El Miércoles Santo es el cuarto día de la Semana Santa y marca el final de la Cuaresma, siendo conocido como el «Día de la Traición».
Conmemora el momento en que Judas Iscariote pacta con el Sanedrín la entrega de Jesús por 30 monedas de plata, iniciando el luto cristiano antes del Triduo Pascual.
El día se enfoca en la lealtad, la traición y el perdón, cerrando la primera etapa de la Semana Santa.