Hablan los hechos

¿Cómo la guerra de aranceles impacta en América latina?

Históricamente en el comercio internacional aparecen las medidas arancelarias como la principal fuente del conflictos entre naciones que desean movilizar y colocar sus productos en el mercado global. La génesis de las diatribas derivada se produce por la misma naturaleza de la aplicación de los aranceles que al ser tarifas a los impuestos generales de exportación e importación favorecen o desfavorecen a estas.

Son múltiples las justificaciones que se tienen para aplicar aranceles, siendo el más común cuando se quiere proteger a industrias nacientes o que están pasando por crisis económicas, pero la prudencia de política comercial sugiere que debe ser una protección temporal, con límites.

En virtud de que el arancel es el principal instrumento de la política comercial y de que este es un impuesto sobre la importación de bienes procedentes del exterior, se interpreta que su pretensión es encarecer los bienes importados para reducir las importaciones a la vez que intenta estimular la producción interna de estos bienes. Es irrefutable que los efectos económicos de los aranceles es que produce una pérdida total para la economía, causa una asignación ineficiente de los recursos internos, lo cual lleva a producir en exceso del bien importado.

Pero dado que el arancel al encarecer el precio del bien importado por encima de su costo real de producción, esto induce a un consumo ineficientemente bajo del bien, por tanto, sus efectos económicos es equivalente a la combinación de los efectos de un impuesto sobre el consumo, es decir, que reduce la cantidad demandada. Son múltiples las justificaciones que se tienen para aplicar aranceles, siendo el más común cuando se quiere proteger a industrias nacientes o que están pasando por crisis económicas, pero la prudencia de política comercial sugiere que debe ser una protección temporal, con límites.

Ante la incertidumbre por el temor a una espiral de medidas y contramedidas de corte proteccionista, la economía mundial se estremece y en el fondo lo que subyace en el plano comercial no es más que un aspecto parcial de un conflicto que atañe a la competencia hegemónica entre las dos mayores potencias del siglo XXI

Bajo ese enfoque, resulta altamente riesgoso el altercado de aranceles que se ha venido produciendo entre EE.UU y China, lo cual ha ido tomando las inflexiones de una guerra comercial en regla entre las dos principales economías del planeta. Es una falta inexcusable el hecho que a la imposición de tasas arancelaria por parte del gobierno de USA sobre un largo listado de productos, China reaccionó con imposiciones similares que colocan a la organización mundial del comercio como un ente en deterioro de su institucionalidad y tirando a un lado la razón de su creación.

Ante la incertidumbre por el temor a una espiral de medidas y contramedidas de corte proteccionista, la economía mundial se estremece y en el fondo lo que subyace en el plano comercial no es más que un aspecto parcial de un conflicto que atañe a la competencia hegemónica entre las dos mayores potencias del siglo XXI. La guerra de aranceles que el mundo está presenciando impacta en todos los campos de las relaciones internacionales, pues lo que por detrás se asoma es el debilitamiento industrial y exportador de EE. UU y la sobreproducción china en acero y electrónicos, lo que puede traducirse en movidas del ajedrez del tablero mundial.

En relación América Latina, la puja de las corporaciones y de los intereses y proyectos de USA y chinos, pone a la región en la situación de elegir y tomar partido en un tablero en el que se juega la batalla hegemónica global

En relación América Latina, la puja de las corporaciones y de los intereses y proyectos de USA y chinos, pone a la región en la situación de elegir y tomar partido en un tablero en el que se juega la batalla hegemónica global. En tal sentido se puede inferir que la creciente influencia de China y de sus socios locales y la puja de intereses encontrados entre las potencias en la región tiene probablemente mucho que ver con que el proceso latinoamericano de integración esté transitando más bien por un camino de des-integración.

La guerra comercial en desarrollo entre EE.UU y China condiciona a los gobiernos involucrados a un alineamiento muchas veces contrario a sus propios intereses, fruto de que ambas potencias tienen numerosos instrumentos de presión para imponer sus prioridades comerciales y políticas. Obviamente, esto se debe a que los conflictos comerciales la impulsan los dos grandes compradores de las exportaciones de la región, al tiempo que son los grandes proveedores de bienes industriales y de capital; y son los grandes inversores y prestamistas de los que en buena medida dependen las balanzas de pagos y hasta los empleos de América latina.

La guerra comercial en desarrollo entre EE.UU y China condiciona a los gobiernos involucrados a un alineamiento muchas veces contrario a sus propios intereses, fruto de que ambas potencias tienen numerosos instrumentos de presión para imponer sus prioridades comerciales y políticas

Como consecuencia de la presencia interna de esos intereses, de la gravitación que han adquirido en los círculos de decisión política, y del tipo de asociación que ello conlleva, se ha ido re-consolidando durante las dos últimas décadas en casi todos los países de la región la vieja especialización primario-exportadora, y una orientación en esencia desindustrializadora. Por tales razones, América Latina se convirtió en un espectador vehemente de la guerra comercial entre EE.UU y China, que impacta de forma desigual en la región: muchos ya la sufren, algunos la aprovechan y las señales de que la escalada arancelaria entre los dos gigantes de la economía mundial se extenderá en el tiempo son cada vez más claras.

La guerra comercial como factor generador de incertidumbre para la economía global acaba salpicando muy fuertemente a la región, en particular a los países más vulnerables, fruto de que los inversores en general están más cautelosos y la tentación de sacar dinero termina siendo mayor, cambiando la moneda local en que esos recursos están invertidos y comprar dólares. El impacto inmediato de los conflictos comerciales se materializan en el ámbito cambiario con México, en tanto, Panamá está siendo afectada por tener inversión extranjera directa de los dos gigantes mundiales, quedando ambos países atrapado en un fuego cruzado derivado de la guerra comercial.

La guerra comercial como factor generador de incertidumbre para la economía global acaba salpicando muy fuertemente a la región, en particular a los países más vulnerables, fruto de que los inversores en general están más cautelosos y la tentación

Las perspectivas de un conflicto comercial prolongado que disminuya el crecimiento mundial han traído otras consecuencias menos auspiciosas para América Latina, ya que los países que han acogido la inversión china, tendrán que encontrar una nueva y más delicada manera de hacer negocios en medio del conflicto económico entre las dos superpotencias. Pues no se trata solo una batalla por el comercio, sino que cada vez más las dos superpotencias del mundo luchan entre sí en nuevos ámbitos, donde China se ha convertido en el segundo socio comercial más importante de los países de América latina, lo que significa que se acentúan las vulnerabilidades externas tanto con China como con EE.UU, o mas bien, la región está a merced del poder imperial global.

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