Opinión

Desarrollo sostenible: Logros y desafíos

Hace seis años, los países que forman parte de las Naciones Unidas, reunidos en Rio de Janeiro, Brasil, adoptaron una agenda universal denominada “Objetivos de Desarrollo Sostenible” (ODS), para dar continuidad en el período 2015-2030 a los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), que durante quince años (2000-2015), abordaron los temas relacionados con el medio ambiente, la prevención de enfermedades catastróficas, la indignidad de la pobreza extrema y el hambre, la cobertura universal de la educación primaria, entre otras prioridades. El desarrollo sostenible implica la capacidad de las naciones de satisfacer las necesidades de su población, sin comprometer los recursos económicos y ambientales de las generaciones futuras.

A través de los ODS, los países asumieron la responsabilidad de poner fin a la pobreza y el hambre; crear las condiciones para una vida sana y una educación inclusiva y de calidad; impulsar la igualdad de género; asegurar la cantidad y calidad de agua potable necesaria para el consumo humano, además del debido saneamiento de las aguas servidas o residuales; proveer acceso a energía eléctrica limpia y estable a precio justo; garantizar crecimiento económico sostenido y sostenible, generando empleo productivo sin afectar el medio ambiente; promover la innovación, la industrialización sostenible y la construcción de proyectos de infraestructuras capaces de enfrentar el terrorismo y los cambios climáticos (infraestructuras resilientes); lograr la reducción de la desigualdad, asumiendo el compromiso de establecer asentamientos humanos sostenibles y seguros; combatir los efectos del cambio climático y usar de manera razonable los recursos marinos; gestionar de manera adecuada los bosques, ecosistemas, la biodiversidad y evitar la degradación de la tierra; promover una cultura de paz y acceso a la justicia en igualdad de condiciones, con instituciones eficaces y efectivas que rindan cuentas; y asegurar que la mayoría de los países del mundo asuman el compromiso de implementar las acciones necesarias para lograr todos y cada uno de los ODS.

¿Cuánto se ha avanzado con los ODM y ODS? El Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, explica que el proceso se ha iniciado, pero que “el progreso en muchas áreas es mucho más lento de lo necesario para alcanzar los objetivos al 2030”.

En 14 años, la pobreza extrema mundial se redujo un 55%, al pasar de mil 700 millones en 1999 a 767 millones en 2013, lo que pone de relieve el gran desafío de la comunidad internacional, para enfrentar la pobreza extrema y el hambre.

Poner fin a la pobreza, el hambre y garantizar la seguridad alimentaria, requiere diseñar e implementar acciones para incrementar los ingresos de 767 millones de personas que a nivel mundial reciben tan solo 57 dólares o menos al mes. La protección social para este segmento de personas que en el mundo viven en pobreza crítica es muy baja y afecta a los jóvenes más que a los adultos. De los que ganan 1.90 dólares americanos al día (57 dólares por mes) para mantener a su familia, el 9% son adultos y el 15% son trabajadores jóvenes. En ese mismo orden, el Informe de los ODS 2017 señala que en 2016 “el 22% de los desempleados de todo el mundo recibía prestaciones por desempleo, el 28% de los discapacitados graves cobraban una pensión, el 35% de los niños estaban cubiertos por protección social, el 41% de las mujeres que daban a luz recibía prestaciones por maternidad y el 68% de las personas en edad superior a la jubilación cobraban una pensión”.

Otro factor que agudiza la pobreza extrema son los desastres naturales. Se estima que las pérdidas económicas producidas cada año por estos fenómenos a nivel mundial, supera los 250 mil millones de dólares americanos. Los más afectados son los niños y las mujeres.

La implementación de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), continuados por los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS), ha logrado reducir la tasa de mortalidad materna en el mundo en un 37%, al pasar de 341 a 216 por cada 100 mil niños nacidos vivos, en el período 2000-2015. Se redujo además la incidencia de la tuberculosis en un 17% y en un 4% el riesgo de morir entre 30 y 70 años de enfermedades cardiovasculares, respiratorias, diabetes y cáncer, en el referido período.

En el caso de la educación, el Informe revela un estancamiento mundial de los niños en edad escolar que no asisten a la escuela, indicando que se mantiene estático en un 9%, en los últimos nueve años (2008-2017).

La igualdad de género, que es otra de las metas de los ODS, presenta un balance poco alentador: el 20% de las niñas y las mujeres han sido víctimas de violencia física o sexual; el 25% de las mujeres entre 20 y 24 de edad, se casaron antes de los 18 años; y sólo el 33% de las posiciones medias y gerenciales a nivel mundial estuvieron ocupadas por mujeres.

La falta de saneamiento básico, que afecta el medio ambiente y la salud, es un factor que los ODS han priorizado en el mundo. Sólo el 71% de la población mundial (5 mil 200 millones de personas) dispone de agua potable segura; un 39% (2 mil 900 millones) tiene acceso a saneamiento básico; el 12% de la población mundial (822 millones) defeca al aire libre; y el 30% de la población mundial no tiene acceso a agua potable.

En relación al acceso a la energía y el crecimiento económico, el Informe de las Naciones Unidas sostiene que el 27% de la zonas rurales en el mundo no tiene energía eléctrica y que más de 3 mil millones de personas a nivel mundial, utilizan combustibles fósiles para procesar los alimentos.

Asimismo, la economía mundial por habitantes creció en 1.6% en los últimos 15 años. Sin embargo, el 10% de los niños en el mundo estuvieron expuestos al trabajo infantil.

La construcción de infraestructura segura, la reducción de la desigualdad, los asentamientos humanos inclusivos, la producción y el consumo sostenible, el cambio climático y sus efectos, el uso sostenible de los océanos, la protección de los ecosistemas, la promoción de sociedades pacíficas y acceso a la justicia, así como garantizar que el mundo asuma de manera efectiva los objetivos y metas del desarrollo sostenible, es el camino adecuado para lograr un mundo más justo, equitativo y solidario.

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