Hablan los hechos

RD al Consejo de Seguridad y otras noticias desde la ONU

En lo que puede catalogarse como un inicio de mes algo agitado, con los progresistas estadounidenses conmemorando el 50 aniversario del confuso y vil asesinato de Robert F. Kennedy, al tiempo que su actual presidente, Donald Trump, es acorralado e interpelado por sus pares del G7, ante su incomprensible ofensiva comercial a nivel mundial, la ONU, por su parte, se prestaba a renovar algunos de sus mandos. Uno de estos correspondería a la Asamblea General de las Naciones Unidas, que estrenaba una nueva presidencia, cuya responsabilidad por rotación correspondía este año a Latinoamérica.

Con dos aspiraciones paralelas que generaron un ambiente de confrontación verbal, al quebrantarse la tradición de llevar una candidatura única que permitiera el consenso de la región, el voto latinoamericano se dividió entre Honduras, que postuló a su embajadora ante la ONU, Mary Elizabeth Flores, y la canciller ecuatoriana, María Fernanda Espinosa. La situación generó una disputa poco usual, donde Honduras le reclamó con vehemencia a Ecuador que cumpliera con su palabra, al asegurar que las autoridades de Quito habían prometido su apoyo en el 2015, cuando Honduras en cambio le endosó su visto bueno para el puesto de juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, al ecuatoriano Patricio Pazmiño Freire.

Finalmente María Fernanda Espinosa se impondría a su rival hondureña, convirtiéndose el pasado martes en la primera mujer latinoamericana en asumir la presidencia de la Asamblea General de la ONU, al obtener 128 votos favorables frente a 62 en contra y 2 abstenciones. Cabe recalcar que el hecho de haber tenido como postulantes a tan importante posición, a dos mujeres con probada experiencia, capacidad y méritos, demuestra en parte los avances del Subcontinente en materia de equidad de género.

De igual modo, sería en este máximo organismo multilateral que nuestro país recibiría también una gran noticia. En efecto, el pasado viernes República Dominicana pasaba a ocupar por primera vez un puesto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, máximo órgano de decisión ante el mantenimiento de la paz y la seguridad internacional.

Pudiendo destacar que, pese a las críticas, la ONU ha cumplido su misión primaria de evitar un nuevo conflicto de escala mundial (razón por la que fue creada en 1945 tras el fracaso de su predecesora, la Sociedad de Naciones), es notable que el Consejo de Seguridad ha jugado un rol estelar en esta tarea. Conformado por 15 miembros (cinco miembros permanentes y diez miembros no permanentes), este órgano ha tenido en su aval, con el apoyo de la Asamblea General, el evitar que se creen las condiciones que dieron origen a la Primera y Segunda Guerra Mundial, así como tuvo un rol determinante en evitar un conflicto nuclear durante la Guerra Fría.

Dentro del Consejo de Seguridad cada miembro tiene un voto, pero solo los miembros permanentes, que son en efecto los vencedores de la Segunda Guerra Mundial (EE.UU., Rusia, Francia, Reino Unido y China), tienen el derecho a veto ante cualquier resolución. De conformidad con la Carta fundacional de las Naciones Unidas, todos los países integrantes de la ONU deben cumplir las decisiones que emanan del mismo, que pueden incluir admisión de nuevos Estados miembro, recomendación del Secretario General, resoluciones de conflictos por la vía diplomática, así como la imposición de sanciones económicas y embargos, envío de fuerzas de paz (Cascos Azules), intervenciones por razones humanitarias, etc.

En cuanto a los 10 miembros no permanentes, de los cuales formará parte nuestro país a partir del próximo año, estos son elegidos de 5 en 5 cada año, para un periodo de dos años. Una vez integrado al Consejo de Seguridad, para lo cual se necesita el apoyo de por lo menos dos tercios de los Estados miembros de la ONU, cada país tiene derecho a asumir la presidencia del máximo órgano por 1 mes, cuyo turno será asignado por orden alfabético en inglés, por lo que para el año que viene posiblemente estaríamos asumiendo tal distinción en el primer trimestre.

Hasta el pasado viernes, República Dominicana formaba de un total de 60 Estados que nunca han sido parte del Consejo de Seguridad, situación que deja atrás tras el apoyo casi unánime de 184 Estados de los 190 que estuvieron presentes en la votación secreta. Esto fue posible en parte gracias a que, distinto a ocasiones previas, nuestra candidatura fue la única presentada en el hemisferio, permitiendo el consenso y apoyo nucleado de la región, así como por el prestigio que a nivel internacional ha venido ganando el país en los últimos 14 años.

Propicio resulta recordar, que en dos ocasiones previas nuestra candidatura coincidió con las de México y Costa Rica, en los años 2000 y 2007 respectivamente, lo cual generó una abstención del Grupo de América Latina y el Caribe ante las Naciones Unidas por falta de consenso, frustrando finalmente nuestra elección. El GRULAC, como también se le conoce a este grupo que constituye uno de los 5 núcleos hemisféricos de la ONU, está compuesto por 33 países de la región Latinoamérica, los cuales se coordinan permanentemente para crear un consenso en los temas que se ventilan en la Asamblea General, como es el caso de candidaturas a diferentes instancias y órganos de dirección.

Como es de esperar, a pesar de que todos los países de la región tienen el derecho de aspirar al Consejo de Seguridad, existen naciones que por su peso internacional pueden condicionar la candidatura de los demás en caso de tener aspiraciones propias, como es el caso de México, que además de que actualmente preside el GRULAC, contrario al año 2000, esta vez ha respaldado las aspiraciones de la República Dominicana.

Tras la elección, nuestro país ocupará el puesto por el bienio 2019-2020, en conjunto con Alemania, Sudáfrica, Indonesia y Bélgica, quienes resultaron electos en el mismo proceso por sus respectivos continentes, en sustitución de Bolivia, Holanda, Etiopía, Kazajistán, Suecia, respectivamente.

En lo adelante nuestra diplomacia asume un gran reto, al tiempo que integra un Consejo de Seguridad con temas muy delicados en agenda, como los conflictos en África, Siria, Yemen; las migraciones masivas y atentados terroristas; las tensiones en Corea del Norte, Irán y la Franja de Gaza; y por qué no, la precaria situación política y social de Haití, que por su cercanía y repercusión migratoria, nos afecta directamente.

Conforme a lo expresado por nuestro canciller, nuestro país se dispone a reforzar su compromiso con el medio ambiente, los derechos humanos, la paz, seguridad alimentaria, los derechos de la mujer, la juventud y el cambio climático.

Sin lugar a dudas logramos un sitial donde nuestra voz encuentre mayor receptividad, por lo que nos toca estar a la altura de las circunstancias, traduciendo a hechos palpables esos ideales que nos llevaron a asumir tan noble responsabilidad.

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