Hablan los hechos

El mundo dando tumbos

En la actualidad, el mundo está siendo evaluado sobre la base de la construcción de índice, fruto de este sirve de herramienta de análisis de realidades políticas y económicas múltiples, lo cual ha ganado una importancia y un prestigio como resultado de que permite monitorear la dinámica en que el mundo se desenvuelve. El valor del uso de índice tiene una relevancia no solo en el ámbito académico, sino también en la definición de estrategias políticas, económicas o empresariales.

Bajo ese enfoque, dos índices han permitido contrarrestar el deterioro de muchos países, aunque en otros, aún no se tienen logros tangibles o avances significativo. Es así como los índices de corrupción en el sector público ha permitido observar como se deterioran los estándares morales de conducta en el conjunto de la sociedad, ya que se parte del hecho que “si lo hacen los de arriba, ¿por qué no habrán de hacerlo los de abajo?”.

El otro índice que gravita sobre la vida cotidiana de la sociedad es el de institucionalidad, en el que se parte del hecho que la mejor garantía que tienen los ciudadanos de lograr un gobierno que adopte buenas políticas públicas y que se comporte con honestidad es contar con buenas instituciones. Por Tales razones es tan importante un índice de calidad institucional, ya que en el largo plazo, las buenas instituciones son las que garantizan que un país pueda ser bien gobernado.

La mejor evidencia de la importancia de aferrarse a la utilización de los índices de corrupción e institucionalidad, se puede verificar en América Latina que ha padecido en las últimas dos décadas un espeluznante período de deterioro institucional.

El populismo y el autoritario en el presente siglo XXI ha hecho perder a los países solvencia y madurez para encarar los problemas de sus ciudadanos, y que, en algunos casos, no ha sido peor, por la salvaguarda de algunos acuerdos sociales clave que han permitido resolver por la vía electoral la amenaza que significa la instauración perpetua de un régimen violador de las libertades y de las normas Constitucionales

En efecto, el populismo y el autoritario en el presente siglo XXI ha hecho perder a los países solvencia y madurez para encarar los problemas de sus ciudadanos, y que, en algunos casos, no ha sido peor, por la salvaguarda de algunos acuerdos sociales clave que han permitido resolver por la vía electoral la amenaza que significa la instauración perpetua de un régimen violador de las libertades y de las normas Constitucionales.

Ha sido una lucha feroz entre un Estado con vocación depredadora y unos ciudadanos que han terminado por convencerse de que el desequilibrio de fuerzas entre el gobierno y ellos es una amenaza mortal.

En el mundo de hoy, de lo que se trata es que un país sin reglas del juego claras, consistentes y estables, enfocados en transitar la ruta de la prosperidad productiva termina siendo objeto del saqueo de quienes lo gobiernan, ya que la corrupción es hija legítima de la impunidad, y esta solo es posible en ausencia de derecho y justicia

En el mundo de hoy, de lo que se trata es que un país sin reglas del juego claras, consistentes y estables, enfocados en transitar la ruta de la prosperidad productiva termina siendo objeto del saqueo de quienes lo gobiernan, ya que la corrupción es hija legítima de la impunidad, y esta solo es posible en ausencia de derecho y justicia.

La falta de confianza en los gobernantes, los cambios de condiciones permanentes y la frágil defensa de los derechos de propiedad son algunos de los ejemplos que demuestran que cuando se producen quiebras institucionales el contexto para llevar la economía a su nivel potencial es un fracaso previsible.

Una de las principales debilidades para enfrentar el flagelo de la pobreza, la desigualdad, las migraciones masivas a escala global, la inequidad en el mercado de trabajo, la baja calidad en la educación y la capacidad de innovación, tiene su origen en el deterioro institucional y el auge en la corrupción en el Estado

Una de las principales debilidades para enfrentar el flagelo de la pobreza, la desigualdad, las migraciones masivas a escala global, la inequidad en el mercado de trabajo, la baja calidad en la educación y la capacidad de innovación, tiene su origen en el deterioro institucional y el auge en la corrupción en el Estado.

Las consecuencias de la quiebra institucional y la corrupción se pueden verificar en cifras espeluznante como es el hecho de que más de mil millones de seres humanos viven con menos de un dólar por día y que 2.800 millones de personas, es decir, cerca de la mitad de la población mundial, viven con menos de 2 dólares por día y 448 millones de niños sufren de bajo peso.

En adición, 876 millones de adultos son analfabetos, en tanto, cada día, 30.000 niños menores de cinco años mueren de enfermedades que podrían haber sido evitadas.

La inequidad presenta un panorama vergonzoso en pleno desarrollo del siglo XXI cuando se admite que el 20% de la población mundial posee el 90% de las riquezas y que más de mil millones de personas no tienen acceso al agua potable en el planeta

La inequidad presenta un panorama vergonzoso en pleno desarrollo del siglo XXI cuando se admite que el 20% de la población mundial posee el 90% de las riquezas y que más de mil millones de personas no tienen acceso al agua potable en el planeta.

Es perturbador las cifras de que 100.000 personas mueren al día por hambre, cada 5 segundos un niño menor de 10 años muere por falta de alimento, más de 1.000 millones de personas viven actualmente en la pobreza extrema, más de 1.800 millones de seres humanos no tienen acceso a agua potable, 1.000 millones carecen de vivienda estimable, 840 millones de personas mal nutridas,2.000 millones de personas padecen de anemia por falta de hierro, 880 millones de personas no tienen acceso a servicios básicos de salud y 2.000 millones de personas carecen de acceso a medicamentos esenciales.

El funcionamiento de la democracia sugiere un mayor grado de oportunidades para que los ciudadanos superen el malestar de la inequidad y que la competencia entre los pretendientes al poder ha de llevarse a cabo fundamentado en el respeto a las reglas constitucionales establecidas

El funcionamiento de la democracia sugiere un mayor grado de oportunidades para que los ciudadanos superen el malestar de la inequidad y que la competencia entre los pretendientes al poder ha de llevarse a cabo fundamentado en el respeto a las reglas constitucionales establecidas.

Cuando se vulneran las normas Constitucionales, la expansión del desorden, la fragilidad de la económica y la seguridad jurídica no se hacen esperar, lo que lanza a las personas a la aventura migratoria, la cual alcanza 258 millones de personas que viven en un país distinto al de su origen.

Hay que poner de relieve que lo económico es uno de los temas fundamentales dentro de cualquier Estado, pues de ello depende considerablemente el desarrollo, sin embargo, cuando se interrumpe la institucionalidad se restringen las libertades económicas de muchos sectores y fracasan las aspiraciones de progreso.

Existen innumerables casos que contribuyen al deterioro sistemático de la institucionalidad y que trastornan la economía como son la extensión de los períodos gubernamentales y el autoritarismo, lo que impacta en la interrupción de la estabilidad macroeconómica, aumento de la inflación, depreciaciones de la moneda, aumentos del déficit fiscal, y un aumento general en la percepción de incertidumbre reflejado en costos del financiamiento externos.

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