Hablan los hechos

El desarrollo económico dominicano

Para interpretar de una manera objetiva el modelo de desarrollo de la República Dominicana, es necesario recurrir al marco histórico como referencia para poder realizar comparaciones entre varias etapas que han caracterizado la dinámica de la actividad económica. Sin lugar a dudas, la evolución de la economía dominicana y su modelo desarrollo, incluso sectorial, han estado íntimamente vinculados a la situación politica.

Las transformaciones más significativas de la historia económica contemporánea de la Republica dominicana se iniciaron en 1997 con la aplicación de las reformas estructurales de inicio de los noventas que estuvieron inconclusas.

En efecto, los acontecimientos políticos se adoptan como criterio de periodicidad, esto así porque el siglo XX ha sido visto antes, durante y después de la época del dictador Trujillo y donde, generalizando, la sociedad dominicana del siglo XX le correspondió el paso de una sociedad rural, basada en la producción agrícola de plantación y auto-consumo, patriarcal y campestre, hacia una sociedad urbana basada en la producción industrial y de servicios, democrática, burguesa, desarrollista y modernista. Entre ambos momentos, existió un periodo de transición, en el que la dictadura determinó el conjunto de la vida económica y social, y la relación política fue la característica más notable.

Bajo ese enfoque, se tiene que el primer periodo avanza hasta 1930, el segundo, de transición, va desde 1930 hasta 1961, el tercero desde 1961 hasta principio 1990 y un cuarto periodo desde mediado de los noventa hasta la actualidad. En las etapas, a partir de la década de los ochenta, es notorio que factores multifactoriales influyeron en la economía acontecimientos internacionales, fruto de que la República Dominicana ingresaba en el concierto del mercado mundial capitalista que estuvo vinculada con la estrategia de la política económica norteamericana en el Caribe.

Según las ponderaciones de los indicadores del Doing Business, vinculado al grupo del Banco Mundial, la República Dominicana desde el año 2006, cuando fue capaz de superar la crisis del 2003, está entre los países que más reformas implementaron en Latinoamérica.

En las últimas tres décadas, en particular los últimos 20 años, la República Dominicana ha sido una de las economías de más alto crecimiento en la región de Latinoamérica, con un crecimiento promedio del PIB en torno al 5,4% anual entre 1997-2016. A pesar de este extraordinario desempeño económico, aun persisten signos de pobreza en la actualidad, más alta que en el 2000, pero resulta que la pobreza se expandió del 32% de la población en 2000 a casi 50 por ciento en 2004, fruto de la crisis financiera y económica de 2003, para descender gradualmente al 41 por ciento en 2013, aunque las cifras mas reciente indican una reducción al 35.8% del PIB en 2016.

Las transformaciones más significativas de la historia económica contemporánea de la Republica dominicana se iniciaron en 1997 con la aplicación de las reformas estructurales de inicio de los noventas que estuvieron inconclusas. A partir de entonces, el país inicio una ruta irreversible que ha transformado su base económica y ha diversificado los diferentes sectores económicos, así como un pronunciable clima de negocios capaz de triplicar el flujo de inversiones extranjeras que han colocado sus capitales en esta nación, lo que ha facilitado el comercio internacional y fomento al crecimiento de las exportaciones.

En tal sentido hablar del desarrollo económico en la República Dominicana sugiere trascender la descripción cuantitativa de las principales variables macroeconómicas, se trata de impulsar la calidad de los servicios, impulsar la educación y mejorar los servicios de salud, situación que ha conducido a una sustancial mejoría en los indicadores sociales.

Según las ponderaciones de los indicadores del Doing Business, vinculado al grupo del Banco Mundial, la República Dominicana desde el año 2006, cuando fue capaz de superar la crisis del 2003, está entre los países que más reformas implementaron en Latinoamérica. Tal realidad es lo que explica en una alta proporción que en el pais se esté haciendo más fácil para los empresarios locales el hacer negocios reduciendo el número de documentos necesarios para importar y exportar; fortaleciendo la protección a inversores minoritarios mediante mayores derechos de los accionistas y requisitos para una mayor transparencia corporativa.

Las evidencias empíricas ponen de manifiesto que la Republica Dominicana ha estado trabajando y mejorando el sistema de información de crédito mediante la aprobación de la nueva ley que regula la protección de datos personales y las operaciones de instituciones de informes de crédito. En tal sentido hablar del desarrollo económico en la República Dominicana sugiere trascender la descripción cuantitativa de las principales variables macroeconómicas, se trata de impulsar la calidad de los servicios, impulsar la educación y mejorar los servicios de salud, situación que ha conducido a una sustancial mejoría en los indicadores sociales.

En virtud de que trillar la autopista del desarrollo económico y social sugiere asumir desafíos a nivel político, social y a nivel productivo hay que aunar voluntades conjuntas para promover un balance entre la economía y el fortalecimiento institucional.

Es importante hacer una retrospectiva hacia 1990, en el cual país firmó un acuerdo con el FMI y se compromete a realizar una serie de cambios estructurales que precedieron una aceleración en el ritmo de crecimiento. Los cambios introducidos fueron de corte neoliberal en el que, tanto en el sector fiscal y financiero, se acentuaron ciertas condiciones en la economía dominicana, entre estos: las diferencia entre los sectores productivos a nivel nacional y en términos regionales, la urbanización de la población dominicana, la apertura de la económica y el crecimiento de la desigualdad a nivel nacional y donde los indicadores sociales eran aun desalentadores previo los avances que emperezaban a evidenciarse en los indicadores.

Tambien hay que recordar que en la primera década del siglo XXI la economía dominicana enfrentó la más grande crisis financiera con la quiebra bancaria en el 2003, la crisis de los alimentos en 2007, la crisis de los precios del petróleo 2008, la crisis inmobiliaria de las hipotecas suprime 2008, en USA, y nuevamente recrudecida en el 2010 la crisis alimentarias. Tales acontecimientos han sido responsables directos de frenar el avance del desarrollo económico y social de la Republica Dominicana, pues como se sabe “no es posible hablar de desarrollo económico sin matices humanos” (A. Bastidas, 2003).

Para alcanzar una mayor etapa en la escala del desarrollo económico, es impostergable que la Republica Dominicana impulse con prudencia el manejo de las finanzas públicas y simultáneamente promover la participación del sector privado para la reactivación de la economía, en el cual la evasión fiscal y el gasto tributario sean mitigados con prioridad.

Debemos resaltar que el desarrollo económico, aunque ha tenido muchos cambios, así como altas y bajas, sigue siendo una tarea desafiante y de preocupación para el presente y futuro de la Republica Dominicana, lo se convierte en una asignatura de pendiente en la cual se ha avanzado de manera firme. En virtud de que trillar la autopista del desarrollo económico y social sugiere asumir desafíos a nivel político, social y a nivel productivo hay que aunar voluntades conjuntas para promover un balance entre la economía y el fortalecimiento institucional.

Para alcanzar una mayor etapa en la escala del desarrollo económico, es impostergable que la Republica Dominicana impulse con prudencia el manejo de las finanzas públicas y simultáneamente promover la participación del sector privado para la reactivación de la economía, en el cual la evasión fiscal y el gasto tributario sean mitigados con prioridad. En adición, es necesario fortalecer el manejo de la deuda pública y contener los déficits presupuestario y de balanza de pagos a niveles prudenciales adecuados, asi como garantizar una mejor presión tributaria.

En definitiva, impulsar el desarrollo económico y social de la Republica Dominicana es una tarea sistemática que ha de dar sus frutos de cara al 2030 plazo en el cual se arribará al cumplimiento de los objetivos sustentables del milenio. Por igual, la plataforma de esa esperanza descansa en el desarrollo institucional y la seguridad jurídica de las inversiones, así como ser abanderados de la transparencia de los recursos financieros del Estado, el cual es fundamental en las aspiraciones del desarrollo económico.

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