Con preocupación estoy observando la indiferencia o complacencia de medios de comunicación, periodistas o comentaristas ante acciones reprochables y ofensivas a la ciudadanía de los actuales gobernantes.
El mayúsculo desorden generado en la calles del Centro de los Héroes de la Capital en la actividad organizada por la alcaldesa del Distrito Nacional de cambiar botellas plásticas por útiles escolares, fue silenciado.
Un silencio cómplice o quizás comprado por el alto gasto publicitario del gobierno.
Los programas de radio y televisión y reseñas periodísticas del lunes saturaron con los comentarios elogiosos a “esa exitosa actividad”, en la que se cuantificaron, rompiendo records, los paquetes de materiales escolares entregados.
Un maltrato humano, una burla a un sector carenciado, que además quiso contribuir con el medio ambiente, recolectando los envases plásticos de desecho para canjearlos por materiales para los niños y adolescentes escolares.
Allí amanecieron personas, soportando la brisa marina y el fuerte sol de la zona para luego retirarse a sus viviendas frustrados. Terminaron tirando los plásticos en las calles aledañas, como se vio en las imágenes fotográficas, que los medios formales no publicaron, aunque sí los canales sociales.
Otro hecho silenciado en los medios fue el lenguaje amenazante y antidemocrático del Presidente Luis Abinader en su vitrina del día lunes (12 agosto) en el Palacio Nacional.
“Yo no sé si es oposición o si no entienden, lo que se está haciendo es reforzando la institucionalidad con la reforma constitucional. Ustedes se imaginan a los líderes del pasado que tuvieran la posibilidad que tenemos nosotros en el próximo congreso», manifestó el mandatario.
Resulta que ahora quien entiende de leyes, de reformas e instituciones es el actual inquilino del Palacio Nacional. La oposición que duró veinte años gobernando no sabe o no entiende nada y en el caso de las objeciones presentadas lo que ha hecho es inventar
Más aún no se entiende que la opinión pública ignorara la amenaza del mandatario de pasar la aplanadora desde el Congreso con su aplastante mayoría.
Sin duda alguna la utilización de publicidad oficial para el beneficio de comunicadores, medios de comunicación social está llenando el cometido del Gobierno, creando el silencio de otrora críticos a quienes les han doblado el brazo. Que lástima.