Editorial

A Dios rogando y con el garrote dando

Por segunda semana consecutiva el gobierno aumentó el precio de los combustibles, sumando, entre el pasado viernes 13 y el viernes 20 de marzo, 15 pesos a las gasolinas y al gasoil.

Dichas medidas, conforme las reseñas periodísticas, hacen tambalear la economía de la población y crean un efecto dominó inflacionario en toda la cadena de suministro de productos de primera necesidad.

Lo saben los medios informativos y lo siente en sus bolsillos una población ya afectada con un alto nivel inflacionario acumulado, sobre todo en los productos de primera necesidad.

En el Consejo de Ministros de la semana pasada el Gobierno del PRM informó que el presupuesto nacional contempla alrededor de RD$12,000 millones destinados a subsidios de combustibles y que ya se han identificado partidas adicionales por más de RD$10,000 millones para reasignación en caso de ser necesario; sin embargo, pese a esas supuestas buenas intenciones se despachan aumentando al precio de las gasolinas y el gasoil, 10 pesos más a los cinco pesos de la semana anterior.

Se recuerda que cuando en una carrera hacia la baja el petróleo llegó a cotizarse hasta a 56 dólares el barril, el Gobierno no redujo el precio. Pese a eso y a la información de que estaba preparado para afrontar cualquier alza del precio del petróleo ahora, con el primer aumento en el precio internacional, se despacha con un aumento de 15 pesos al precio de los combustibles.

Trance difícil para una población que no aguanta más cargas y que ahora debe sumar nuevos sacrificios a su ya complicada situación, por la incapacidad de quienes gobiernan el país desde el año 2020.

Como lo vienen explicando el liderazgo del PLD y sus técnicos, el Gobierno debe enviar una señal de austeridad para generar confianza en la población ante el alza del precio del petróleo y sus derivados.

Y lo peor es que contrario a ese razonamiento lógico, aumenta el presupuesto para publicidad y el monitoreo en los medios de las propuestas publicitarias.

El conflicto en el Medio Oriente además de en los carburantes incidirá en el transporte de mercancías, lo que afectará directamente a República Dominicana ante la fiebre importadora que ha caracterizado al actual gobierno. También impactará en los fertilizantes.

Se ha dispuesto de un fondo para mitigar el alza de los fertilizantes, que por más vueltas que demos será insignificante porque en la producción de alimentos influyen también el transporte, los pesticidas, herbicidas y maquinarias agrícolas, entre otros insumos.

Mientras dice que son parte de sus objetivos en esta situación de crisis la protección de los hogares más vulnerables, el gobierno castiga al pueblo elevando por las nubes los precios del gasoil y las gasolinas. Ante la contradicción entre las bondades que anuncia y los aumentos que «enchucha» al pueblo el gobierno está como dice la expresión popular: A Dios rogando y con el garrote dando.

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