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Cámara Baja aprueba fiscales y enviará al Senado cargos contra Trump

La Cámara estadounidense de Representantes aprobó el nombramiento de siete congresistas demócratas como fiscales para el «impeachment» (juicio político) del presidente Donald Trump, lo cual garantiza el avance del proceso contra el mandatario.

Esos legisladores serán los encargados de entregar en el Senado esta tarde, a las 17:00, hora local, los dos artículos de juicio político aprobados en la Cámara Baja en diciembre pasado sobre el gobernante republicano, uno por abuso de poder y otro por obstrucción del Congreso.

Adam Schiff, presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara Baja y blanco frecuente de los ataques de Trump, encabezará al grupo de fiscales (gerentes), que estará integrado también por los congresistas Jerry Nadler, Zoe Lofgren, Hakeem Jeffries, Val Demings, Jason Crow y Sylvia Garcia.

Más allá de entregar personalmente en el Senado las imputaciones, con lo cual el proceso pasa por completo a manos de la Cámara Alta, los siete gerentes presentarán su caso contra el presidente en el impeachment, que debe comenzar el martes venidero.

Además de designar oficialmente a los fiscales y permitir la transmisión de los cargos a la Cámara Alta, la resolución que fue avalada este miércoles con 228 votos a favor y 193 en contra proporciona los fondos necesarios para el juicio político.

Esta votación, que como se esperaba se comportó según las líneas partidistas, pone fin al estancamiento que marcó el procedimiento contra el jefe de la Casa Blanca desde que los representantes aprobaron los artículos el 18 de diciembre.

Las acusaciones contra Trump responden a los llamados del gobernante a que Ucrania abriera dos investigaciones que lo hubieran favorecido en las elecciones de noviembre venidero, y a sus acciones posteriores para impedir que miembros de su ejecutivo colaboraran en la pesquisa realizada al respecto en la Cámara Baja.

Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara Baja, y los demás demócratas, se han mostrado escépticos de que haya un juicio justo en el Senado controlado por los republicanos, sobre todo después de que el líder de la mayoría en esa instancia, Mitch McConnell, admitió que no será imparcial.

Debido a eso y al interés de la fuerza azul en contar con el testimonio de testigos y el acceso a documentos en la Cámara Alta, Pelosi decidió retener por varias semanas los artículos de acusación, lo cual provocó la ira de Trump y de McConnell.

Sin embargo, los miembros de la formación roja se empeñan en emplear reglas similares a las del impeachment de 1999 contra el expresidente Bill Clinton (1993-2001), a partir de las cuales solo podría citarse a testigos si las partes presentan mociones que deberán ser avaladas en el Senado. De cualquier modo, todo parece indicar que el principal impacto de este proceso deberá ser medido en los comicios de noviembre próximo, ya que los republicanos deben absolver al mandatario de los cargos por los que se le acusa para impedir así su destitución.

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