Que ningún economista o político se atribuya ahora el don de haber previsto con suficiente antelación y contenido el surgimiento a escala planetaria de una enfermedad que como el Covid-19 ha devenido en una pandemia que ha puesto al desnudo la debilidad del ser humano ante una rebeldía de la naturaleza.
De Bill Gates, fundador de Microsoft se dice que pronosticó a la altura del año 2015 el advenimiento del Covid-19 al expresar que “puede que exista un virus con el que las personas se sientan lo suficientemente bien mientras están infectadas para subirse a un avión o ir al supermercado y eso haría que se extienda por todo el mundo de manera muy rápida”.
Pero téngase en cuenta que la historia de las pandemias en la Humanidad es tan añeja como ella misma.
Que no se trata de buscar paternidad al surgimiento de crisis globales al estilo de la Gran Depresión (1929) y la Gran Recesión (2008-2009), aunque se invoquen nombres con fuerza de gurúes económicos como John Maynard Keynes (o Nouriel Roubini, a quien se le tribuye poderes “mágicos” para pronosticar el advenimiento de catástrofes económicas.
Lord Skidelsky, considerado como el biógrafo de Keynes, está convencido de lo siguiente: “La Gran Depresión fue provocada por las mismas causas que la crisis de 2008: una enorme montaña de deuda, la especulación en el mercado de valores, una inflación excesiva de activos y unas tasas de interés demasiado altas como para mantener unos niveles de inversión capaces de mantener el pleno empleo”.
Cuando se produjo el estallido de la burbuja inmobiliaria dentro de la geografía económica de Estados Unidos durante el último cuatrimestre de 2007 reconocidos historiadores económicos como Barry Eichengreen y Stephen King expresaron: “Hay similitudes entre la situación actual y la de los años treinta, en el sentido de que hay una superpotencia en declive».
Iniciada la Gran Depresión en 1929 la estremecedora crisis sólo logró terminar en 1941 cundo los tambores de la Segunda Guerra mundial convocaron a EE.UU. para que se involucrará en ella convocada por el pretexto bélico del ataque japonés a la base militar de Pearl Harbor aquél 7 de diciembre cuando Washington asumió el control no sólo de la economía militar sino de la civil, pasando a disponer de la inversión, la fuerza laboral, el ahorro y el consumo.
Pero la sorpresiva crisis que ya estremece los fundamentos productivos, comerciales y financieros de la economía global desde los inicios del año 2020 no tiene su origen en problemas de manejos de políticas macroeconómicas ni decisiones geopolíticas.
Su raíz originaria viene dada por la presencia de un virus que se ha expandido con fuerza de pandemia destructora a todo lo largo y ancho del globo terráqueo, poniendo en evidencia, una vez más, la fragilidad del ser humano ante los designios de la naturaleza.
El globo terráqueo se encuentra atrapado por una crisis global con expectativas de recesión y una drástica caída del precio del petróleo como nunca antes en su historia al llegar a cotizarse el pasado lunes 20 de abril de 2020 en su nivel más bajo (-37,63 dólares) el barril, debido a la sumatoria de una sobreoferta de reservas y una acentuada reducción de la demanda.
El mundo económico-social ya no será el mismo tras el impacto de la pandemia Covid-19…