Opinión

La tasa de cambio anclada

Para los últimos años de la década de 1970 y durante muchos de la del 1980, en los distintos medios de comunicación cuando se hacía referencia al precio del dólar se solía utilizar el vocablo prima; para entonces el régimen cambiario era de tipo fijo, razón por la cual al anunciarse el precio de la moneda estadounidense se hablaba de la prima del dólar, como una forma de mostrar la diferencia entre el tipo de cambio paralelo (mercado) y el oficial o fijo.

De igual manera, en los tiempos del tipo de cambio oficial, el término para referirse al valor de la moneda nacional frente al dólar era el de la devaluación; ahora que son las fuerzas del mercado quienes determinan el valor del peso en un régimen cambiario flexible, se utiliza el vocablo de la depreciación; de manera que, devaluación es sinónimo de tipo de cambio fijo y depreciación equivale a tipo de cambio flexible.

Al examinar al régimen cambiario flexible, la Ley Monetaria y Financiera en su Artículo 28 establece la libre convertibilidad de la moneda y que el precio de las divisas es determinado por el mercado; agregándole el Artículo 32, literal C, facultad al Banco Central para realizar operaciones cambiarias de compra y venta con las entidades autorizadas en condiciones de libre mercado, derivándose de ahí las intervenciones que realiza en determinados momentos la autoridad monetaria, cuando ha advertido movimientos especulativos o escasez momentánea de dólares, en procura de contribuir al logro de la meta de inflación, entre otras razones.

Cuando el precio del dólar el pasado 16 de octubre superó el valor del RD$ 50.0 por US$ 1.0 en el mercado cambiario y se situó en RD$ 50.01, fue el título de muchos medios noticiosos, tal vez porque el precio era percibido como una barrera mental para operadores del mercado y público en general, olvidándose que el actual presupuesto de la nación, tiene previsto un tipo de cambio nominal tope de RD$51.05 para el cierre del 2018, el que funge como ancla nominal del precio de la moneda estadounidense y una expresión de transparencia.

En la evidencia empírica local contemporánea, el precio del dólar norteamericano siempre ha presentado un desvío hacia abajo entre el registrado al finalizar cada año y el estimado de tasa de cambio. En el caso del 2018, faltando dos meses para concluir el año, aún queda un margen a favor del desvío hacia abajo que supera el valor de RD$1.0, al situarse el precio en RD$ 50.06 vs el estimado de RD$ 51.05. La holgura permite adelantar el juicio que a diciembre el tipo de cambio nominal permanecerá en el ancla prevista.

Pero la evidencia no se limita solo al 2018, al menos desde que en el 2012 se implementó el Esquema de Metas de Inflación (EMI), la tasa de cambio nominal registrada ha sido inferior a la estimada en cada uno de los años durante el periodo que va del 2012 al 2017; lo que refuerza la previsión del juicio estimado e indicado precedentemente para el cierre del año en curso, especialmente por las actuales condiciones prevalecientes de los entornos nacional e internacional.

Partiendo del nivel de la tasa de cambio registrada el primero de enero de 2018 y la proyectada para el cierre del año, la depreciación nominal prevista sería de 5.62 %; sin embargo, al 26 de octubre del año en curso, la depreciación registrada es de 3.62 %, lo que sugiere que estará por debajo de la depreciación prevista en un valor que rondará el 2.0 %, resultado que ayuda a sustentar el juicio de que no hay razones para que haya preocupación a una subida del tipo de cambio en el corto plazo.

A propósito del desempeño de la tasa de cambio nominal en el mercado cambiario dominicano, algunos sectores han mostrado determinados niveles de preocupación ante la aparente declaración ofrecida por el Gobernador del Banco Central y que publicó el 24 de octubre el periódico Diario Libre: “Una depreciación de 3.5 % no es nada (…) Una tasa (del dólar) de RD$ 50…yo la empuje para que se ajustara a los requerimientos, porque si no se nos van a ir los capitales para afuera”.

Respecto al nivel de depreciación del 3.5 % de la moneda nacional, soy del mismo parecer, no solo por el número relativo; sino, porque presenta un desvío favorable entre la cotización del dólar al finalizar octubre del 2018 en RD$ 50.06 y el nivel estimado en el presupuesto nacional para diciembre, que es de RD$ 51.05.

En cuanto a la otra parte de lo publicado por el periódico citado, mi interpretación está más por el lado de que las declaraciones se referían a la tasa de política monetaria y no a la tasa de cambio, porque la cotización de la moneda estadounidense no tiene un sello tan personal; en cambio, la monetaria si podría asumirlo, de hecho la referida tasa fue aumentada el 24 de julio en 25 puntos básicos, para situarla de 5.25 % a 5.50 %.

Argumentando aún más, al examinar el mercado local cambiario y parte del entorno internacional, el hallazgo muestra que la presión cambiaria y la inversión de cartera no permiten sustentar que haya causales para la salida de capitales.

En efecto, a enero de 2018 la presión cambiaria era de 31.7 y a septiembre de 29.5, lo que equivale a decir, que es inferior y al compararla con la de septiembre de 2017, que era de 35.4, es superior a la del mismo mes, pero en 2018; de manera que, la presión cambiaria en el mercado hoy día es menor que en el pasado reciente.

Por el lado de la inversión de cartera, medidor de salida y entrada de capitales de maletín, por no ser inversión directa; sino de valores en circulación, la activa aumento del 31 de marzo al 30 de junio de 2018 de US$ 172.7 millones a US$ 217.6 millones, para una variación de US$44.9 millones, promediando para el tercer trimestre US$ 14.9 millones mensual, un valor no tan significativo.

Aunque es cierto que la subida de la tasa de interés de la Reserva Federal y la disminución impositiva en la economía estadounidense, son atractivos que podrían operar como imán a su favor y en desmedro de nuestras economías. En el plano local, la medida de subir la tasa de interés de política monetaria mitiga eventualidades negativas, al tiempo que desanima las preferencias a la dolarización de los ahorros y por ese conducto disminuir eventuales presiones al tipo de cambio.

Esta opinión confía en la estabilidad evidenciada en la macroeconomía y en los mercados de dinero dominicano, al tiempo también que cree que la tasa de cambio se mantendrá anclada en el nivel previsto.

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