Opinión

Ulises Heureaux (Lilís)

El autor de esta columna hace varios años editó un libro que tiene por título “Los magnicidios dominicanos”; su primera edición en noviembre del año 2009 y la última, tercera edición, ampliada, actualizada y corregida fue impresa por Editora Corripio, C. por A., y se publicó en abril del 2018.

La intención nuestra al escribir este libro era llevar al conocimiento de las dos generaciones actuales de dominicanos los episodios de carácter histórico de gran trascendencia que son en realidad expresiones no corrientes en la historia de otros pueblos, que dejan la imagen real y verdadera de la esencia del pueblo dominicano; y una de las razones por las cuales hemos distinguido y señalado a este pueblo como “un actor solitario de su historia”.

Cuatro presidentes han entregado sus vidas en atentados que han ejecutado hombres nacidos en este pequeño país de América, al que Fidel Castro Ruz llamó “Pueblo legendario, veterano de la historia y David del Caribe”.
El próximo viernes 26 conmemoramos el 120 aniversario del ajusticiamiento de Ulises Heureaux, “Lilís”, conocido en el orden internacional como “La pantera negra de Santo Domingo”, nombre que según afirman muchos le indilgó José María Vargas Vila. A este hombre singular, valiente, héroe de la Restauración de la República, excepcionalmente inteligente, que además del español, idioma de nacimiento, hablaba y escribía francés e inglés sin haber pasado nunca por una universidad o estudios en términos académicos de estos idiomas.

Existieron en la historia dominicana tres gobernantes que hemos definido, en orden cronológico de la siguiente manera: Ulises Heureaux, “Lilís”; valiente, agresivo, represivo, rapaz e inteligente, en la realidad de su conducta, un criminal. Ramón Cáceres, “Mon”, valiente, organizado, coherente, represivo y honesto. Rafael Trujillo Molina, valiente, megalómano, represivo e intolerante, organizador con matices asesinos de su personalidad, que modernizó e incorporó al sistema capitalista a la sociedad dominicana del siglo XX. Los tres fueron víctimas de homicidios, aunque de ellos Mon Cáceres no lo merecía.

El otro que fue el primer presidente del gobierno Restaurador de la República en 1863, elegido el 14 de septiembre de 1863, José Antonio Salcedo, “Pepillo”, fusilado por un pelotón del cual formaba parte con 17 años de edad Ulises Heureaux, “Lilís”, hechos que distinguen a la República Dominicana como la única sociedad organizada como República, fundada el 27 de febrero de 1844, a donde se han vivido esos episodios como hemos señalado, que distinguen y convierten a nuestro pueblo en un país que aunque habla la lengua española, como la mayoría de los pueblos americanos y tenemos las costumbres y hábitos de vida y religión, como la mayoría de los pueblos del Continente, en la forma o la manera de actuar, como consecuencia de pensar, no lo hacemos, como lo hacen los pueblos hermanos que viven en esta región.

El autor de esta columna ha pensado desde hace muchos años que la realidad más importante es que no nos conocemos, porque no hemos estudiado con seriedad la historia de la nación.

En momentos actuales, en el orden político no caminamos por el sendero correcto; al parecer estamos equivocados no sólo los que dirigimos el gobierno o, mejor dicho, el gobierno del PLD, que preside el compañero Danilo Medina Sánchez; nos corresponde a las compañeras y compañeros de esta organización, asumir ese deber. Por suerte para nosotros, están más equivocadas las organizaciones que conforman la oposición al gobierno. El ajusticiamiento de Ulises Heureaux “Lilís” nos trajo al recuerdo de lo que es el pueblo dominicano.

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