Cultura

Leto, el rock ruso va al cine

Los trasfondos biográficos de las figuras musicales no siempre son bien retratados por los cineastas por más que podamos acudir a una cierta cantidad de ejemplos. Por eso, el viaje a la semilla que hace el autor de Verano (Leto), trasciende lo hagiográfico y se introduce en las entrañas de la cotidianidad creativa dando como resultado un retrato íntimo de estos ritmos y sus figuras más destacadas.

Esta aventura cinematográfica es aún más significativa por no decantarse hacia los tópicos habituales, esos que recargan con intervenciones melódicas y conciertos hasta el cansancio, trufadas eso sí, de los excesos sentimentales o de alcohol, elementos todos que componen las leyendas urbanas de los roqueros.

Serebrennikov detiene su mirada atenta en unos jóvenes que quieren hacer rock en la era de Leonid Brézhnev, aquel líder de la Unión Soviética a la que presidió por 18 largos años. Así que hacer una música rebelde o fuera de los cánones académicos del CC del PCUS, no iba a ser una tarea fácil ni mucho menos.

La historia se desarrolla en Leningrado, un verano a principios de los 80: la escena del rock de la ciudad está en pleno apogeo. Viktor Tsoï, un joven músico que creció escuchando a Led Zeppelin, T-Rex y David Bowie, está tratando de hacerse un nombre. El encuentro con su ídolo Mike y su esposa, la bella Natacha, cambiará su destino. Juntos construirán una leyenda como pioneros del rock ruso.

Kirill Serebrennikov dirige y firma el guión junto a Lily Idov y Mikhail Idov. El elenco lo componen Teo Yoo, Irina Starshenbaum, Roman Bilyk, Anton Adasinsky, Liya Akhedzhakova, Yuliya Aug, Filipp Avdeev, Aleksandr Bashirov, Nikita Efremov, y la duración es de 128 min.

Lou Reed vs T-Rex

El Leningrado gris y deslavado que pinta Serebrennikov en el filme, está poetizado por las influencias de Bob Dylan, Lou Reed, T- Rex, David Bowie y aún por Blondie de Debbie Harry, crece el rock ruso de Zoopark o Kino entre abedules y comisarios políticos. El hombre nuevo requiere una música nueva, que saldrá del desarraigo y de la rebeldía de la clase obrera.

https://youtu.be/9cxvH5-GS9M

La confluencia entre Viktor Tsoï (Teo Yoo), Mike Naumenko (Roman Bilyk) y Natacha Naumenko (Irina Starshenbaum) es el mecanismo que mueve dramáticamente esta película, pues el mundo creativo de Viktor alias El Parásito, se alimenta de Mike y Natacha, una simbiosis que drena la influencia de Mike en favor de Viktor, extrayendo los sentimientos de la pareja para fortalecer a Viktor. En el fondo, Mike y Natacha están conscientes de eso, pero también del talento del joven músico.

El realizador edifica la estética del film cruzando los elementos biográficos y musicales para estructurar una visualidad fantasiosa a caballo entre lo descriptivo y lo ilusorio, acudiendo a la imaginería del videoclip marca MTV o al mismísimo arte constructivista ruso. Esos maridajes artísticos funcionan como la argamasa que unifica las columnas dramáticas de esta obra, sorprendiendo por la audacia de su propuesta.

Si bien Teo Yoo como Viktor Tsoï o Roman Bilyk como Mike Naumenko, dotan a sus personajes de los matices que los hace resaltar como figuras principales, es el performance de Irina Starshenbaum como Natalia Naumenko la que eclipsa al espectador con la sutileza expresiva que termina absorbiendo toda nuestra atención. La trilogía de Yoo, Bilyk y Starshenbaum en su unicidad perfecta, son tres caras de un corpus actoral funcional.

https://youtu.be/9cxvH5-GS9M

La atmósfera que posee Verano (Leto), es otro de los acápites sobresalientes que la vigorosa dirección de Serebrennikov aporta y dibuja con trazos precisos que traen a la vida una época carente de rosas, pues vino si tenía, aunque fuese moldavo.

El diseño de producción de Andrey Ponkratov, la dirección de fotografía de Vladislav Opelyants y la música de Roman Bilyk, son co- arquitectos de esa atmosfera que eleva el film y que le mereció en el 2018 el Mejor Diseño de Producción en los Premios del Cine Europeo.

Rock estepario y citadino

El subtexto histórico y político de esos años difíciles es crucial para entender el terreno en que surgió y se desarrolló el rock ruso, una criatura no demasiado apreciada en los estamentos dirigenciales de la cultura soviética. Se toleraba su existencia a cambio de que se mantuviera en determinados guetos, cual rata de laboratorio.

Kirill Serebrennikov compone con Verano (Leto), una oda a los pioneros de este ritmo musical y su epopeya en la Rusia soviética, erigiéndose en una crítica demoledora a la situación política y a las estrecheces existenciales de los ciudadanos que componían esa sociedad.

Humberto Almonte
Productor y Analista de Cine.-

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