Opinión

OMC: ¿En la mirilla?

¿Podría afirmarse que la Organización Mundial del Comercio (OMC) se encuentra al borde de perder credibilidad ante sus propios miembros debido a su auto exclusión de los grandes temas multilaterales y sus reservas para cuestionar a los principales países proteccionistas contemporáneos, entre los cuales destaca Estados Unidos?

Con el ascenso al gobierno del nuevo inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, Estados Unidos inició un alejamiento del enfoque multilateral en las negociaciones comerciales para apostar al bilateralismo (es decir, a los acuerdos entre países, que no en foros globales), a la vez que inició contactos con otras economías desarrolladas para reformular el funcionamiento del comercio mundial

Téngase en cuenta que desde los orígenes del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) que entró en vigencia en 1948 ha estado vinculado activamente a la regulación del comercio global, incluso a través de la entrada en vigor de la OCM desde el 1995. Debe recordarse que China fue uno de los 23 países fundadores del GATT.

Pero con la incorporación de China a la OMC a partir del 11 de diciembre de 2001 el mundo fue observando cómo muchos consumidores norteamericanos y europeos pasaron a demandar una diversidad de productos manufacturados fabricados por empresas del gigante asiático.

Cuando Pekín suscribió el protocolo de incorporación a la OMC dejó constancia de que el país asiático debía aumentar la apertura de sus mercados locales para bienes producidos en el exterior, así como para los creados por empresas extranjeras en China. Y desde medianos de 2018 China ha batido su récord de superávit comercial con EE.UU. pese al alza de aranceles establecida por la Administración Trump. Los empresarios chinos y extranjeros establecidos dentro de la geografía económica asiática están vendiendo más a los consumidores norteamericanos que antes de la guerra arancelaría desatada por Washington contra Pekín.

Diecisiete años atrás el saldo de la balanza comercial China-Estados Unidos favorecía al país asiático con un balance favorable de más de 100 mil millones de dólares. Pero al cierre de 2017 el déficit comercial de EE.UU. en sus transacciones de compra y ventas de mercaderías con China se había disparado en los 375 mil millones de dólares,

China ha mantenido durante la últimas dos décadas un ritmo de crecimiento económico anual que supera el 7 por ciento, transformándose desde el 2010 en un dinámico motor de la economía mundial en medio de innegables empujes tecnológicos y de reducción de costos de producción de las empresas chinas y de las extranjeras que se establecen dentro del mapa productivo, comercial y financiero de la economía china.

Ahora Estados Unidos y otros países desarrollados argumentan que la OMC está otorgando a China facilidades institucionales favorables en sus transacciones comerciales con el resto del mundo al darle un trato de país emergente (subdesarrollado). Y semejante criterio debería revisado, al decir de los competidores comerciales del gigante asiático.

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