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Puerto Rico: Una isla en crisis

En las Antillas Mayores, Puerto Rico es la isla más pequeña, ubicada en el Caribe oriental cuya superficie de 9.104 km² está envuelta en un huracán de crisis sin precedentes y de grandes complejidades de crisis de origen económicas y políticas. La isla de Puerto Rico tiene una inmensa variedad de riquezas naturales, básicamente por sus aguas, bosques y playas que la convierten en la columna vertebral de su dinámica económica sustentada en el turismo.

Desde el año 1898, Puerto Rico forma parte de los EE.UU, aunque el status de ciudadanos de esa nación la alcanzaron a partir de 1917. En sus investigaciones y hallazgos históricos, Juan Bosch revela que Puerto Rico fue territorio de ultramar de la Corona Española desde la llegada de Cristóbal Colón el 19 de noviembre de 1493, con categoría de provincia Española hasta 1897, más de 400 años, pero como resultado de la guerra entre EE.UU y España, el 25 de julio de 1898, está la cedió a la nación del Norte. (Ver de Cristóbal Colón a Fidel. el Caribe la frontera imperial).

En sus status de provincia Española y de estado asociado de los EE.UU, Puerto Rico ha tenido una lucha histórica impresionante entre ser país independiente o ser un estado más del país del Norte, en los cuales se han logrado avances relevantes en su estructura organizativa e institucional, en particular, la justicia, el congreso, la salud y la educación. En adicion, se ha conseguido la libertad de construir partidos políticos y desde el 3 de julio de 1950 el Congreso de los EE.UU permitió a la Asamblea legislativa formar una asamblea constituyente para la creación de la Constitución de Puerto Rico, sujeta a posterior aprobación por parte del presidente de los EE.UU y el congreso.

En la forma, Puerto Rico opera en el marco funcional del gobierno federal de EE.U U, al igual que los demás estados de la Unión, esto es, todo lo concerniente con la moneda, la defensa, las relaciones exteriores y una parte muy significativa del comercio exterior, es decir, que cae bajo la jurisdicción del gobierno federal. No obstante, el estado asociado de Puerto Rico tiene autonomía fiscal y el derecho de cobrar impuestos locales y aunque son ciudadanos norteamericanos con todos sus derechos y deberes, no participan en las elecciones presidenciales de USA.

En términos de sus estructuras de gobierno, Puerto Rico como estado libre asociado está constituido por tres ramas, tales como la ejecutiva representada y dirigida por un gobernador, elegido de manera directa y democrática, el cual designa al gabinete con aprobación del congreso, la legislativa la cual es bicameral compuesta por el Senado y la Cámara de Representantes y la Judicial responsable del cumplimiento de la Constitución y la administración de la Justicia, cuya instancia máxima es el tribunal Supremo. Esta estructura del estado asociado de Puerto Rico permite inferir que la isla funciona con una institucionalidad propia de cualquier país que no está subordinado a ninguna instancia supranacional e incluso conservan su lengua autóctona, el español.

En la actualidad, Puerto Rico transita por tiempos muy difíciles caracterizados por una crisis económica que se está expresando en una grave crisis política con el repudio de la población a su gobernador, fruto de la incapacidad de la isla de pagar sus deudas. Los problemas estructurales, las convulsiones económicas y las débiles finanzas públicas han resultado en una década de estancamiento, emigración y deuda que sacude la isla por los cuatro costados.

En ese contexto, los problemas estructurales que predominan en Puerto Rico se observan en el deterioro del sistema de beneficios sociales, que incluye ayudas financieras, seguros médicos y subsidios del agua y la electricidad. En adicion, las debilidades en las finanzas públicas de la isla del encanto, ha contribuido en gran medida a la actual crisis fiscal que se padece, lo que se ha traducido en un incremento en la deuda pública y un descontrol del gasto público, combinación poderosa que han creado convulsiones económicas y un estancamiento de la economía puertorriqueña que ha desmantelamiento los diferentes sectores y dinamismo de la actividad productiva.

El origen de la crisis que ha empujado a Puerto Rico hacia una deriva se explica en una alta proporción en la crisis económica que se inició en el año 2000 y que desde entonces se ha multiplicado de una manera geométrica por más de una década. En tal sentido, para 2005, EE.UU. decidió eliminar las exenciones fiscales para empresas estadounidenses establecidas en Puerto Rico que beneficiaron a la isla durante 20 años, esquema este que desde 1976, permitía a filiales de empresas estadounidenses operando en la isla enviar sus ganancias a la empresa matriz en cualquier momento, sin tener que pagar impuestos federales sobre los ingresos corporativos.

Bajo ese tratamiento es que durante dos décadas, los balances anuales puertorriqueños arrojaban que buena parte de la economía de la isla giraba en torno a este privilegio que fomentaba el ingreso de capitales estadounidenses. Pero resulta que cuando EE.UU levantó las exenciones fiscales dado, las inversiones de las compañías Norteamericanas comenzaron a reducirse o a retirarse de Puerto Rico, las consecuencias inmediatas fueron que el índice de pobreza se disparó a niveles récord y el desempleo llegó a cuadruplicar su tasa histórica.

A partir de estos acontecimientos, las diferentes autoridades que llegaron al gobierno en la última década han sido señaladas de ser incapaces de solventar la economía de la isla y gastar mucho más de lo que generaba a través del endeudamiento público. Por igual, para cubrir el déficit creado, Puerto Rico comenzó a endeudarse profundamente, con una compleja combinación de de fondos mutuos y de cobertura, los denominados hedge funds, hasta llegar a la temible suma de US$73.000 millones de deuda.

Los compromisos financieros asumidos generaron pasivos que no dejaron de crecer hasta que, en 2015, el entonces gobernador de Puerto Rico, Alejandro García Padilla, declaró como impagable la deuda pública del estado libre asociado, aunque a principios de 2016, la isla empezó a incumplir pagos. Esta situación de crisis se profundizó cuando el actual gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, anunció que la isla se declaraba en quiebra con el fin de reestructurar su multimillonaria deuda de más de US$70.000 millones, lo que ha destapado una situación permanente de crisis política incontrolable.

El devastador huracán María puso al desnudo la manera cruel por la que Puerto Rico ha transitado en la última década, así como las autoridades de la isla han manejado las cosas públicas y como se ha gestionado la crisis, sin la anhelada ayuda del gobierno de EE.UU. El huracán María capturó a las autoridades que durante mucho tiempo informaron que el número de muertos fue de 64, sin embargo, las cifras levantadas por la evaluación hecha por la Universidad de Harvard reflejaban que esta se elevaba a más de 4.600 seres humanos muertos, lo que en lo adelante ha generado una crisis de confianza en las autoridades, que ha puesto en evidencia que los gobernantes que les mienten a sus ciudadanos terminan siendo repudiados y despreciados por quienes los eligen, situación en la que ha caído el gobernador, Ricardo Rosselló, atrapado en medio de un huracán económico y político de consecuencias impredecibles.

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