Opinión

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Podría ocurrir que los precios de las materias primas se disparen hacia el alza impulsando un incremento de los ingresos en divisas por parte de los países exportadores de esas mercancías, aunque en la actualidad se respire en el entorno internacional un ambiente de enfriamiento de la economía global.

Y es que no existe una relación directa entre la caída de la demanda global y la oferta de las materias primas en el marco de una economía mundial que luce frenada por las acciones de enfrentamiento comercial entre importantes actores de la economía internacional.

Se reconoce que existe un grupo de países productores que se destaca por el creciente peso que los recursos naturales tienen en sus economías y por haber aprovechado en su momento la época de las vacas gordas en materia de cotizaciones de las materias primas. Pensamos en países como Canadá, Australia, Rusia, Brasil y Sudáfrica que suelen agruparse y conocerse en la esfera internacional.

Debido a su incidencia dentro de los mercados de materias primas los citados países suelen ser bautizados como reyes de las materias primas, concentrando grandes volúmenes de producción y comercialización de esas cotizadas mercancías.

Existen regiones dentro de la geoeconomía global que mantienen una gran dependencia comercial de las exportaciones de materias primas. América del Sur, por ejemplo, en pleno 2019 continúa atado a la comercialización de sus productos básicos de exportaciones como cincuenta años atrás.

Países como Argentina, Bolivia, Chile, Colombia y Paraguay captan la mayor parte de sus divisas para el pago de las importaciones a través de las ventas de materias primas en más de las dos terceras partes de sus exportaciones.

Pero si fijamos la atención en la geoeconomía mexicana, centroamericana y caribeña observaremos en esta región del continente americano un menor grado de dependencia de los mercados de materias primas.

Otro tanto ocurre con muchos países emergentes ubicados en la región asiática, los cuales se han convertidos en importadores de materias primas para impulsar procesos productivos transformadores donde el valor agregado al a los productos finales es notorio.

Además, con cierto dejo de pesimismo el Banco Mundial sostiene que “las perspectivas de los precios de los productos básicos son muy inciertas debido a una serie de riesgos relacionados con las políticas, incluida la posibilidad de que se apliquen sanciones o aranceles adicionales”.

Pero en una economía mundial impactada por la notoria guerra comercial que libran Estados Unidos y China se puede apreciar el impacto adverso en las cotizaciones de las materias primas, pues todos dos países son importantes compradores de estas mercancías. Téngase en cuenta que los precios de materias primas como la soya, el cobre, el maíz y el aluminio, entre otros, son los que mayores caídas registran.

El investigador argentino Pablo Wahren escribe en su artículo “Finanzas y precios internacionales de las materias primas” una interesante reflexión: “Cuando el panorama financiero internacional se complica, no solo nos enfrentamos a la posibilidad de salidas de capitales sino también a menores precios en nuestros principales productos de exportación, lo cual agrava aún más el panorama”.

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