La interrupción de un embarazo y el aborto son las dos caras de un debate que lleva años en este país.
Pero como afirma el jurista José Ricardo Taveras Blanco:
“La suspensión de embarazo es un concepto propio del ámbito de la medicina, no del derecho; consiste en detener el embarazo en todos aquellos cuadros clínicos en que los protocolos indican que resulta absolutamente necesario para la preservación de la vida de la madre y del feto, como por ejemplo ocurre en la insuficiencia renal grave o el embarazo ectópico.
Por su parte, el aborto es un tipo estrictamente jurídico, de naturaleza penal, que no es otra cosa que la suspensión del embarazo ejecutada con el objetivo de matar el feto. De eso y no de ninguna otra cosa versa el tipo penal del aborto, cuyo término resulta ajeno al ámbito de la medicina. Como se puede apreciar, ambos versan sobre un mismo elemento material, suspender un embarazo, pero difieren en los elementos legales e intencionales”.
Dejemos la polémica ahí, y vayamos a la historia y la raíz de fondo de los orígenes de una política trazada desde fuera desarrollada con ciertos fines.
En 1971 empecé a destacar en El Nacional de Ahora informes y estudios sobre la economía política del control de la natalidad promovida por el gobierno de los Estados Unidos en el mundo y especialmente en la República Dominicana.
Monseñor Antulio Parrilla Bonilla, S.J., obispo de Puerto Rico , me enviaba con regularidad sus escritos y los difundía también.
Hubo incluso planes de esterilizaciones masivas en los que se iba a involucrar la Fundación Ford.
El aborto dirigido como política de control natal es parte integral del plan de dominio genocida, afirmaba el obispo boricua. En Puerto Rico se aplicó incluso el programa de esterilización de mujeres que luego se implementó escandalosamente en Perú.
Si Usted que me está leyendo lo ignora, aquel presidente de los Estados Unidos llamado Lyndon B. Johnson, el mismo que ordenó la invasión de nuestro país en 1965, en un discurso famoso, destacó que era más rentable invertir un dólar en control poblacional que diez en desarrollo económico.
No voy a seguir escribiendo una línea más por ahora para que no me digan que estoy pasao…!!!