Opinión

¡Éxitos, Presidente! (III)

La permanencia nuestra en la República Popular China como dijimos en nuestra columna anterior, fue de un mes y veinte días y tuvimos la oportunidad en el transcurso de esos días, de conversar con funcionarios políticos y oficiales superiores del Ejercito Chino, particularmente lo que sucedió en nuestro país a partir del 24 de abril de 1965.

Las autoridades chinas estaban realmente asombradas, admiradas y en actitud de reconocimiento y respeto por el pueblo dominicano, constituido por una limitada población de no más de cuatro millones de habitantes, que bajo la jefatura de militares dominicanos se había enfrentado a la intervención injustificada e irrespetuosa, de las tropas estadounidenses en nuestro territorio. Además de Pekín, visitamos Shanghái y Cantón, quedando sorprendidos, en esas tres comunidades de tanta importancia, del desarrollo económico de la República Popular China.

En diez años, el desarrollo industrial en ese país había aumentado en un 20%, cifra que representaba un balance favorable según criterio de algunas de las publicaciones europeas más respetadas, tales como The Economic y Le Monde, este último el periódico vocero oficial del gobierno francés que en ese entonces presidía el general Charles de Gaulle, el gran héroe de la Segunda Guerra Mundial, admirado y respetado no solamente en su país, sino en todos los países del mundo.

Se desarrollaba la guerra de Estados Unidos de América contra Vietnam, en innegable proceso de derrota para las tropas de intervención de la potencia más poderosa del mundo, contra un pueblo pequeño de Asia. A unanimidad de criterios las autoridades de China Popular con las cuales hablamos, Vietnam del Norte y la República Dominicana le estaban dando una lección de dignidad, honor y valentía a todos los pueblos del mundo.

En Shanghái, dictamos una conferencia ante el Colegio de Abogados de esa ciudad a la que asistieron más de cuatrocientas personas y más tarde, antes de regresar a Pekín, asistimos a la primera exposición anual de Cantón, a la cual concurrieron 6,500 comerciantes de 59 países, entre los cuales la mayoría eran ingleses, que actuaban como intermediarios de la venta de lo que producía la gigantesca industria china en desarrollo, no solamente en los pueblos europeos y africanos, sino también de los pueblos hispanoamericanos y de la nación estadounidense.

Cuando regresamos al país, en pleno gobierno del doctor Joaquín Balaguer, impuesto por las fuerzas de intervención de los Estados Unidos de América, supuestamente “legalizadas” por la ilegítima y desacreditada Organización de Estados Americanos (OEA), en algunas presentaciones en los medios de comunicación y en artículos escritos en diferentes periódicos, externamos el criterio de lo importante que era establecer relaciones en todos los niveles con la República Popular China; de entonces hasta hoy han transcurrido 52 años y le ha correspondido al gobierno del Partido de la Liberación Dominicana, presidido por el compañero Danilo Medina Sánchez, establecer esas relaciones que serán, sin lugar a dudas y sin importar lo que digan las veletas sin rumbo y la caballería de calumniadores, difamadores y oportunistas, beneficiando a la nación dominicana; relaciones en todos los niveles con ese país, a lo que ayuda, incuestionablemente, la estratégica posición de la isla de Santo Domingo en el continente Americano. ¡Aplausos y éxitos, compañero presidente de la república Danilo Medina Sánchez!

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