Opinión

DOMINICANOS Y DOMINICANAS: ¡DESPERTEMOS!

Dominicanos y dominicanas,

Hoy me dirijo a ustedes con la voz de una mujer indignada, pero también con la voz de una mujer esperanzada.

Indignada porque nuestra patria, la tierra por la que Duarte, Sánchez y Mella dieron su vida, está siendo traicionada. Pero esperanzada porque aún creo en el poder del pueblo, en la fuerza de quienes no se rinden y luchan por una República Dominicana justa y digna.

Nos prometieron bienestar y nos dieron miseria.

Nos prometieron seguridad y nos dieron miedo.

Nos prometieron transparencia y nos dieron corrupción.

Nos prometieron oportunidades y nos dieron abandono.

Hoy, las mujeres seguimos enfrentando la violencia sin un Estado que nos proteja. Los feminicidios aumentan, las casas de acogida cierran y los programas de apoyo desaparecen. ¿Dónde está la justicia para nosotras?

Las familias trabajadoras no pueden más. El alto costo de la vida asfixia, la canasta básica es un lujo y la falta de empleo empuja a miles de dominicanos al exilio. ¿Dónde está el gobierno que dijo que gobernaría para la gente?

Nuestros jóvenes ven cómo sus sueños se desmoronan. No hay cupos en las escuelas, no hay acceso a universidades, no hay oportunidades laborales. ¿Cómo podemos hablar de futuro cuando les han cerrado las puertas?

Y mientras tanto, los hospitales colapsan, el 911 falla, la corrupción se multiplica y la impunidad se impone.

Dominicanos y dominicanas, esto no es progreso, esto es retroceso. Pero el pueblo dominicano jamás ha sido un pueblo de rodillas. Nos levantamos en 1844, en 1863, en 1965, y nos levantaremos nuevamente para exigir el país que nos merecemos.

¡Basta de mentiras! ¡Basta de promesas vacías! ¡Basta de un gobierno que no sabe gobernar!

Este es el momento de alzar la voz, de organizarnos, de recuperar nuestra dignidad y exigir un gobierno que trabaje por el pueblo y no solo para unos pocos.

¡Que viva la República Dominicana!

¡Que viva la lucha por la justicia y la libertad!

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