Opinión

Trujillo y la división de gente por categoría

En los años treinta, cuarenta y cincuenta del siglo XX, era muy notorio en nuestra sociedad dominicana la división de los grupos sociales; ésta se expresaba a través de los clubes sociales, conformados y aglutinados, especialmente por gente de primera; ahí no podía estar gente de segunda y mucho menos de tercera.

Ser miembro de un club de primera, en esos años daba categoría social y al mismo tiempo elevaba su categoría política. De ahí, el interés que tuvo en esa época Rafael Leónidas Trujillo, para ser o formar parte de esa aglomeración social.

En base a esto, el profesor Juan Bosch escribe en su libro: «Trujillo: Causas de una Dictadura sin Ejemplo», lo siguiente: «Rafael Leónidas Trujillo era ya jefe del ejército dominicano -en esa época llamada guardia nacional- cuando sólito ser miembro del Club Unión de la capital. Se le echó «bola negra», afrenta imperdonable, sobre todo en un hombre de su organización psicológica.

Continúa escribiendo el profesor Juan Bosch, al formular la siguiente pregunta: ?Qué significa en Santo Domingo «echar bola negra»?. Significa negarle a una persona el derecho a frecuentar los salones de un club, porque no pertenece al grupo social «de primera». El acto de «echar bola negra» equivale a declarar públicamente que quien ha recibido tales «bolas negras» está manchado, es una especie de apestado moral; alguien que no puede codearse en público con la gente importante de la ciudad -y todo el país-. Su mujer, su hermana, su novia, será vista por encima del hombro, desdeñosamente, por las mujeres de alcurnia; no se le recibirá en ninguna fiesta, sarao o reunión de gentes de “primera»; sus hijos podrán ser compañeros de escuela y hasta de juegos de otros niños, hijos de familia de linaje, pero no podrán figurar con ellos públicamente en reuniones sociales».(p. 35).

Trujillo, que era de un grupo social de segunda categoría, no concebía ser jefe del ejército nacional, sin ser miembro de un Club de Primera. En ese mismo sentido en el 1929, un año antes de traicionar a su protector, presidente Horacio Vásquez, solicitó ser miembro del Club Casino Central de La Vega, en la que se le echó también «bola negra».

Así, como Trujillo quiso ser miembro del Club de Primera, también hubo comerciantes; por ejemplo, el caso de un extranjero europeo que se estableció con un pequeño comercio en la ciudad de La Vega; este comerciante, logró progresar inmensamente, lo que le permitió trasladar su establecimiento comercial a un punto más importante de la ciudad de La Vega, cerca del mercado municipal y del palacio de Don Zoilo García; su progreso económico, no fue suficiente para alcanzar su desarrollo social, de ahí su necesidad de ser miembro del Club Casino Central de La Vega; para eso, el pobre comerciante solicitó tres veces ser miembro del Casino Central, y las tres veces le tiraron «bola negra».

Este comerciante gastó toda su existencia económica, con el único fin de pasar de un grupo de segunda a un grupo social de primera, terminando en una profunda pobreza. Mientras que, Trujillo fue todo lo contrario, llegó a la presidencia en el año 1930 aplicando venganza contra los que le tiraron «bolas negras» especialmente contra el Club Unión de Santo Domingo.

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