Libélula Dorada, y un proyecto femenino de cortometrajes que alienta Violeta Lockhart, entre otros. Estos eventos se convierten en mecanismos vitales para visibilizar a las hacedoras de cine locales.

La robusta participación y los lugares ocupados no eliminan el machismo ni sus actitudes más soterradas y en eso debemos estar claros, pero eso se logra combatiéndolo en el terreno laboral y creativo. La actitud de plantarse, y si es necesario, denunciar la discriminación o el acoso debe ser la norma que prime.

El grupo de directoras es ya relativamente extenso y Leticia Tonos, Laura Amelia Guzmán, Natalia Cabral, Tatiana Fernández, Johanné Gómez, Yanillys Pérez o Virginia Sánchez Navarro, para solo nombrar unas cuantas, son parte de los reconocimientos internacionales conseguidos por la joven industria dominicana de las imágenes.

Las chicas súper poderosas ocupan lugares ejecutivos en la burocracia fílmica como lo son Yvette Marichal, directora general de cine, Zumaya Cordero, directora general de Caribbean Cinemas, Tanya Valette directora de la Escuela de Cine de Altos de Chavón, Desireé Reyes gerente de producción de Panamericana Films, Fiora Cruz, directora de la Cinemateca Dominicana, Martha Checo, representante de la EICTV-CUBA en el país, María Soledad López ,directora de la escuela de cine de la universidad INTEC, Elvira Lora, directora de la escuela de cine de la Universidad PUCMM o Elsa Turull, vicepresidente ejecutiva de Larimar Films. Como puede verse en la toma de decisiones la representación es notable.

La presencia de las mujeres permea cada rincón de este sector desde sus confines más creativos hasta los más gerenciales sin que se vea un límite en el horizonte. Es deseable sin embargo, una mayor presencia de los temas relevantes del universo femenino en los largometrajes de ficción que refleje el estado de cosas de la sociedad actual.

El talento en femenino

Los factores externos que producen los cambios son múltiples, pero la voluntad de aportar al arte de las imágenes por parte de estas creadoras proviene de la voluntad individual de cada una de ellas que buscaron un lugar, lucharon por él y lo han mantenido contra viento y marea, sin sentirse intimidadas por ciertos espíritus prejuiciosos.

Los organismos estatales, los proveedores de servicios, las compañías productoras, los festivales y el conjunto del sector cine, conforman el campo de acción en donde estas ciudadanas desempeñan un papel vital aportando sus sensibilidades y éticas de trabajo para ser parte de la construcción de una industria sólida, generando una dinámica que sirve de ejemplo en la lucha de los derechos por una sociedad más inclusiva.

Las mujeres del cine dominicano han conseguido jugar sus roles con eficiencia, ocupando espacios en base a méritos ganados con su trabajo. En el edificio de este arte su presencia es notable e influye en todos los rincones del edificio de las imágenes en movimiento, y más aún, su aporte es tan decisivo que podemos afirmar que una gran parte de la industria cinematográfica local tiene rostro de mujer.

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