La población dominicana en general, y enfocándonos en la masa afiliada al Sistema de Seguridad Social, evidencia una inclinación preponderante a buscar alternativas frente a la necesidad de las consultas directas con los médicos especialistas, que implica en la mayoría de casos la obligación de pagar elevadas cuotas por concepto de co-pagos.
Eso se verifica en el caso de pacientes que acuden o llevan a sus dependientes a las emergencias de los centros de salud privados, y así obtener una atención totalmente gratuita sin tener que cubrir diferencias, en lugar de hacer citas en los consultorios de especialistas.
Obviamente, esa premisa contradice los alegatos de las sociedades de especialidades médicas y de la Asociación de Clínicas y Hospitales Privados, de que con la implantación de la Atención Primaria en Salud, específicamente en el nivel contributivo, se violentaría el “derecho a la libre elección de los pacientes”.
Resulta, que las atenciones especializadas con mayor demanda: pediatría, cardiología, neurología, gastroenterología, neumología, urología, ortopedia y endocrinología, entre otras, implican copagos por parte de los pacientes asegurados, de entre mil y cuatro mil pesos.
Quienes no tengan seguro médico y requieran la atención de un especialista en su consultorio privado, entonces tendrían que pagar el monto completo de la consulta.
Por supuesto, que este sobreflujo constante recarga a las áreas de emergencia de las clínicas privadas, que por lo regular permanecen saturadas de pacientes, quienes en muchos casos podrían ser manejados en Unidades de Atención Primaria.
Incluso, es común observar a facultativos y paramédicos asignados a las emergencias, que tratan de convencer a pacientes de programar citas con especialistas, en lugar de insistir en ser atendidos en esa área.
Atención Primaria, ¿qué es?
La Atención Primaria es una estrategia de abordaje del sector salud, más que un nivel de asistémicas.
Su expansión por todo el mundo se inició en 1978, con la Declaración de Alma-Ata que instituye que es “la asistencia sanitaria esencial accesible a todos los individuos y familias de la comunidad, a través de medios aceptables para ellos, con su plena participación y a un costo asequible para la comunidad y el país”.
Desarrollar un esquema eficiente de Atención Primaria en una nación requiere un proceso de entre 10 y 12 años, pues implica no solo cambios de infraestructura y de metodologías, sino también un cambio de mentalidad en médicos, los pacientes, autoridades sanitarias, profesores y estudiantes de ciencias de la salud.
Quien aplica la Atención Primaria
El médico familiar o de cabecera es el ideal para que nuestro sistema de salud migre hacia un esquema preventivo, es decir, que evite la enfermedad, desde el curativo o reactivo que se ejecuta actualmente.
Ciertamente, mediante una política de medicina preventiva, de carácter primario, dirigida a evitar una enfermedad o disminuir las posibilidades de que aparezca, o de prevención secundaria, que se aplica sobre pacientes afectados por alguna condición y se busca impedir las complicaciones habituales.
Pero en el esquema curativo, vigente, los médicos especialistas se concentran en su campo específico, no en el paciente como un ser integral, y por lo regular trabajan con personas ya afectadas.
Se ha comprobado, mediante las estadísticas compiladas en los países donde se aplica, que la Atención Primaria incrementa el acceso a los servicios de salud, porque acerca las atenciones a grupos que normalmente están aislados y carecen de medios para llegar de otra manera.
En función de ser la entrada principal al sistema de sanitario, las unidades de Atención Primaria cuentan con la capacidad y experiencia para orientar debidamente a los pacientes sobre sus problemas, y en caso necesario, remitirlos ante los médicos especialistas.
Compilaciones de la práctica en Unidades de Atención Primaria, establecen, que en condiciones como la diabetes, las atenciones de médicos familiares, incluso superan en carácter preventivo al que podrían recibir esos pacientes en centros clínicos especializados.
Prevención es la clave
La atención primaria se enfoca en inducir cambios en el estilo de vida de la población que impactan en su estado de salud, tales como la lactancia materna, eliminar el consumo de cigarrillos, hacer ejercicios físicos y llevar una alimentación sana.
A este punto, en países como Estados Unidos, en las zonas donde hay un mayor avance en la implementación de la atención primaria se verifican índices reducidos de tabaquismo y obesidad. Dos de los principales factores de riesgo para la enfermedad.
Además, los médicos de la atención primaria se avienen a la práctica habitual de recomendar los análisis y estudios oportunidad nos para detectar cambios que podrían avisar de enfermedades específicas en su estadio temprano.
Entre esos estudios están la revisión de la presión arterial, análisis de sangre y de otros fluíos corpóreos, exámenes de pecho, mamografías, pruebas del cuello del útero y la cerviz, e investigación del Colon.
Mientras que en el Reino Unido, la mayor disponibilidad de médicos familiares se correlaciona con un índice cada vez menor de pacientes ingresados en los hospitales, según los estudios.
La relación mucho más cercana con sus pacientes, del médico familiar o de atención primaria, ayuda a estos profesionales a evaluar de manera más eficiente la salud de sus atendidos, y por tanto, realizan recomendaciones pertinentes a la hora de remitirlos ante otros especialistas.