Opinión

Hasta siempre, Franklin

Por: Héctor Olivo | La mañana del viernes (19 de abril 2024) el país quedó estremecido con la noticia. Al finalizar la noche del día anterior se reportó el fallecimiento de Franklin Almeyda Rancier, maestro, abogado litigante, político a tiempo completo, funcionario ejemplar y sobre todo, amigo.

Un ser extraordinario, de una gran sensibilidad, recto, abanderado de normas y principios en los que la solidaridad era predominante.

Compartí con él estelares jornadas en el Partido de la Liberación Dominicana, aprendiendo de él lo que vivió y practicó teniendo la cercanía del Profesor Juan Bosch.

Con su fallecimiento salen a relucir las cualidades que le adornaron, pese a ser hombre de carácter fuerte y firme, pero eminentemente amoroso, comprensivo, solidario, amistoso.

Soy testigo de las tantas oportunidades que ofreció a personas de otras generaciones y el estímulo y cobijo que siempre ofreció a jóvenes y a la mujer.

Su avanzada edad no fue obstáculo para proyectar el futuro del desarrollo tecnológico, sobre todo en la práctica de la política y en el ejercicio de las comunicaciones.

En él recibimos el apoyo para convertir Vanguardia del Pueblo, donde se publican estas reflexiones, al formato digital y ser un gran propulsor de la redes sociales del PLD, como se también que lo hizo en su nuevo partido, Fuerza del Pueblo.

Conservo sus libros dedicados con mucho esmero y confieso que son fuentes inagotables para transmitir el pensamiento de Juan Bosch y los orígenes y desarrollo del Partido de la Liberación Dominicana.

Lamenté profundamente su separación del PLD, organización política, que se originó en su casa, de ahí lo difícil de ese desprendimiento.

Las múltiples responsabilidades y funciones que desempeñó Franklin Almeyda en vida, siempre la hizo acompañar de su sencillez y humildad, aprendida del gran maestro de la política, Juan Bosch.

Ese ejemplo de sencillez y humildad lo conservo en mi memoria, en aquel momento que salimos de una cabina de radio, realizando uno de los programas de campaña electoral, ya en la recta final.

Descendimos de la segunda planta, donde estaba la cabina y al llegar a la calle del frente, una de las llantas del vehículo, de quien acababa de concluir su rectoría en la UASD, que él mismo manejaba, se había desinflado. Tomó su llave rueda, el gato para elevar el vehículo y desmontó su goma, solo aceptó que llevaran la llanta desinflada al gomero, distantes algunas cuadras, para su reparación.

Ese era Franklin Almeyda Rancier, un servidor a tiempo completo de las causas más nobles del país. Que Descanse en Paz, eterno compañero.

últimas Noticias
Noticias Relacionadas