¨Nunca segundas partes han sido buenas¨ dice un refrán, y lo que se ha montado en los tribunales dominicanos desde hace unos meses, es una comedia de muy mal gusto, que parece un símil de ¨La Tremenda Corte¨, aquel famoso programa cubano de chistes sobre tribunales, y hasta es posible que pudiéramos identificar a los personajes criollos que ahora asumen el papel del los guiones que se van escribiendo.
En realidad, es una caricatura de aquello lo que existe en la Republica Dominicana con la puesta en escena de unos casos judiciales, que desarrollan un libreto tan burdo, que si no fuera porque Castor Bispo (el español creador de Tres Patines) murió hace muchos años, diríamos que ha reencarnado en un asesor de imagen del actual gobierno, que es la persona señalada como artífice de este rosario de maldades que nos puede salir muy caro.
Claro, a ese individuo eso poco le importa porque no es dominicano, por mas que le hayan dado un documento que lo legaliza con muestra nacionalidad, y ni siquiera reside en la República Dominicana, si nos hundimos, lo único que hará será quedarse tranquilamente mirando el espectáculo desde su lujosa residencia en la ciudad de Miami, que es su lugar de residencia.
¿Cuál es ese libreto?, pues es tan fácilmente seguirlo como lo es saberse de memoria los episodios que todavía pueden ser escuchados en la radio de los conflictos entre Tres Patines; Nananina y Rudencindo, con la participación del ¨Tremendo Juez de la tremenda corte que va a resolver un tremendo caso¨.
Pues primero se entregan datos, de lo que se supone es un proceso secreto de investigación, o se toma como excusa uno de los temas que se airean en los programas de ¨investigación periodística¨ de la televisión nacional, para abrirle un expediente a cualquiera que sea del interés del llamado ¨ministerio publico independiente¨, sobretodo si se trata de algo relacionado con cualquier funcionario o allegado al pasado gobierno.
Nadie puede alegar que también hay acusados que son funcionarios del actual gobierno, porque los que han sido acusados cometieron delitos flagrantes increíblemente tontos, y el mejor ejemplo es la chapucería ocurrida con el sorteo amañado de la Lotería Nacional, algo digno de la mentalidad cavernaria del ¨rifero¨ a quien le dieron la administración de esa institución publica.
Después de airear y ¨perifonear¨ lo investigado o filtrado por los¨ independientes¨, se proceden a realizar aparatosos allanamientos en horas de la noche en las residencias de los mencionados.
El objetivo provocar una expectativa nacional sobre estos casos que deben ser conocidos por el poder judicial, es decir, toda una película para llamar la atención crear una ola de indignación popular que impida una sana administración de justicia.
Después de esto, se comete el primero de un rosario de violaciones de los derechos humanos de los apresados, pues la ¨presunción de inocencia¨ es un derecho inalienable a todo ciudadano y esta consagrado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, artículo 11.1, de la cual la República Dominicana es signataria.
Todos los detalles de la ¨investigación¨ o acusación, claro una sola versión, comienza a ser publicada en la prensa nacional, se prestan a esto los periódicos, muy especialmente el Listin Diario, y se realiza una campaña de medios en contra de personas que no pueden defenderse de esta ofensiva propagandística, porque a estos niveles ya se encuentran detenidos e incomunicados en una cárcel preventiva.
Es decir, por varios días se ablanda a la opinión publica, con el único objetivo de construir un escenario y una narrativa exclusiva, una especie de terrorismo judicial, que le impida a cualquier juez una fase de solo conocer acerca medidas de coerción, otorgar una sentencia que beneficie en algo a uno de los acusados.
Todos son, como bien esta estipulado en nuestro sistema jurídico INOCENTES HASTA QUE SE DEMUESTRE LO CONTRARIO en un tribunal que dicte una sentencia firme y tienen derecho a la defensa.
Y en este punto hacen su aparición RUDENCINDO Y NANANINA, aquellos dos personajes que acusaban a Tres Patines de todas las diabluras posibles; esos llamados ´fiscales independientes¨, que se caracterizan por el irrespeto a los acusados (ahora la burla es un método jurídico), crear un bochinche permanente en la augusta sala de los tribunales y con sus gritos estentóreos frente a los medios de comunicación, que no son mas que presiones publicas en nada disimuladas, obligan a los jueces a fallar a su favor.
Ya nos imaginamos la crucifixión publica a que sería sometido un juez de la instrucción, si acaso se dignara a fallar en contra de enviar a la cárcel a alguno de los llamado encartados.
Se usa la televisión como arma de propaganda, se mimetizan como su fueran los protagonistas de ¨los paladines de la justicia¨, y si los resultados de sus actuaciones no provocaran tragedias personales y familiares, podrían hasta resultar simpáticos como los integrantes de la Tremenda Corte.
Y mientras tanto todos nos quedamos callados como si en algún momento no pudiéramos, y repito todos incluyendo a los que están hoy en el gobierno que algún día también bajaran las mismas escalinatas que subieron en agosto del pasado año, ser víctimas también de este terrorismo judicial que plantea imponerse como conducta habitual en nuestra República Dominicana, y esto no puede ser posible.
Porque, ¿a quién se le puede ocurrir que es justo pasear a personas INOCENTES HASTA QUE SE DEMUESTRE LO CONTRARIO, disfrazados con un casco protector, un chaleco antibalas y una escolta militar como si fueran miembros del crimen organizado por un pasillo del palacio de justicia de Ciudad Nueva solo para que sean objeto de una foto o un video a ser usado en forma sensacionalista en los medios de comunicación?.
¿Es que acaso existe algún comando armado clandestino que los va a ayudar a fugar o se están produciendo en el país ataques terroristas de los que ni siquiera nos enteramos?
Para nada, eso es un abuso de poder incalificable y una agresión en contra de la dignidad de las personas, ni siquiera al Chapo Guzmán, lo vimos alguna vez entrar a un tribunal de justicia de los Estados Unidos con este tipo de disfraz.
Y nos quedamos callados.
¿Como es posible que se mantenga a un Mayor General activo de nuestras Fuerzas Armadas, INOCENTE HASTA QUE SE DEMUESTRE LO CONTRARIO, encerrado como si fuera un criminal peligroso 23 horas al día en una celda solitaria?.
Eso es una forma de tortura inaceptable en un país donde se respeten los derechos humanos y quien ordenó esa barbaridad debe salir de nuestro sistema de justicia.
Solo a los jefes de carteles de droga condenados ya, y encerrados en cárceles se alta seguridad, se les mantiene en este régimen de encarcelamiento, algo criticado por los organismos que velan por el cumplimiento de los derechos humanos y es considerado un trato inhumano y vejatorio.
Y nos quedamos callados.
¿Podemos seguir soportando que se usen los tribunales de justicia para ejercer presión en contra de personas enfermas y de edad avanzada manteniéndolos encerrados, el método mas gravoso de todas las medidas de coerción, cuando nuestro sistema jurídico es claro en el sentido de que TODOS SON INOCENTES HASTA QUE SE DEMUESTRE CONTRARIO y seguiremos quedándonos callados?.
¿No nos merecemos un mejor trato todos los dominicanos o seguiremos siendo víctimas de estas barbaridades mirando en silencio lo que esta pasando?
Por lo menos ya vimos en el día de ayer que la Fundacion Institucionalidad y Justicia (FINJUS) en boca de Servio Tulio Castaños comenzó a hablar del tema, así como también la Iglesia Católica dio la cara con la declaración de uno de sus obispos, el resto de la sociedad dominicana se ha quedado callada dejando que se castigue de forma absurda a personas que son INOCENTES HASTA QUE UNA SENTENCIA FIRME ACEPTE LO CONTRARIO.
Esta caricatura trágica de la ¨Tremenda Corte¨ en la Republica Dominicana debe terminar, a cada quien que demuestre o no culpabilidad o inocencia dentro del sistema de justicia de forma civilizada, de acuerdo a nuestro ordenamiento jurídico y garantizando todos los derechos que están consagrados en la constitución, las leyes y los tratados internacionales como garantía a cada uno de nosotros.
Ya basta de estos shows que están destruyendo reputaciones y creando condenas sin haber juicios, pero sobretodo, sembrando odio en una sociedad tan pequeña y cerrada como la nuestra, las consecuencias de conductas como esta serán terribles para nuestra convivencia en el futuro.
¡Dios nos ayude!