El presidente francés, Emmanuel Macron, demandó a su entorno presentar respuestas a las crecientes denuncias en la sociedad por la violencia policial, señalaron hoy fuentes del gobierno.
En medio de las protestas de los últimos días, estimuladas por el asesinato en Estados Unidos del afroamericano George Floyd, asfixiado por un policía blanco en Minneapolis, y de una baja en su popularidad, el mandatario abordó ayer el tema con el primer ministro Edouard Philippe, según el Palacio del Elíseo, citado por la prensa.
Macron habría indicado acelerar las medidas solicitadas al ministro del Interior, Christophe Castaner, en enero, cuando reconoció el problema del uso excesivo de la fuerza por agentes del orden público, aunque asumiendo que se trata de hechos aislados.
Entonces, el jefe de Estado pidió acciones en aspectos como la ética policial y la discriminación.
Decenas de miles de personas salieron a las calles de esta capital y de otras grandes ciudades francesas, sobre todo el martes y el sábado, para repudiar la violencia policial y el racismo, acompañadas por la frase «Yo no puedo respirar», la última pronunciada por Floyd mientras un uniformado presionaba su cuello con una de sus rodillas.
Las manifestaciones, que desafiaron las prohibiciones de realizar reuniones masivas ante la Covid-19, establecieron un paralelo entre el caso estadounidense y la muerte del joven negro Adama Traoré hace cuatro años bajo custodia de la gendarmería de Persan, localidad de la Región Parisina.
De acuerdo con datos de un informe de la Inspección General de la Policía Nacional (IGPN), publicados hoy en medios de prensa, ese órgano de control interno incrementó el año pasado un 41 por ciento sus investigaciones por denuncias de uso excesivo de la fuerza.
Del total de mil 460 pesquisas judiciales iniciadas el año pasado, 868 tuvieron relación con la «violencia voluntaria», una cifra sin precedentes y muy superior a la registrada en 2018 (612).
En el centro de la polémica está el empleo durante protestas de las llamadas balas de goma y de granadas de dispersión, que habrían causado lesiones y mutilaciones en manifestantes, en particular del movimiento de los Chalecos Amarillos.