Cultura

Un tigre de papel: Ficciones y realidades de Luis Ospina

Los cruces de género suelen ser una riquísima fuente de contenidos cuando se abordan con buen oficio e inteligencia en los complejos campos de la cinematografía. El maridaje puede dar vida a una obra que nos sorprenda por lo vital y desenvuelto de su narración, sacándonos de los lugares comunes que nos aburren una y otra vez.

Luis Ospina erige Un Tigre de Papel (2007) sobre temas en los cuales más de uno ha salido aplastado sacando bajísimas calificaciones, y es que el arte y la política no siempre han contado con la fortuna de ser tratados en el cine con la profundidad, fluidez y el sentido del humor con que este realizador colombiano aborda su obra. Cinema Boreal estrena este filme en República Dominicana, exhibiéndolo en su sede de La Fundación Mamey en la Zona Colonial.

Al tomar como punto de partida la vida, obra y milagros de una figura que es un militante del arte y un artista de la política, Ospina buscaba un asidero humano, y a su vez, esto le ha permitido moverse por los caminos de la estética, las ideologías y la historia sin el corsé de los apegos a fórmulas narrativas anquilosadas.

Un Tigre de Papel cuenta la travesía existencial de Pedro Manrique Figueroa, precursor del collage en Colombia, desde su nacimiento en 1934 hasta el 1981 cuando este artista desapareció misteriosamente. Prestigiosos intelectuales, artistas y gente que lo conoció, aportan testimonios que tratan de situar en un marco de cierta claridad a tan escurridizo personaje.

La ficticia existencia de Manrique Figueroa cobra un enorme realismo porque se mimetizó con hechos de la historia colombiana y universal, mezclados con gran inteligencia por el director. Esos convulsos años que van desde los 60, 70, hasta principios de los 80, fueron épocas en donde se enfrentaron las ideologías, ilusionando y desilusionando a mucha gente.

De la bohemia al centralismo democrático

El filme incluye hechos como el asesinato en Francia del rey Alejandro I de Yugoslavia, o del político colombiano Jorge Eliecer Gaitán, hasta el intento contra Andy Warhol en un periplo digno de la accidentada vida del creador de la Asociación Bolivariana de Artistas -ABA-, y demuestra que no existe esa división artificial entre el arte, la política y la vida.

Un Tigre de Papel tiene la apariencia de un amasijo artístico-político a la usanza del camino estético de Manrique. Fuerza al espectador a rebuscar entre las imágenes y las palabras para asir el trasfondo ideológico de una época, que ahora nos parece tan lejanamente fantasmal y tan misteriosa como el personaje que trata de presentarnos.

El collage, expresión artística practicada por Manrique Figueroa, es lo más parecido al recorrido de éste por la fragmentación estilística que se correlaciona con su forma de pensamiento, igualmente fragmentaria. La vida está compuesta de pedazos de instantes, de intermitentes coherencias expresivas que este artista compaginaba con las tareas del partido.

Las opiniones del cineasta Vejarano sobre la ubicuidad de este personaje y su enorme capacidad verborreica, son un retrato preciso de determinados artistas de cualquier época, cuya hiperactividad es muy superior a su capacidad de trabajo o a la profundidad expresiva de sus obras.

Luis Ospina describe con la minuciosidad de un entomólogo la imagen de cómo pensar y practicar el arte al amparo del realismo socialista y las teorías estéticas autoritarias de moda en los 60 y 70, todo ello en contraposición a las esencias de un arte verdaderamente libre.

Pegotes, ideología y arte

Los collages de Pedro Manrique Figueroa están compuestos por las realidades visibles de la sociedad colombiana, e influenciados además por las corrientes de aire de las ideologías y el choque de estas con las situaciones particulares del artista. La solidez de sus fuentes enriquece de forma notable la obra que se produce.

La diversidad de técnicas y medios usados por el realizador están en perfecta sintonía con las prácticas artísticas del personaje del cual emana este filme, atípico en el panorama latinoamericano. Englobar, en casi dos horas, las complejas formas de pensamiento artísticas y políticas de una época, merece el respeto de cinéfilos y hacedores de arte.

Pedro Manrique Figueroa emerge desde una ficción cuidadosamente elaborada para asumir la identidad de una cierta forma de hacer arte en tiempos de utopías y revoluciones. En Un Tigre De Papel, el realizador Luis Ospina crea y recrea las intrincadas relaciones entre el arte, la ideología y la existencia humana, cuestionando y cuestionándose sobre las formas de crear y de vivir.

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