Opinión

Dolor de armas

El mundo asiste a un reforzamiento de los gastos de defensa por parte de países que han hecho de la economía militar un norte estratégico dentro de su visión geopolítica tendente a reforzar su influencia dentro de la economía mundial, siendo Estados Unidos el principal cultor de la producción y comercialización de armas de todo tipo.

Es innegable que el mundo asiste a una recomposición de las fuerzas económicas donde países emergentes (China, Vietnam y Rusia, entre otros) están pasando a desempeñar un papel más activo dentro de las actividades productivas, comerciales y financieras internacionales, en tanto que países como Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña apuestan al reforzamiento de los gastos militares.

¿Se estaría viviendo una fase de transición donde el mapamundi experimenta profundos cambios dentro de la jerarquización de la pirámide de la organización economía mundial, situándose nuevos países como motores dinámicos de las relaciones económicas internacionales contemporáneas?

Teóricamente centenares de empresas establecidas en más de 95 países se dedican a producir armas de todo tipo, pero en verdad este tipo de negocio se encuentra concentrado en un puñado de poderosas empresas transnacionales.

Cierto: un selecto grupo de empresas transnacionales productoras de armas de todo tipo se reparten el pastel de los gastos de defensa. Resultan ser aquellas compañías dotadas de alta tecnología para suplir los requerimientos de lo que Dwight D. Eisenhower (1890-1969) bautizó como el naciente y peligroso Complejo Militar-Industrial (CMI). Juan Bosch (1909-2001) escribió sobre el pentagonismo (en cuanto estructura militar) para el caso de EE.UU.

A nivel mundial unas 100 empresas colocan su producción de armas en el mercado internacional, alcanzando ventas que superan los 390 mil millones de dólares, pero en realidad el negocio es controlado por un grupo selecto de transnacionales norteamericanas, entre destacan Lockheed Martin, Boeing, Raytheon, Northrop Grumman, General Dynamics y L3 Technologies.

Bae Systems es una transnacional británica que ocupa el cuarto lugar dentro de la pirámide de los principales fabricantes de armas a escala planetaria, destacándose en la producción de aviones, barcos de guerra y una gran diversidad de pertrechos bélicos. Europa también se apropia de una gran tajada del pastel de los presupuestos militares a través de la división militar del consorcio Airbus.

El Instituto Internacional de Investigación de la Paz de Estocolmo (SIPRI), con sede en Suecia, ofrece datos impresionantes sobre la fabricación y el negocio de las armas, poniendo en evidencia a los principales países exportadores (vendedores): Estados Unidos, Rusia, Francia, Alemania, China, Reino Unido, España, Israel e Italia.

Lo cierto es que con el ascenso de Donald Trump al gobierno de Estados Unidos el mundo observa un incremento de los gastos militares a escala planetaria, desviándose recursos financieros de la economía civil hacia la producción y comercialización de armas de todo tipo.

¿Terminará la economía militar sobreponiéndose a la economía civil? ¿Cómo explicar la proliferación (crecimiento desmedido) de la industria militar en un mundo donde persisten niveles crónicos de pobreza, desigualdad y exclusión social?

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