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EE.UU. y México: ¿Un nuevo acuerdo comercial?

Cuando se estudian las teorías del comercio internacional se suele establecer que estas sirven para explicar sobre todo los intercambios comerciales intersectoriales, es decir, entre mercancías suficientemente diferenciadas de distintos sectores de la economía y el comercio entre naciones. Como se sabe, el comercio exterior comprende todas las actividades comerciales de intercambio de bienes y servicios orientados a la introducción de productos/servicios de consumo final, intermedios y de capital del extranjero a un país y la salida de éstos a otros países.

Se da por entendido que el comercio internacional debe beneficiar a las partes involucradas, en caso contrario, no existiría ya que este permite la creación de ganancias a las que posiblemente no se accedería en una economía cerrada.

El comercio internacional permite a un país especializarse en la producción de los bienes que fabrica de forma más eficiente y con menores costos. También permite a un Estado consumir más de lo que podría si produjese en condiciones de autonomía, pero a su vez, este aumenta el mercado potencial de los bienes que produce determinada economía y caracteriza las relaciones entre países, permitiendo medir la fortaleza de sus respectivas economías.

La importancia del comercio internacional varía en función de cada economía nacional, pues ciertos países sólo exportan bienes con el fin de aumentar su mercado nacional o para ayudar en el aspecto económico a algunos sectores deprimidos de su economía, al tiempo que otros dependen de él para lograr divisas y bienes para satisfacer la demanda interior. Se da por entendido que el comercio internacional debe beneficiar a las partes involucradas, en caso contrario, no existiría ya que este permite la creación de ganancias a las que posiblemente no se accedería en una economía cerrada.

Durante las últimas décadas se ha considerado al comercio internacional como un medio para fomentar el crecimiento de una determinada economía, por tanto, los países menos desarrollados y las organizaciones internacionales fomentan cada vez más el dinamismo comercial. Es por tales razones que la política comercial es la herramienta que se origina en la intervención del Estado en el comercio internacional y está constituido por las reglas, unilaterales o convencionales a que está sujeta la admisión de mercaderías a su territorio.

Hoy día más de dos tercios del comercio mundial se realiza en la Tríada: NAFTA, Comunidad Económica Europea y Japón, el resto del mundo sólo participa en el tercio restante y la tendencia tiende a incrementarse.

Como instrumento de la politica económica, la politica comercial tiene la capacidad de impulsar el acercamiento entre naciones vía el comercio internacional. Esto se alcanza mediante la integración comercial ya que esta plantea la expresión voluntaria de dos o mas países que se ponen de acuerdo para eliminar aranceles u otros obstáculos comerciales, y dar paso a una zona libre de comercio, llamada tratado de libre comercio.

Un tratado de libre es un proceso dinámico que procura una interpenetración, armonización y unificación de las diversas políticas, económicas, sociales, y la creación de organismos comunes que aseguren el logro de los objetivos propuestos y los fines regionales. Tambien se tiene la visión de que se trata de una compenetración voluntaria o inercial que establecen dos o más economías nacionales, con el objetivo de intensificar sus relaciones, reduciendo los obstáculos de intercambio comercial, financiero, tecnológico, laboral y cultural.

La actual dinámica comercial, propia de la globalización, exige la integración de los países como una estrategia de desarrollo basada en alianzas económicas como una manera de mantener e incrementar la competitividad. Hoy día más de dos tercios del comercio mundial se realiza en la Tríada: NAFTA, Comunidad Económica Europea y Japón, el resto del mundo sólo participa en el tercio restante y la tendencia es a incrementarse.

Han transcurrido más de dos décadas del NAFTA y pese a las reticencias de una buena parte de la sociedad, los beneficios son irrefutables.

Las razones que sirven de fundamento a la integración comercial o económica son múltiples y variadas, entre las que se destacan la ampliación de los mercados entre los países que forman parte de la integración. En esa misma dirección se construye lo que se denomina bloque comercial el cual procura una mayor competencia con otros países mas fuerte, como una manera de estimular el crecimiento económico entre sus miembros.

Es en ese contexto que se conformó el bloque comercial denominado Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), o North American Free Trade Agreement (NAFTA), el cual estableció un acuerdo regional entre los gobiernos de Canadá, de los EE.UU y de México para crear una zona de libre comercio. Aunque el inicio de este acuerdo se produjo el 10 de junio de 1990, las negociaciones se acordaron iniciarla el 5 de febrero de 1991, por lo que el Acuerdo Comercial fue firmado el 8 de diciembre de 1992 y entró en vigencia a partir del 1 de enero de 1994, cuando se cumplió con el procedimiento de ratificación por parte del poder legislativo de cada país que lo suscribió.

Al firmarse el NAFTA se planteó un plazo de 15 años para la eliminación total de las barreras aduaneras entre los tres países. Además se detalló que debían ser retiradas las restricciones de varios productos, incluyendo vehículos de motor y piezas para éstos, las computadoras, los textiles y la agricultura, lo que implicaba eliminar obstáculos al comercio y facilitar la circulación trilateral de bienes y de servicios entre los territorios de las Partes, así como promover condiciones de competencia leal en la zona de libre comercio.

La llegada de Trump a la casa blanca ha representado serias amenazas sistemática para la permanencia del tratado de libre comercio, NAFTA, ya que este ha planteado sacar a EE UU del mismo.

Han transcurrido más de dos décadas del NAFTA y pese a las reticencias de una buena parte de la sociedad, los beneficios son irrefutables. En efecto, unos 478 millones de personas comercian libremente desde 1994, representando el tratado más de la cuarta parte del PIB mundial y el de los tres países que lo integran ha crecido alrededor del 2,8% anual desde que el acuerdo entró en vigor.

La llegada de Trump a la casa blanca ha representado serias amenazas sistemática para la permanencia del tratado de libre comercio, NAFTA, ya que este ha planteado sacar a EE UU del mismo. La incertidumbre no fue de larga prolongación y apenas duró unas horas de ese fastidio ya que Trump se jactó de que tanto, Justin Trudeau (Canadá) y Enrique Peña Nieto (México) les suplicaron que abriese una renegociación en vez de abandonar el tratado, a la cual accedió, aunque lo cierto es que recibió también muchas presiones de importantes sectores económicos de su país.

Un Trump revestido de imprevisibilidad, ha dado marcha atrás a sus pretensiones de sacar a EE.UU del NAFTA y se ha alcanzado un principio de acuerdo después de meses de difíciles negociaciones, marcadas por las tensiones. Utilizando la vía del teléfono, Donald Trump ha anunciado que EE.UU. y México llegaron a un acuerdo que pondría fin al NAFTA, ya que lo considera un “desastre”, el cual será reemplazado por un pacto más favorable para Washington y podría sumarse Canadá más adelante, lo que se interpreta como un absurdo.

Utilizando la vía del teléfono, Donald Trump ha anunciado que EE.UU. y México llegaron a un acuerdo que pondría fin al NAFTA, ya que lo considera un “desastre”, el cual será reemplazado por un pacto más favorable para Washington y podría sumarse Canadá más adelante, lo que se interpreta como un absurdo.

Es importante resaltar que el NAFTA había eliminado casi todas las barreras comerciales entre los suscriptores y desde su entrada en vigor, en 1994, multiplicó por cuatro, hasta 1,1 billones de dólares anuales, el comercio de los tres países, que suman más de 450 millones de habitantes, pero Trump no ha descansado hasta ver destruido dicho tratado. Llama poderosamente la atención que la decisión de arribar a un nuevo acuerdo se esté produciendo en una etapa de transición gubernamental en México, excluir a Canadá y donde no hay participación de la OMC, de lo que hace 24 años firmaron en diciembre 1992 por Carlos Salinas de Gortari, George H. W. Bush, Brian Mulroney.

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