Opinión

Alta tecnología y medicina

El pasado siglo XX y el inicio del XXI fueron testigos de la introducción de equipos electrónicos en el ejercicio de la práctica médica que van desde el uso de los rayos x y el electrocardiograma, a la robotización en cirugía y el uso de la impresión 3D. Es indiscutible que ciencia y tecnología van de la mano en lo referente a los avances en el diagnóstico, tratamiento y rehabilitación de la población que se enferma en el mundo. El descubrimiento de la molécula de la vida, el ácido desoxirribonucleico, abreviado ADN, conjuntamente con la secuenciación del genoma humano ha abierto un espacio inconmensurable en la investigación de las dolencias orgánicas y su manejo terapéutico. Hoy hablamos con propiedad de la medicina personalizada refiriéndonos a las características particulares de afecciones tales como el cáncer, lo que amerita un manejo distinto para cada enfermo.

Muchos centros de salud cuentan con equipos poco invasivos que facilitan la visualización detallada y directa del interior de todo el tracto gastrointestinal, incluidas las vías pancreático- biliares. La medicina nuclear utiliza la tomografía por emisión de positrones con radiosondas capaces de mostrar el funcionamiento en vivo de los distintos órganos y tejidos corporales. La mamografía visualiza lesiones menores de un centímetro y sugiere su probable naturaleza benigna o maligna.

Ya es rutina el uso de la tomografía axial computarizada y de la resonancia magnética para un rastreo sistemático desde la cabeza hasta los pies. La ultrasonografía durante el embarazo permite seguir el desarrollo fetal con mucha fidelidad.

Gracias a la nanotecnología podemos analizar muestras de sangre, orina, semen, saliva, secreciones y otros materiales orgánicos en la búsqueda de gérmenes, tóxicos, fármacos, o trazas de determinado tipo de sustancia.

En los últimos años se ha venido perfeccionando la detección en sangre de fragmentos de ADN pertenecientes a subtipos específicos de células cancerosas. Es lo que denominamos técnica de biopsia líquida. Sin necesidad de una cirugía mayor o menor, ni siquiera de la inserción de una gran aguja, podemos estudiar una sencilla muestra de sangre e identificar la presencia de remanentes de un cáncer, aún después de una cirugía aparentemente curativa de enfermedades malignas tales como el adenocarcinoma gástrico o de colon, para citar solo un par de ejemplos comunes.

La tecnología en el campo de la salud no solamente ha permitido la detección temprana y certera de muchas enfermedades sino que también ha facilitado una mayor rapidez, eficiencia y veracidad diagnóstica. El uso de los ordenadores con grandes bancos de datos han dado lugar a la creación de algoritmos que refuerzan la inteligencia artificial en medicina, programando asistentes diagnósticos que tienen una asombrosa capacidad para distinguir afecciones muy similares entre sí.

¿Y qué decir de la autopsia virtual? El antiguo jefe del Instituto de Medicina Forense de la Universidad de Berna, Suiza, profesor Richard Dirnhofer, acuñó el término Virtopsia para referirse a los estudios tomográficos y de resonancia magnética de los cadáveres para identificar y documentar alteraciones naturales y violentas sin la necesidad de usar el bisturí, la tijera y la sierra eléctrica.

La inimaginable cantidad de datos estadísticos almacenados, su clasificación, manejo e interpretación, nos permiten hacer inferencias de probabilidades, morbilidad y mortalidad de importancia capital en la promoción, prevención, diagnóstico temprano y terapia efectiva de las patologías.

Capacitemos los recursos humanos en el uso apropiado de la tecnología médica.

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