El día 30 de junio del año 1909 nació en la Provincia La vega uno de los dominicanos más ilustres del siglo XX, el Profesor Juan Bosch, quien dedicó toda su vida a la construcción de valores políticos, sociales y culturales que permitieran que la República dominicana retomara los senderos de la libertad, la democracia y el bienestar colectivo forjados por nuestros patricios Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez y Ramon Matías Mella en las luchas independentistas.
Juan Bosch también profesaba una gran admiración por personalidades de la dimensión de Simón Bolívar, Máximo Gómez, José Martí, Eugenio María de Hostos, Pedro Henríquez Ureña, entre otros. Sobre ellos, por diferentes motivos, escribió muchas paginas destacando su prestigio, su hombría de bien, su entereza moral, su sensibilidad y su vocación de servicio. A cada uno de ellos, por las condiciones excepcionales que exhibieron, en los ámbitos de la poesía, la literatura, el arte o el servicio a la patria, le dedicó tiempo y esfuerzo no solo para estudiarlos y valorar con justicia sus aportes, sino para aprender de sus enseñanzas y aplicarlas en su práctica de vida.
En ese sentido es importante recordar que, en esencia, en Juan Bosch están como en ningún otro dominicano del siglo XX las ideas, el accionar y la práctica de valores de un hombre de verdadera e inquebrantable vocación patriótica; de un gran Maestro promotor de ideas que contribuyeron a elevar el nivel educativo de la población dominicana. Sus enseñanzas están ahí, latentes y vivas aportando cada día nuevas visiones y profundos ideales de transformación desde diferentes ámbitos, y con el apoyo de hombres y mujeres formados bajo su orientación, decididos y decididas a trabajar sin descanso por el desarrollo de la República Dominicana.
Los valores forjados a la luz del pensamiento Bochista deben trascender las prédicas y el discurso y seguir consolidándose como practicas de vida, ya que el maestro Juan Bosch fue un ejemplo, un modelo, un paradigma de los ideales, valores, actitudes y convicciones a las que aspiramos la mayoría de los dominicanos y las dominicanas. Para Don Juan, su propio estilo de vida constituyó el recurso pedagógico por excelencia para la concreción de su propósito esencial: El bienestar colectivo del pueblo dominicano.
Coherente con ese pensamiento, al incorporarse a la actividad política, podría decirse que la concepción de partido en Juan Bosch es una construcción histórica, del mas alto contenido ético, político y social, reveladora de una visión que concibe la conciencia del ser humano como el ejercicio más pleno de la condición humana, garante de la liberta y la dignidad.