“Zapatero, a tus zapatos” es un refrán popular que hace referencia a que cada quien debería opinar sobre aquello que conoce y abstenerse de manifestarse en aquellos asuntos que no entiende o no son de su dominio.
Así interpretamos el llamado que hiciera en la sesión del Senado de la República del 29 del pasado mes de abril el Senador Luis René Canaán Rojas al exclamar: “Señores, déjenle algo a los médicos”.
En la sesión se conocía la solicitud de extensión del estado de emergencia solicitado por el Presidente de la República, Danilo Medina, para adoptar medidas especiales que buscan reducir la propagación del nuevo coronavirus causante de la enfermedad, con categoría de pandemia, COVID-19.
Canaán Rojas, médico de profesión, con un dilatado ejercicio en su natal Salcedo, agotó un turno para rebatir argumentos lejos de la ciencia de la salud utilizados en la sesión y en la opinión pública por dirigentes políticos, quizás con calidad y experiencia discursiva y en el análisis político, pero distante de la práctica médica.
El Senador por la provincia Hermanas Mirabal advirtió que se está cayendo en una discusión estéril en las recomendaciones y criticas al número de pruebas realizadas para la detección de particulas del virus o de los anticuerpos del COVID-19.
Pese a que médicos y epidemiólogos explicaron la diferencia del tipo de pruebas para detectar el virus, se ha insistido en una supuesta diferencia entre la cantidad que citara el presidente Danilo Medina en su más reciente discurso al abordar el tema y las cifras de las pruebas que cita el Ministerio de Salud en su diario boletín sobre la evolución de la enfermedad en República Dominicana.
El mandatario hizo referencia a pruebas cruzadas, que incluyen los llamados test rápidos y las pruebas de PCR y Salud Publica, cita solo las últimas pruebas en razón de que es una técnica bien establecida, muy específica , debido a la elección precisa de zonas del genoma exclusivos del virus.
Dirigentes políticos, demostrando insensibilidad y desubicación, han tratado de usar la pandemia para promover sus eternas aspiraciones, recurriendo a la retórica sin sentido, llegando al extremo de calificar la aplicación del esquema de pruebas en República Dominicana de “proceso complejo y misterioso”.
Que misterio se puede esconder en la aplicación de las citadas pruebas si cada día se da cuenta de las mismas, incluso indicando la tasa de positividad, que al cerrar la semana se ubicada en 23.69%, es decir que en el caso del boletín del sábado (2 mayo) de 30 mil 102 pruebas de PCR realizadas, se descartaron 22 mil 524 porque resultaron negativos.
“Déjenle algo a los médicos, resulta que ahora todo el mundo sabe más de medicina que los médicos” se quejó amargamente el legislador.
El planteamiento de aplicación de un programa masivo de pruebas de diagnóstico, puede tener buena intención, pero se debe recordar que los reactivos e insumos para su realización no están en los anaqueles de farmacias o laboratorios locales, se deben adquirir en un mercado internacional, con una sobre demanda de los materiales para dichas pruebas.
No se pueden hacer pruebas sin un sentido clínicamente lógico, “no se puede realizar pruebas alegres. Las pruebas se hacen bajo un criterio epidemiológico”, fue la respuesta del médico congresista a los políticos, que vienen sugiriendo hacer pruebas y pruebas.
En cualquier dolencia que manifieste una persona acude al médico quien le examina y basado en sus conocimientos hace un diagnostico presuntivo y se propone confirmarlo con la llamada analítica y el estudio de imágenes.
Las pruebas para la detección del COVID-19 son parte de la analítica, las llamadas rápidas tienen como posibilidad elevados de falsos positivos y-o negativos y requiere de un tiempo del contagio paciente con el virus para activarse y generar los anticuerpos.
Las llamadas pruebas PCR, aunque más precisas en el diagnóstico, explican los médicos, requiere de un personal altamente especializado para minimizar uno de sus principales problemas: la contaminación inherente.
El enfoque diagnóstico y terapéutico de un paciente sospechoso del COVID-19 depende de muchos factores, es decir de otros elementos, además de las pruebas