Opinión

Diplomacia Digital

En 29 años (1990-2019), más de 300 mil personas promedio por día se incorporan a las tecnologías de la información y las comunicaciones. Esta impresionante interconexión de ciudadanos, ha hecho posible un cambio en la vida, la salud, la riqueza y las relaciones entre individuos, naciones y continentes.

El último informe de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), organismo especializado de las Naciones Unidas en regular las telecomunicaciones a nivel internacional, ha arrojado que el 55% de la población mundial (4,199 millones de personas), estarían utilizando internet a finales del año 2018. El informe revela que Europa registra la penetración de internet más elevada (85.2%), las Américas 67.2%, los Estados Árabes 64.5%, la Comunidad de Estados Independientes 68.9%, la región Asia Pacífico 49% y África 35.4%.

Las tecnologías son un medio para el desarrollo y el crecimiento económico, aunque en ocasiones sean utilizadas como herramientas para la ciberdelincuencia y el ciberterrorismo. Esto también se extiende a todos los campos del desarrollo: con el acero podemos construir hospitales y salvar vidas, pero se fabrican tanques de guerra para destruir comunidades y eliminar poblaciones; la energía nuclear puede utilizarse para iluminar ciudades y también para destruirlas. Casi todo lo que la naturaleza ha proporcionado al hombre para la subsistencia, se utiliza para el bien y para el mal. Para construir y destruir.

El hecho de que más de 4 mil millones de personas estén conectadas a Internet, indica la gran influencia de esta herramienta en casi todas las decisiones que norman la vida y la conducta de los ciudadanos y los Estados. En este último caso, la tecnología ha revolucionado la Diplomacia. “Hoy se habla de la Diplomacia Digital como uno de los temas más relevantes en el nuevo escenario de las relaciones internacionales”, comenta Juan Luis Manfredi, profesor de la Universidad de Castilla, La Mancha.

La Diplomacia digital, según Jean Luis, “tiene que ver con la capacidad que tienen las tecnologías de romper las estructuras jerárquicas y desintermediar los asuntos de la escena internacional, ya que las redes sociales generan nuevas oportunidades para la participación de otros actores que no son los Estados”.

Múltiples son los ejemplos de la participación de los ciudadanos, que reclamando sus derechos de libertad, democracia y bienestar social han impactado en las relaciones internacionales y la Diplomacia: los jóvenes brasileños salieron a las calles a protestar por reivindicaciones sociales y una mejora en la calidad de la democracia; en España la campaña de un grupo de jóvenes convocados por las redes sociales, denominada “juntos podemos” creó un gran impacto en términos políticos y sociales; y la primavera árabe, que derrocó los gobernantes de Túnez, Egipto, Libia son acontecimientos que involucraron actores de la sociedad civil que impactaron la Diplomacia internacional a través de las redes sociales.

El mayor exponente de este concepto es el profesor de la Universidad Harvard Joseph Samuel Nye Jr, cuando expresa que “la revolución de la información está alterando drásticamente el mundo de la política exterior (…) Está cambiando la naturaleza de los gobiernos y la soberanía, incrementando el poder de los agentes no estatales y ampliando la importancia del poder blando en la política exterior”.

La Internet se ha convertido en la plaza global del siglo XXI y los diplomáticos y la diplomacia digital deben estar ahí, trabajando e interactuando de manera inteligente con los ciudadanos.

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